El hallazgo de nueve cachorros de perro tirados en un contenedor del municipio almeriense de Pechina ha desencadenado una investigación por maltrato animal que ha puesto el foco en los responsables de una finca cercana. El caso, descubierto gracias al aviso de un vecino, ha vuelto a encender las alarmas sobre el abandono de cachorros en España y la crueldad hacia los animales.
Los hechos ocurrieron el pasado mes de noviembre, cuando un ciudadano localizó un saco de pienso dentro de un contenedor de residuos y, al abrirlo, descubrió a las crías. En ese momento, siete de los nueve cachorros ya habían muerto, mientras que solo dos seguían respirando y pudieron ser rescatados a tiempo por el denunciante. Esto plantea la necesidad de saber cómo alimentar con biberón a crías en casos de abandono.
Hallazgo en un contenedor de Pechina y rescate de los únicos supervivientes

Según ha informado la Guardia Civil, las crías se encontraban amontonadas dentro de un saco de pienso, arrojado en el interior de un contenedor de basura en Pechina (Almería). El hallazgo fue totalmente casual: el vecino que dio la voz de alarma se fijó en el saco, lo abrió y se encontró con la dramática escena.
Al revisar el interior, comprobó que únicamente dos cachorros seguían con vida, mientras que los otros siete ya habían fallecido. Sin perder tiempo, rescató a los supervivientes y comunicó la situación a la Guardia Civil, lo que permitió activar de inmediato el protocolo de actuación ante posibles delitos de maltrato animal.
La Guardia Civil de la Comandancia de Almería, a través de los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), se desplazó hasta el lugar donde había aparecido el saco. Desde ese momento, los agentes asumieron la investigación y comenzaron a recopilar datos y testimonios para esclarecer el origen de los cachorros y las circunstancias del abandono.
En una primera valoración, los investigadores constataron que se trataba de cachorros recién nacidos o de muy pocos días de vida, lo que incrementa la gravedad del abandono, dado que son animales totalmente dependientes de la madre para sobrevivir. El hecho de haber sido introducidos en un saco y arrojados a un contenedor apunta, a ojos de los agentes, a un acto deliberado y no a un simple descuido.
Una finca cercana, en el centro de la investigación
Tras la inspección inicial del lugar del hallazgo, el Seprona empezó a rastrear el entorno inmediato del contenedor. Los indicios recopilados llevaron a los agentes hasta una finca próxima, que se convirtió rápidamente en el principal punto de interés de la investigación.
En esa propiedad, los agentes verificaron la existencia de varias jaulas y de perros sueltos, lo que reforzó la hipótesis de que los cachorros podrían proceder de allí. Durante la visita, llamó especialmente la atención de los investigadores la presencia de una perra con las mamas visiblemente inflamadas, un síntoma típico de haber parido recientemente. La situación se enmarca dentro de problemas habituales de abandono de perros detectados en investigaciones similares.
Ante esta situación, la Guardia Civil decidió ir más allá de las meras sospechas y recabó muestras para someterlas a análisis genéticos. El objetivo era claro: confirmar si la hembra era la madre de los cachorros arrojados al contenedor.
Las muestras fueron enviadas al laboratorio de criminalística de la Guardia Civil, donde se efectuaron pruebas de ADN. Este tipo de análisis se ha convertido en una herramienta cada vez más habitual en la investigación de delitos contra el bienestar animal, al permitir establecer vínculos de parentesco y, por tanto, reforzar la responsabilidad de los dueños de los animales implicados.
Pruebas de ADN y responsables investigados por maltrato animal
Los resultados de las pruebas genéticas fueron determinantes para el avance del caso. El laboratorio confirmó la coincidencia materno-filial entre uno de los cachorros supervivientes y la hembra hallada en la finca, cerrando así el círculo de sospechas que apuntaban a esa propiedad como origen de los animales abandonados.
Con esta prueba objetiva sobre la mesa, la Guardia Civil ha procedido a investigar a los responsables de la finca de Pechina como presuntos autores de un delito de maltrato animal. En algunas informaciones se precisa que serían dos las personas investigadas, consideradas co-responsables del cuidado de los animales que se encontraban en la propiedad.
El tipo de conducta investigada —meter a nueve cachorros en un saco y arrojarlos a un contenedor— encaja, según la Benemérita, en un presunto delito de maltrato animal, ya que se pone en peligro de forma consciente la vida de los animales, con resultado de muerte para la mayoría de ellos.
Las diligencias continúan abiertas, a la espera de que se determine con exactitud el grado de participación y responsabilidad de los propietarios de la finca. La investigación podría derivar en la remisión de las actuaciones al juzgado competente de la provincia de Almería, que será quien, en su caso, valore la posible imputación penal y las medidas a adoptar.
Mientras tanto, los dos cachorros que lograron sobrevivir al abandono han sido puestos a salvo tras ser rescatados por el ciudadano que los encontró, que actuó con rapidez al descubrir el contenido del saco. El estado y destino posterior de estos animales dependerá de los servicios y recursos de protección animal disponibles en la zona.
Colaboración ciudadana y campaña #YoSiPuedoContarlo
La Guardia Civil ha insistido en que la colaboración ciudadana ha sido clave para poder iniciar la investigación. Sin el aviso de la persona que encontró el saco y salvó a los dos cachorros vivos, el caso probablemente habría pasado desapercibido y ningún organismo hubiera tenido conocimiento de lo ocurrido.
Este tipo de intervenciones se enmarcan en la campaña #YoSiPuedoContarlo, impulsada por la propia Guardia Civil. A través de esta iniciativa, el cuerpo trata de concienciar a la población sobre la importancia de denunciar cualquier caso de maltrato o abandono de animales domésticos, por leve que pueda parecer en un primer momento.
Dentro de esta campaña, se recuerda que cualquier persona que tenga conocimiento de una situación similar puede presentar una denuncia a través de los canales oficiales. La Guardia Civil pone a disposición de la ciudadanía el teléfono 062, la página web institucional y el correo electrónico del Seprona (seprona@guardiacivil.org) para comunicar posibles infracciones relacionadas con el bienestar animal.
La Benemérita subraya que, además de alertar ante casos tan graves como el de Pechina, también es importante informar sobre condiciones inadecuadas de alojamiento, falta de cuidados básicos o signos evidentes de abandono, ya que en muchas ocasiones estos avisos permiten actuar antes de que la situación derive en hechos irreparables.
Con actuaciones como esta, la Guardia Civil pretende reforzar el mensaje de que el maltrato animal no es un asunto privado ni «menor», sino un delito perseguible que puede conllevar consecuencias legales para sus responsables. La implicación social se considera fundamental para que las autoridades puedan llegar a tiempo y reunir pruebas suficientes. Hay diversas formas de ayudar a las protectoras que facilitan la atención a animales rescatados.
La combinación de un aviso ciudadano, la actuación especializada del Seprona y el uso de herramientas forenses permite avanzar en la lucha contra el maltrato animal en España, visibilizando una problemática que sigue presente y recordando que cada gesto de denuncia puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de muchos animales.