Son tÃo y sobrino, nacidos en la provincia de Cádiz, y se han convertido en dos de los rostros -o mejor dicho, hocicos- más singulares de la Guardia Civil. Se llaman Junco y Enzo y, aunque para muchos puedan parecer simplemente dos perros de agua, en realidad son agentes caninos K-9 con una misión delicada: localizar restos humanos en escenarios especialmente duros.
Estos dos perros de la Unidad Cinológica Central han sido desplazados hasta la zona del grave accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Junto a sus guÃas, Israel y David, trabajan entre vagones destrozados y terreno inestable para tratar de encontrar cualquier vestigio humano que aún pueda permanecer oculto en el interior del tren Alvia siniestrado y en el terraplén.
Quiénes son Junco y Enzo y cómo llegaron a la Guardia Civil
Junco y Enzo son perros de agua españoles con un estrecho vÃnculo familiar. Junco, de pelaje blanco y seis años de edad, lleva ya años de servicio en la Guardia Civil. Enzo, de color chocolate, es su sobrino y se incorporó a la unidad en 2023 siendo aún un cachorro de apenas cuatro meses, lo que no le ha impedido ponerse rápidamente a la altura de las exigencias del trabajo operativo.
Ambos proceden del mismo criadero de JoaquÃn Coronilla, en la provincia de Cádiz, un centro de referencia en esta raza que colabora con las fuerzas de seguridad. De hecho, no están solos: en la misma unidad convive con ellos Dylan, otro perro de agua blanco, también hermano de Junco, lo que convierte a estos tres animales en una auténtica ‘saga’ familiar al servicio de la investigación criminal y las labores de rescate.
Su integración en la Guardia Civil no se limita a llevar un arnés y seguir órdenes. Estos canes pasan por un proceso de selección y adiestramiento muy exigente, en el que se evalúa su estabilidad, su capacidad de concentración, su motivación por el juego y, sobre todo, su olfato. El objetivo es que puedan trabajar con eficacia en entornos con ruidos, humo, restos de combustible, presencia de maquinaria pesada y situaciones emocionalmente muy tensas.
Los guÃas, Israel y David, forman equipo con ellos de manera estable. Entre humano y perro se crea una relación de confianza y comunicación constante, imprescindible para que la pareja operativa funcione. El guÃa es quien interpreta las señales del animal, organiza la búsqueda y garantiza que cada intervención se haga de forma segura tanto para el can como para el resto de efectivos.
Trabajo en el accidente de tren de Adamuz

Tras el siniestro del tren Alvia en Adamuz, los dos perros han llegado como refuerzo especializado en la fase más complicada de la búsqueda. Una vez que bomberos y equipos de rescate han podido acceder a parte de los vagones, el trabajo fino recae en el olfato de Junco y Enzo, capaces de detectar restos humanos que no son visibles a simple vista.
En las primeras jornadas de trabajo se habÃan recuperado ya tres cadáveres localizados desde el exterior por los equipos de emergencia, a los que más tarde se sumó un cuarto cuerpo. Estos rescates fueron posibles después de intensas tareas de estabilización y corte de estructuras. A partir de ese punto, la misión de los K-9 se centra en revisar de forma sistemática los vagones que continúan en el terraplén y las zonas próximas al tren.
La importancia de su labor se entiende mejor si se recuerda que existen 43 denuncias por personas desaparecidas relacionadas con el accidente, mientras que en el momento de su despliegue se habÃan recuperado 42 cuerpos. Esa diferencia obliga a no dar nada por cerrado y a revisar cada rincón con la máxima precisión, algo que la nariz de estos perros facilita de manera decisiva.
El dispositivo no se limita a unas horas de trabajo puntual. Los equipos caninos reanudarán las búsquedas a primera hora de la mañana mientras las condiciones de luz y temperatura sean más adecuadas, repitiendo pasadas, verificando puntos marcados y apoyando con sus indicaciones al resto de unidades. Se trata de una labor fÃsica y mentalmente exigente tanto para los perros como para sus guÃas, por lo que se planifican descansos y rotaciones para que el rendimiento no decaiga.
En este tipo de escenarios, la presencia de agentes K-9 especializados aporta un plus de seguridad y de rigor en la localización de vÃctimas. No solo ayudan a encontrar cuerpos o restos que podrÃan pasar desapercibidos, sino que también contribuyen a reducir el tiempo global de búsqueda, algo fundamental en emergencias de gran magnitud en España y en otros paÃses europeos donde se usan procedimientos similares.
Especialistas en localizar restos humanos

Junco y Enzo no son perros de rescate generalistas, sino especialistas en la detección de restos humanos. Esto incluye desde la localización de cadáveres completos hasta pequeños vestigios, como fragmentos óseos o restos biológicos, tanto en superficie como enterrados, ocultos en vehÃculos o en estructuras difÃciles de registrar a simple vista.
Uno de los casos recientes en los que destacaron fue la investigación de la muerte de un agricultor en Villanueva del Alcardete (Toledo). El principal sospechoso habÃa intentado borrar cualquier indicio, llegando a lavar el coche de forma minuciosa. Sin embargo, las narices entrenadas de estos K-9 fueron capaces de detectar restos de sangre en el interior del vehÃculo, una prueba clave para sostener la investigación pese al intento de limpieza.
Meses antes, los mismos equipos participaron en un operativo especialmente delicado en Librilla (Murcia), donde aparecieron dos cadáveres de inmigrantes ocultos en pozos dentro de una nave. En esa intervención, fue Dylan, el tercer miembro canino de la unidad y compañero habitual de Junco y Enzo, quien marcó con precisión el punto donde se encontraban los cuerpos, facilitando la recuperación por parte de los equipos de rescate.
Estos ejemplos muestran hasta qué punto el trabajo de los perros de la Unidad Cinológica Central resulta determinante en casos de homicidios, desapariciones y sucesos con vÃctimas múltiples. Gracias a su capacidad olfativa, pueden revisar áreas muy amplias con una rapidez que serÃa imposible solo con medios humanos o tecnológicos, y hacerlo además con un nivel de detalle notable.
La cooperación entre los tres canes -Junco, Enzo y Dylan- refuerza la eficacia del dispositivo. Aunque cada uno tiene su propio guÃa y su personalidad, todos comparten un adiestramiento homogéneo y una especialización común, lo que permite planificar las búsquedas de forma escalonada, repartir zonas y contrastar las marcas que realiza cada animal, añadiendo más fiabilidad al resultado final.
La trayectoria de este pequeño grupo de perros de agua deja claro que su trabajo va mucho más allá de la imagen simpática que puedan transmitir. Su dÃa a dÃa está ligado a situaciones duras, con vÃctimas y familias que esperan respuestas, y su intervención se mide en términos de pruebas aportadas, cuerpos localizados y casos que consiguen avanzar gracias a lo que ellos son capaces de encontrar.
Con su origen común en Cádiz, su condición de tÃo, sobrino y hermano, y una especialización muy concreta al servicio de la Guardia Civil, Junco y Enzo se han consolidado como piezas clave en la búsqueda de restos humanos tanto en tragedias como la de Adamuz como en investigaciones complejas en diferentes puntos de España, demostrando que el olfato canino sigue siendo, hoy por hoy, una de las herramientas más fiables en este tipo de operativos.
