El municipio de Telde se ha convertido en el escenario de un suceso que ha dejado a la comunidad local con el corazón en un puño. Un experto en rastreo y responsable de un refugio canino, mientras realizaba sus labores habituales de búsqueda, se ha topado de bruces con lo que parece ser una auténtica explotación de los horrores oculta en una zona rural de Gran Canaria. El hallazgo ha sacado a la luz la situación crÃtica de decenas de animales que malviven en condiciones que desafÃan cualquier estándar de bienestar animal.
La voz de alarma la dio Daniel Moreno, quien se encontraba siguiendo el rastro de Bea, una perra que habÃa desaparecido y cuya familia estaba desesperada por encontrar. Sin embargo, lo que sus perros de búsqueda marcaron no fue solo el rastro de la mascota perdida, sino una finca situada cerca de la presa de Los Gómez, entre los sectores de El Caracol Bajo y Lomo Los Frailes, donde la realidad superaba cualquier mala expectativa. La escena descrita por los testigos presenciales es, sencillamente, desoladora.
El dantesco escenario descubierto en la zona de Los Gómez

Al acceder al recinto a través de una zona de muro derruido, el denunciante pudo constatar la magnitud del desastre. Se estima que en el lugar podrÃan encontrarse alrededor de 150 ejemplares de podenco canario, muchos de los cuales estaban atados con cadenas cortas que les provocaban heridas profundas en el cuello. La falta de higiene y la escasez de recursos básicos eran la tónica general, con cachorros encerrados en transportines al sol y madres que apenas podÃan moverse para amamantar a sus crÃas.
Lo más espeluznante del caso no fue solo el estado de los animales vivos, sino las evidencias de los que no lograron sobrevivir. Durante la inspección ocular, se localizaron varios cráneos y restos óseos de cánidos esparcidos por la propiedad, acompañados de un olor pestilente que sugiere la presencia de cuerpos en descomposición reciente. Existe la sospecha fundada de que los animales fallecidos podrÃan haber sido arrojados directamente a la presa cercana para deshacerse de las pruebas de la negligencia.
Retrasos en la intervención del Seprona y preocupación social
A pesar de la gravedad de los hechos y de haber aportado material gráfico como vÃdeos y fotografÃas, la respuesta oficial no ha sido tan rápida como se esperaba. Moreno ha expresado su malestar debido a que, tras contactar con el Seprona de la Guardia Civil, se le informó de ciertos problemas técnicos en las comunicaciones que habrÃan dificultado la recepción de los correos electrónicos con las pruebas. Esta demora ha encendido las alarmas, ya que cada hora que pasa es vital para la supervivencia de los perros más débiles que aún permanecen en la finca.
El caso ya está en manos de otros organismos competentes en materia de protección animal, mientras se espera que se dicten medidas cautelares urgentes. La intención de la denuncia es que se investigue a fondo si esta finca funcionaba como un criadero ilegal de perros de caza y que se proceda al decomiso inmediato de los animales para que puedan recibir atención veterinaria y una oportunidad de encontrar un hogar digno lejos de las cadenas.
Toda esta situación pone de manifiesto la necesidad de una vigilancia más estrecha en las zonas rurales para evitar que estos recintos operen al margen de la ley, resaltando la importancia de la denuncia por maltrato animal para lograr cambios reales. La comunidad espera que las autoridades actúen con contundencia para poner fin al sufrimiento de estos canes y que se depuren responsabilidades ante un caso de negligencia y crueldad que ha sobrepasado todos los lÃmites tolerables en una sociedad civilizada.

