Feria de Perros de Caza de Camponaraya, punto de encuentro cinegético en El Bierzo

  • Más de 600 perros de caza y presencia internacional con criadores de Portugal
  • Pruebas de rastro de jabalí, concurso de belleza y exposición canina durante todo el fin de semana
  • La feria consolida a Camponaraya como referencia para criadores del noroeste de España
  • Amplia programación lúdica y comercial con gastronomía, sorteos y simulador de tiro

Feria de perros de caza de Camponaraya

La Feria de Perros de Caza de Camponaraya vuelve a convertir a esta localidad berciana en una de las grandes citas del calendario cinegético del noroeste peninsular. Durante todo un fin de semana, el recinto ferial y sus alrededores se llenan de perros, criadores, aficionados y curiosos que se acercan a conocer de cerca el trabajo que hay detrás de los mejores ejemplares de caza.

Con más de cuatro décadas largas de historia y 45 ediciones a sus espaldas, la muestra ha pasado de ser una reunión comarcal a consolidarse como evento de referencia en España, atrayendo participantes de varias comunidades autónomas y, en esta ocasión, también del vecino Portugal. El ambiente, marcado por la afición a la caza y al perro de trabajo, se completa con actividades, exhibiciones y propuestas pensadas para todo tipo de público.

Una feria veterana que refuerza su prestigio

El Ayuntamiento de Camponaraya subraya que la feria ha alcanzado una cuadragésima quinta edición con excelente respuesta tanto de participantes como de visitantes. El alcalde, Eduardo Morán, destaca que el certamen no solo mantiene el tirón de años anteriores, sino que continúa creciendo en calidad y repercusión.

Uno de los aspectos más relevantes este año ha sido la participación de criadores procedentes de Portugal, que añade un componente internacional a la cita. Para la organización, esta presencia foránea confirma que el evento ha traspasado fronteras y que el trabajo realizado desde el municipio berciano ha calado también fuera de España.

Según apunta el regidor, acuden a la feria criadores de Galicia, Castilla y León y Asturias, muchos de ellos fieles a la convocatoria desde hace más de dos décadas. Esa continuidad es interpretada como una señal clara de que Camponaraya se ha convertido en un punto de referencia estable para el sector, con una mezcla de tradición, afición y buenas infraestructuras.

Pese a que la feria se desarrolla todavía en pleno periodo extendido de caza del jabalí, lo que podía haber restado presencia de perros utilizados en monte, la respuesta ha sido notable y ha superado las previsiones iniciales. Lejos de resentirse, la afluencia de animales y público se ha mantenido alta, confirmando la fortaleza de la convocatoria.

La organización destaca además que el fin de semana ha estado acompañado por buenas condiciones meteorológicas, un factor que siempre ayuda a que el público se anime a visitar las instalaciones, pasear entre las jaulas y seguir las distintas pruebas del programa.

Exposición canina en la feria de Camponaraya

Más de 600 perros de caza y jaulas al completo

A lo largo del fin de semana han pasado por el recinto ferial más de 600 ejemplares de perros de caza, según los datos facilitados por el Ayuntamiento. En algunas ediciones recientes se ha llegado incluso a rondar los 800 animales, ocupando prácticamente todas las jaulas disponibles y llenando por completo las instalaciones.

Los animales proceden, principalmente, de Galicia, Castilla y León y Asturias, conformando un escaparate muy variado de razas y tipos de perro de caza: desde sabuesos especializados en rastreo de jabalí hasta podencos, perros de rastro fino, jaurías completas y ejemplares seleccionados para belleza.

El recinto ferial se convierte así en un espacio de encuentro entre criadores y público general, donde se pueden observar de cerca los ejemplares, comentar líneas de cría, valorar morfologías y temperamentos, e incluso cerrar acuerdos de venta o de cría conjunta. Para muchos profesionales y aficionados, la cita de Camponaraya es también una oportunidad para reforzar lazos y renovar contactos.

La gran presencia de perros hace que todas las jaulas del recinto se llenen durante el fin de semana, favoreciendo una circulación constante de visitantes. Familias, cazadores y curiosos recorren los pasillos deteniéndose ante los animales, lo que genera un ambiente animado en el que siempre hay algo que ver o comentar.

Desde el punto de vista económico, la feria funciona además como motor para la actividad comercial local. Los criadores participantes realizan compras de material, alojamiento y restauración en la zona, y el flujo de visitantes repercute en bares, restaurantes y comercios de Camponaraya y alrededores.

Pruebas de rastro de jabalí: la competición más técnica

Uno de los platos fuertes del programa es la celebración de las pruebas de rastro de jabalí con perro atraillado, que tienen lugar en el entorno del Brazal de Abajo. Estas competiciones ponen a prueba la capacidad de los perros para seguir el rastro del jabalí en condiciones reales de monte, guiados por su conductor.

La participación se ha visto algo condicionada por el mal tiempo y las dificultades de desplazamiento de algunos criadores, lo que redujo el número de perros inscritos de unas cuatro decenas previstas a poco más de una veintena larga. Aun así, el desarrollo de la prueba ha sido valorado como positivo por la organización, que destaca el nivel de los binomios guía-perro que finalmente tomaron la salida.

En esta edición se han repartido seis premios económicos escalonados entre 300 y 50 euros, una forma de reconocer el esfuerzo de los participantes y de dar un aliciente añadido a la competición. Además, se ha celebrado el sorteo de dos jamones entre los conductores inscritos, detalle que siempre genera expectación y añade un punto festivo al ambiente.

En el apartado deportivo, el primer puesto ha sido para Antonio Sánchez con su perro Chico, que ha sumado 725 puntos en la clasificación. El segundo lugar lo ha ocupado Iván Carbonero, de Bembibre, con Roma (723 puntos), mientras que el tercer puesto ha correspondido a Manuel Aguion, procedente de Melide, con Aura, que ha alcanzado los 698 puntos.

Tras ellos se han situado Luciano Lago, Joaquín Villamil y Marcos Bergantiños, completando así la lista de guías mejor clasificados. Los resultados certifican el alto nivel de los perros presentados y refuerzan la imagen de la feria como escenario idóneo para medir la calidad de los ejemplares de rastro de la zona norte.

Exposición canina y concurso de belleza

La jornada dominical concentra buena parte de la programación abierta al gran público, con especial protagonismo para la exposición canina y el concurso de belleza. Desde primeras horas de la mañana se organizan los accesos al recinto para que el público pueda recorrer las jaulas y valorar los distintos ejemplares inscritos.

A partir de las diez de la mañana se celebra una exposición canina de perros de caza, en la que se muestran las diferentes razas y cruces presentes en la feria. Entre las jaulas participantes se sortea un jamón, un pequeño incentivo que los organizadores utilizan para animar la inscripción y recompensar la implicación de los criadores.

El momento de mayor tirón llega a mediodía con el concurso de belleza canina, que determina cuáles son los mejores ejemplares según la valoración del jurado. Se otorgan premios al mejor perro de cada grupo, a la mejor jauría —para conjuntos de al menos cinco perros— y al mejor ejemplar absoluto de la feria, que se convierte en el gran protagonista de la jornada.

Debido a las obras de cubrición de la pista central del recinto ferial, este año las pruebas de belleza se han desarrollado fuera de la instalación principal. El concurso se ha trasladado a una parcela anexa, habilitada de forma provisional, lo que ha permitido mantener el programa sin renunciar a las mejoras previstas en las infraestructuras de cara a futuras ediciones y a otros eventos como la Feria del Caballo.

Pese a este cambio de ubicación, la afluencia de público al concurso se ha mantenido alta y los asistentes han podido seguir las valoraciones del jurado y las presentaciones de los perros con normalidad. Para muchos visitantes, esta parte de la feria es la más llamativa, ya que permite ver a los animales en movimiento y apreciar sus cualidades morfológicas y de comportamiento.

Actividades paralelas, gastronomía y ocio para todos

Más allá de las pruebas estrictamente caninas, la cita de Camponaraya se completa con un amplio programa de actividades paralelas que buscan implicar tanto a cazadores como a vecinos y turistas. La idea es que el fin de semana se convierta en una experiencia completa y no solo en una exposición especializada.

Uno de los momentos más esperados es la comida popular en el recinto ferial, en la que se sirven platos como churrasco y pulpo. Este encuentro gastronómico, abierto a los participantes y al público, fomenta la convivencia y da pie a charlas distendidas sobre perros, caza y vida en el medio rural.

Entre las propuestas lúdicas destaca también la experiencia “Virtualgun”, un simulador profesional de tiro orientado tanto a la práctica cinegética como al deporte. Los asistentes pueden probar su puntería en un entorno controlado, algo que llama la atención de cazadores experimentados y de curiosos que se acercan por primera vez a este tipo de tecnología.

El recinto acoge, además, puestos especializados en productos de caza, artesanía y material técnico. En ellos se pueden encontrar artículos como collares, correas, ropa de monte, accesorios para perros de trabajo, cuchillería o productos gastronómicos relacionados con la actividad cinegética. Esta vertiente comercial complementa la parte puramente expositiva y permite a los expositores contactar directamente con su público objetivo.

La programación se completa con sorteos, actividades para el público y una ruta de pinchos de caza por los bares de la localidad, que se organiza como colofón de la jornada del sábado. De esta forma, la feria se extiende más allá del recinto ferial y se integra en el tejido hostelero de Camponaraya, invitando a los visitantes a recorrer el municipio.

Exhibición de obediencia y protección

El broche final del fin de semana lo pone una exhibición de obediencia y protección canina, a cargo de la escuela Fran Estévez. Esta demostración muestra el potencial de los perros de trabajo en ámbitos que van más allá de la caza, como la seguridad o el adiestramiento deportivo.

Durante la exhibición se realizan ejercicios de obediencia básica y avanzada, con cambios de posición, marchas junto al guía, llamadas a distancia y respuestas a órdenes en diferentes contextos. Estas rutinas permiten comprobar el grado de compenetración entre perro y conductor y el resultado de muchas horas de entrenamiento.

En la parte de protección, los asistentes pueden ver trabajos de guarda y defensa controlados, en los que se simulan distintas situaciones con figurante. Siempre bajo estrictas medidas de seguridad, estos ejercicios ayudan a entender cómo se canaliza el instinto del perro para que trabaje de forma equilibrada y estable.

La actividad despierta un gran interés entre el público general y los aficionados, que valoran tanto el espectáculo como el componente formativo. Muchos visitantes aprovechan para preguntar dudas sobre educación canina, manejo y socialización, conscientes de que una buena base de adiestramiento es fundamental en cualquier perro, sea o no de caza.

Con esta exhibición y la posterior entrega de premios de las distintas competiciones, la feria cierra su programa formal, dejando la sensación de un fin de semana intenso dedicado al perro de trabajo y a la cultura cinegética en el Bierzo.

Todo lo vivido en la Feria de Perros de Caza de Camponaraya confirma que esta cita se ha asentado como una referencia imprescindible para criadores, aficionados y público del noroeste español, combinando tradición, competición, exhibiciones y ocio en torno al mundo del perro de caza y reforzando, al mismo tiempo, la proyección económica y social del municipio.

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