Furbo, la cámara interactiva para perros que lanza premios y te mantiene conectado

  • Furbo es una cámara interactiva para perros con vídeo HD, gran angular, visión nocturna y modelos con giro de 360º y seguimiento automático.
  • Incluye dispensador de premios remoto, audio bidireccional y alerta de ladridos ajustable, permitiendo vigilar y jugar con el perro desde el móvil.
  • La app para smartphone ofrece notificaciones en tiempo real, acceso multiusuario, capturas de fotos y vídeos y servicios extra tipo “Furbo Nanny”.
  • Su diseño discreto, fácil instalación y soporte técnico especializado la convierten en una opción muy completa frente a otras cámaras para el hogar.

cámara interactiva para perros Furbo

Afortunadamente cada vez existen más avances tecnológicos dedicados al cuidado de nuestro perro. Un ejemplo es Furbo, una cámara interactiva que nos permite interactuar con el animal a distancia y vigilarlo incluso desde fuera de casa, además de darle premios cuando se porte bien. Gracias a este tipo de dispositivos, es posible mantenerse conectado con el perro en cualquier momento y desde cualquier lugar, algo especialmente útil para familias que pasan muchas horas fuera del hogar. Te contamos con detalle cómo funciona este dispositivo y qué ventajas puede aportar a tu día a día.

Este gadget ha sido desarrollado por la startup Tomofun y financiado por crowdfunding en la plataforma Indiegogo, con la intención de facilitar el día a día de las personas con mascota y crear nuevas maneras de interacción entre ambos. Se trata de un complejo mecanismo que incorpora una cámara de video, un micrófono, un altavoz y un depósito de premios, diseñado específicamente para mantener al perro seguro y entretenido cuando se queda solo.

cámara Furbo para perros

Furbo nos ofrece imágenes en alta definición, con una amplitud del campo visual muy amplia (aproximadamente 120 grados en las versiones básicas y hasta 160 grados en algunos modelos), lo que permite cubrir casi toda una estancia si se coloca en un punto estratégico. Gracias a este gran angular, no es necesario mover la cámara constantemente desde el móvil, ya que de un solo vistazo podrás ver gran parte del entorno del perro. Además, incorpora visión nocturna para que puedas seguir observando a tu mascota cuando la habitación está a oscuras.

Algunos modelos más recientes de la gama Furbo incluyen funciones avanzadas como vista giratoria de 360º, seguimiento automático del perro y visión nocturna a color, ayudando a que nunca te pierdas lo que hace tu compañero peludo. Esta vista panorámica giratoria permite que la cámara siga al animal mientras se mueve por la habitación, algo muy útil si el perro es especialmente activo o si la zona a cubrir es grande.

Furbo cuenta también con una “alerta de ladrido” que nos avisa en caso de que el perro esté vocalizando de forma intensa, y un sensor que detecta si el animal está ladrando demasiado. En ese caso, nos enviaría una notificación al móvil para que comprobemos si todo va bien. La sensibilidad de esta alerta se puede ajustar, de forma que puedas adaptar el nivel de detección al carácter de tu perro o al ruido ambiental de la casa.

Además, puede hacer fotografías y vídeos y emitir sonidos y luces para distraer a nuestra mascota. Desde la app es posible capturar momentos divertidos, crear pequeños clips de vídeo y, en algunos planes de servicio, incluso revisar grabaciones anteriores o informes de comportamiento. De esta forma no solo vigilas, sino que también guardas recuerdos y puedes analizar mejor los hábitos de tu perro cuando está solo.

cámara interactiva Furbo

Conexión con la app y funciones inteligentes

Este aparato se conecta con una app para Smartphone desde la cual podemos configurar diferentes opciones; por ejemplo, podemos hacer que varios miembros de la familia tengan acceso a la cámara desde sus móviles para que todos puedan ver y cuidar del perro en remoto. La aplicación permite ajustar parámetros como la sensibilidad de la alerta de ladridos, la calidad de la transmisión de vídeo o la forma en que se lanzan las golosinas.

Nos permite recibir grabaciones y audios en tiempo real, siendo la función de audio bidireccional; es decir, el perro también puede escucharnos a nosotros. Gracias al micrófono integrado, puedes oír lo que sucede en casa (ladridos, ruidos, visitas…) y con el altavoz incorporado puedes hablarle al animal si lo consideras necesario. Esta función puede servir puntualmente para llamar la atención del perro o tranquilizarlo en una situación concreta, aunque no debe usarse como única herramienta para tratar problemas emocionales serios.

La marca ofrece además servicios adicionales tipo “Furbo Nanny” que añaden alertas instantáneas relacionadas con la mascota, reproducción de vídeo en la nube, informes de patrones de comportamiento y otras opciones de análisis. Estas funciones de “niñera” para mascotas ayudan a detectar rutinas, posibles comportamientos inusuales o momentos de mayor actividad, aportando datos útiles para mejorar el bienestar del perro y, si es necesario, comentar la información con un veterinario o un educador canino.

Dispensador de premios y empleo en el entrenamiento

Una de las funciones más destacadas de Furbo es la de lanzar golosinas al perro, algo que podremos controlar desde nuestro propio teléfono móvil. El dispositivo incorpora un depósito de premios desde el que se expulsan las chuches mediante un mecanismo interno, generando un efecto de juego muy atractivo para el perro. Así podremos jugar con él incluso desde fuera de casa, y hacer que la experiencia de quedarse solo sea más positiva y entretenida.

Han de ser premios secos y de tamaño pequeño para que el dispensador funcione correctamente y no se atasque. Esta característica la vemos especialmente útil para entrenar con los perros en determinadas conductas de adiestramiento donde puede ser beneficioso que el perro se mantenga en un lugar concreto mientras el premio sale desde otro punto. Controlando el lanzamiento de las golosinas desde el móvil, se pueden reforzar comportamientos deseados a distancia, como permanecer en la cama, acudir a una zona tranquila o alejarse de una puerta.

El fabricante orienta comercialmente esta funcionalidad hacia el hecho de poder darle premios al perro cuando se queda solo, para que esté más tranquilo. Sin embargo, especialistas certificados en el trabajo con perros con ansiedad por separación advierten que, si el perro tiene problemas para quedarse solo, y nosotros intentamos compensarlo únicamente lanzando premios en nuestra ausencia, no estaremos abordando la causa real del problema emocional. En estos casos, el perro podría llegar a depender en exceso del dispositivo, esperando la salida constante de golosinas.

Para perros con dificultades serias al quedarse solos, lo adecuado es realizar un trabajo de educación emocional y habituación progresiva con un profesional, de manera que aprendan a gestionar la soledad, el aburrimiento y los cambios de rutina. Furbo puede ser un complemento útil para monitorizar el progreso y apoyar algunos ejercicios, pero no sustituye un plan de trabajo estructurado. Por el contrario, para perros sin ansiedad por separación, el dispensador remoto puede ser una herramienta muy interesante para enriquecer su día, proponer pequeños juegos de búsqueda y reforzar conductas calmadas.

Simplemente tendremos que conectar el aparato mediante un cable USB a un adaptador de corriente (no utiliza pila ni batería) y controlarlo a través de la app. Su instalación es sencilla: basta con colocarlo en una superficie estable, conectarlo a la red eléctrica, seguir los pasos de configuración en el teléfono y asegurarse de que el perro no tenga acceso directo al cable ni pueda tirar del dispositivo.

Alerta de ladridos y comunicación bidireccional

Aquí sí que hemos de felicitar al fabricante por incorporar en el dispositivo un sistema cuya sensibilidad se puede ajustar, que nos avisa cuando el perro vocaliza (ladra o aúlla). Cuando esto ocurre, nos llega una notificación al móvil que nos invita a conectarnos a la cámara y observar lo que está pasando. Esto resulta muy útil para perros que tienen o han tenido ansiedad por separación o sensibilidad a ruidos, pues no dependemos de estar conectándonos continuamente para ver cómo están.

Desde luego, que el dispositivo tenga micrófono integrado para poder escuchar desde el móvil el sonido de la estancia es útil y hasta necesario en ciertas situaciones. Puedes comprobar si los ladridos se deben a ruidos externos, visitas en el edificio o algún incidente dentro de casa. Esta capacidad de escuchar y ver a la vez ofrece una imagen más completa del contexto en el que se encuentra el perro.

En cuanto al altavoz y el hecho de poder hablarle nosotros al perro, ocurre algo similar que con el dispensador de premios: como especialistas certificados en el trabajo con perros con ansiedad por separación, muchos profesionales no aconsejan que el perro dependa de que le hablemos a través del dispositivo para estar tranquilo. De lo contrario, se corre el riesgo de reforzar la dependencia emocional hacia la presencia (aunque sea virtual) del tutor, sin ayudar a que el animal aprenda a relajarse por sí mismo.

No obstante, usado con criterio, el comunicador bidireccional puede ser un apoyo puntual: por ejemplo, para interrumpir una conducta no deseada, llamar la atención del perro cuando está cerca de algo peligroso o acompañar ejercicios de entrenamiento supervisados por un profesional. El equilibrio está en utilizar la cámara como una herramienta de vigilancia y comunicación ocasional, y no como el único recurso para gestionar emociones complejas.

Diseño, usabilidad y coste del dispositivo

Un aspecto destacable, aunque no funcional, es la estética del dispositivo: es cuidada, discreta y no parece una cámara, y mucho menos un dispensador de premios. Es habitual que las visitas ni siquiera se den cuenta de que se trata de un gadget para mascotas, llegando a confundirlo con un ambientador u otro objeto decorativo. Esto permite integrarlo sin problemas en el salón, la cocina o cualquier estancia sin romper la armonía visual.

La cámara es sencilla de instalar y utilizar. La app guía paso a paso en el proceso de conexión al Wi-Fi y en la vinculación con el teléfono, y la interfaz suele ser muy intuitiva: ver el vídeo en directo, lanzar premios, hacer fotos o vídeos y ajustar la configuración se hace desde un menú accesible incluso para personas poco habituadas a la tecnología.

Permite hacer fotos y vídeos dentro de la misma aplicación móvil, así como compartir ciertos momentos con familiares o amigos si lo deseas. Además, la marca destaca por ofrecer un servicio técnico que realmente responde y ayuda cuando tienes alguna duda o algún problema, algo importante teniendo en cuenta que se trata de un dispositivo conectado que puede requerir ajustes de red o de configuración.

El precio no es de los más bajos si lo comparamos con otras cámaras del mercado, ya que se sitúa en una gama media-alta, pero es cierto que integra una serie de funcionalidades específicas para mascotas (dispensador de premios, alerta de ladridos, visión nocturna, modelos con giro de 360º, servicios de “niñera” para mascotas, etc.) que muchas cámaras convencionales no tienen. A pesar de que existen alternativas más económicas, Furbo sigue posicionándose como una de las marcas más reconocidas y utilizadas en cámaras para mascotas.

Podemos informarnos sobre su precio y modo de compra visitando su página web o mediante sus redes sociales. Allí se muestran las diferentes versiones de cámara para perros Furbo disponibles, así como las opciones de suscripción adicionales en caso de que queramos acceder a informes de comportamiento, almacenamiento de vídeo o funciones de inteligencia artificial más avanzadas.

Contar con una cámara interactiva para perros como Furbo supone para muchos tutores la tranquilidad de poder monitorizar la seguridad y el bienestar de su compañero peludo, mantenerse conectado incluso cuando están fuera de casa y disponer de un recurso extra para el entrenamiento y la diversión. Usada con responsabilidad y, si es necesario, con el apoyo de profesionales del comportamiento, puede convertirse en una aliada muy valiosa para mejorar la calidad de vida del perro y de toda la familia.