Compartir un helado en una terraza ya no es cosa solo de humanos. Cada vez es más habitual ver cómo los dueños piden su cucurucho y, al mismo tiempo, un vasito especial para su perro, un gesto que refleja el auge de los helados para perros como parte de la experiencia de ocio en ciudades españolas y europeas, especialmente en los meses de calor.
Esta tendencia, ligada a la expansión de los espacios pet-friendly y a la llamada humanización de las mascotas, ha dado pie a nuevos productos pensados específicamente para ellas. Los helados para perros se han convertido en un snack funcional, formulado para su organismo, que permite a los animales disfrutar de un postre refrescante sin los riesgos asociados a los helados tradicionales para personas.
Helados para perros: de capricho raro a producto habitual en terrazas

La escena de pedir un helado de pistacho para uno mismo y, a la vez, un postre adaptado para el perro, empieza a normalizarse en distintas ciudades. La idea de que la mascota también participe en el momento del helado encaja con un cambio cultural profundo: los perros han pasado de ser simples guardianes a ser considerados un miembro más de la familia.
En este contexto, la hostelería ha ido reaccionando. Cada vez más bares, cafeterías y heladerías incorporan cartas específicas para perros, donde los helados ocupan un lugar destacado. El objetivo no es solo ofrecer un detalle simpático, sino integrar por completo al animal en la experiencia de terraza, especialmente en los días de más calor.
Esta transformación se da en paralelo al crecimiento del gasto en mascotas. En España, se calcula que el desembolso medio anual por animal ronda los 1.900 euros, entre alimentación, veterinario y productos de bienestar. En un escenario donde muchos dueños no escatiman en cuidados, pagar unos pocos euros por un helado para su perro encaja dentro de sus prioridades.
La expansión de estos productos también se apoya en la proliferación de espacios pet-friendly, desde terrazas de bares y restaurantes hasta campings, hoteles o centros comerciales, donde la presencia de perros forma ya parte del paisaje habitual.
Zampa Gelato: helados funcionales para perros (y gatos) hechos en Catalunya

En el ámbito local, uno de los proyectos que ilustra esta tendencia es Zampa Gelato, una marca catalana de helados funcionales para mascotas que se ha empezado a distribuir esta primavera en más de un centenar de terrazas y establecimientos pet-friendly de Catalunya, con vistas a extenderse progresivamente al resto de España.
La iniciativa surge de la experiencia de Jaume Nebot, fundador de la heladería Il Gelato Dell’amore, en el Eixample de Barcelona. Acostumbrado a ofrecer helados tanto a clientes como a sus perros, Nebot observó con frecuencia la misma escena: animales a pleno sol en la terraza, mirando con cara de pena mientras sus dueños disfrutaban de una bebida bien fría.
Esa imagen repetida le llevó a dar un paso más: industrializar y comercializar los helados que hasta entonces servía a granel en su local. Tras localizar a un fabricante catalán —que mantiene el anonimato—, ambos desarrollaron una fórmula pensada específicamente para perros y gatos, con asesoramiento veterinario.
El resultado es una gama de helados sin lactosa ni azúcares añadidos, elaborados solo con ingredientes considerados saludables para las mascotas y aptos para todas las razas. Se trata de productos que buscan ir más allá del “capricho” y posicionarse como alimento funcional dentro de la categoría de snacks.
Cien terrazas catalanas se estrenan con helados para perros

Para su lanzamiento, Zampa Gelato ha producido alrededor de 8.000 unidades destinadas a más de 100 establecimientos pet-friendly en Catalunya. Bares con terraza, restaurantes, campings, hoteles y centros comerciales conforman el primer grupo de puntos de venta, todos ellos interesados en ofrecer un valor añadido a los clientes que acuden con sus mascotas.
La idea es sencilla: que el perro también tenga su propio helado mientras el dueño toma una cerveza, un refresco o un café. Según explica Nebot, se busca que salir de terraceo con el animal se convierta en una experiencia compartida, especialmente relevante en zonas urbanas y en días de altas temperaturas.
Actualmente, la marca ha arrancado con tres combinaciones de frutas: sandía y frutos rojos; coco, piña y plátano; y manzana, pera y kiwi. Estas mezclas apuestan por ingredientes refrescantes y ligeros, a medio camino entre un helado y un yogur funcional adaptado al sistema digestivo de perros y gatos.
El producto se presenta en formato similar al de un yogur, lo que permite varias opciones de consumo: se puede mezclar directamente con el pienso como complemento alimentario, guardarse en la nevera para tomarse fresco o congelarse para obtener una textura de helado. Este sistema facilita tanto el transporte como el almacenamiento en los locales de hostelería.
Nebot confía en que este modelo tenga recorrido más allá de Catalunya. La prueba piloto arranca en esta comunidad, pero los planes pasan por ampliar la distribución al resto de España de forma progresiva, aprovechando el interés de un sector hostelero que busca diferenciarse y fidelizar a los clientes con perro.
Del mostrador de helados a la franquicia y la expansión europea

La apuesta por los helados para perros ha llevado a Nebot a reorganizar su propio negocio. Para centrarse en el desarrollo de Zampa Gelato, ha decidido franquiciar su heladería Il Gelato Dell’amore, que ahora está gestionada por una pareja emprendedora.
La nueva gestión no solo mantiene el concepto original de helados artesanales, sino que contempla la posibilidad de replicar el modelo en otros países europeos como el Reino Unido y Alemania, dos mercados con una fuerte cultura de cuidado de las mascotas y amplia presencia de espacios pet-friendly.
Aunque las previsiones de facturación inicial de Zampa Gelato —en torno a los 10.000 euros el primer año— son prudentes, el proyecto se apoya en un mercado de mascotas en crecimiento y en la demanda de productos diferenciados dentro del canal horeca. La idea de que un helado para perros cueste apenas unos 3 euros encaja con la disposición de muchos dueños a sumar pequeños extras al cuidado diario de sus animales.
En España se estima que hay más de 9 millones de perros y que más de la mitad de los hogares conviven con alguna mascota. Solo en Catalunya, las cifras hablan de unos 175.000 perros censados, aunque Nebot apunta que, si se contaran los no registrados, la cifra podría superar con creces los 400.000. Un público potencial considerable para cualquier propuesta vinculada al bienestar animal.
¿Qué diferencia a un helado para perros de uno tradicional?
Más allá del envase llamativo o del concepto simpático, la clave de los helados para perros está en la formulación adaptada a su sistema digestivo. Un helado convencional para humanos suele incluir lactosa, azúcares, chocolate u otros ingredientes que pueden ser problemáticos —o directamente peligrosos— para los animales.
Por este motivo, las recetas específicas para perros evitan lactosa, azúcares añadidos y ciertos aditivos, y priorizan componentes seguros como frutas aptas, algunas proteínas animales seleccionadas, verduras o yogur sin lactosa. En muchos casos se incorporan nutrientes adicionales, como vitaminas, minerales o probióticos, de forma que el producto funcione como un complemento alimenticio ocasional.
Mientras los humanos se decantan por sabores como vainilla, chocolate o pistacho, el paladar canino responde mejor a combinaciones menos dulces y más cercanas a su dieta habitual. Por eso, además de propuestas frutales como las de Zampa Gelato, en el mercado internacional existen helados con sabores como pollo, carne, hígado o mantequilla de cacahuete.
El objetivo no es sustituir el pienso ni la comida húmeda, sino ofrecer un premio puntual, especialmente atractivo en días calurosos o como refuerzo durante paseos y entrenamientos. Los expertos insisten en que estos productos deben integrarse en la dieta con moderación, respetando siempre las necesidades energéticas y de salud del animal.
Algunas marcas optan por mezclas que combinan proteínas animales con frutas o cereales, buscando un equilibrio entre sabor, textura y valor nutricional. En todos los casos, la idea de base es la misma: proporcionar un helado para perros que sea apetecible para ellos y seguro desde el punto de vista veterinario.
Humanización de las mascotas y auge de los espacios pet-friendly
La expansión de los helados para perros no puede entenderse sin el fenómeno de la llamada humanización de las mascotas, que describe cómo perros y gatos se integran en la dinámica familiar casi al mismo nivel que cualquier otro miembro del hogar.
Este fenómeno se traduce en una oferta en constante crecimiento: ropa, accesorios, menús especiales en cafeterías, hoteles que admiten animales y servicios personalizados. Los helados caninos encajan dentro de esta lógica: permiten compartir pequeños placeres cotidianos —como tomar algo en una terraza— con el animal, reforzando el vínculo afectivo.
Los especialistas en comportamiento animal señalan que, siempre que se respeten las necesidades biológicas del perro, estas experiencias compartidas pueden ser positivas. El problema surge cuando se confunden las preferencias humanas con las de los animales o se abusa de snacks que no están formulados para ellos.
En paralelo, el crecimiento de los espacios pet-friendly está remodelando ciertos sectores, especialmente el de la restauración y el turismo. Cafeterías, heladerías, restaurantes, campings y hoteles ven en las mascotas una vía para fidelizar clientes y ofrecer servicios diferenciados, entre ellos cartas o productos específicos como los helados para perros.
Para muchos establecimientos, disponer de un snack canino adaptado, que además no requiere cadena de frío hasta el momento de servirlo —como ocurre con el formato tipo yogur de Zampa Gelato—, supone una propuesta comercial interesante sin grandes complicaciones logísticas.
Helados para perros como oportunidad de negocio
El mercado de alimentos para mascotas es uno de los que más ha crecido en los últimos años dentro de la industria alimentaria. En este contexto, los helados para perros se presentan como un nicho atractivo para emprendedores que buscan diferenciarse con productos innovadores y de alto componente emocional.
Muchos proyectos nacen de forma artesanal —como ocurrió con los helados que Nebot servía a granel en su heladería de Barcelona— y dan el salto a una producción más estructurada a medida que crece la demanda. El siguiente paso suele ser la entrada en tiendas especializadas, clínicas veterinarias, heladerías, terrazas y plataformas de comercio electrónico.
Los factores que suelen marcar la diferencia en este tipo de propuestas son claros: ingredientes seguros y de calidad, respaldo nutricional o veterinario y una experiencia atractiva tanto para el animal como para su dueño. Cuando estas piezas encajan, el producto no solo cubre una necesidad de mercado, sino que también genera una conexión emocional con el consumidor.
En Europa, donde el número de perros por hogar y la sensibilidad hacia el bienestar animal son elevados, la posibilidad de replicar modelos como el de Zampa Gelato en otros países resulta plausible, siempre que se adapten recetas, normativas y canales de distribución a cada mercado concreto.
Los helados para perros se sitúan así en la intersección entre alimentación funcional, ocio urbano y nueva cultura del cuidado animal, un espacio donde la innovación continúa generando formatos y experiencias que, hace no tantos años, habrían parecido extravagantes.
La popularización de estos helados refleja cómo ha cambiado la relación con las mascotas: perros que antes esperaban pacientemente a la sombra mientras sus dueños tomaban algo, ahora pueden refrescarse con un producto pensado para ellos, formulado con criterios veterinarios y disponible ya en numerosas terrazas y locales pet-friendly de Catalunya y, progresivamente, del resto de España y Europa.