La infanta Sofía visita el centro de perros guía de la ONCE en Madrid

  • Segundo acto oficial en solitario de la infanta Sofía en España, coincidiendo con el cumpleaños del rey Felipe VI.
  • Visita e inauguración del nuevo complejo clínico y asistencial de la Fundación ONCE del Perro Guía en Boadilla del Monte.
  • Conocimiento directo del proceso completo de cría, socialización y adiestramiento de los perros guía, incluidos los cachorros.
  • Refuerzo del compromiso de la Corona con la discapacidad visual y la labor social de la ONCE, en continuidad con la reina Sofía y la reina Letizia.

Visita de la infanta Sofía al centro de perros guía

La infanta Sofía ha aprovechado un paréntesis en sus estudios universitarios en Lisboa para regresar a Madrid y vivir una jornada muy simbólica en su agenda institucional. En Boadilla del Monte, ha protagonizado su segundo acto oficial en solitario, una cita marcada por el componente social y que coincide, además, con el día en que el rey Felipe VI celebra su 58 cumpleaños.

La hija menor de los Reyes ha visitado el Centro de Cría y Adiestramiento de la Fundación ONCE del Perro Guía (FOPG), el único de estas características en España, donde se preparan perros para personas ciegas o con discapacidad visual grave. Entre sonrisas, pantalones vaqueros, americana de lana gris y jersey negro, Sofía ha ido conociendo sobre el terreno cómo estos animales se convierten, tras casi dos años de entrenamiento, en los “ojos” de sus futuros usuarios.

Un acto en solitario con marcado carácter social

Centro de perros guía de la ONCE en Madrid

La cita en Boadilla del Monte supone para la infanta un paso más en la definición de su papel público dentro de la Corona. Desde que alcanzó la mayoría de edad, Zarzuela ya avanzó que compatibilizaría sus estudios con determinados compromisos oficiales, tanto acompañando a otros miembros de la Familia Real como en solitario, cuando así lo considerase el rey.

Este viernes la agenda la ha llevado hasta las renovadas instalaciones de la Fundación ONCE del Perro Guía, en el municipio madrileño. Allí ha sido recibida por diversas autoridades: la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; la secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez; el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín; el alcalde de Boadilla del Monte, Francisco Javier Úbeda; y el presidente del Grupo Social ONCE, Miguel Carballeda, entre otros.

El acto llega después de su primer compromiso en solitario, celebrado en diciembre de 2024, cuando presidió en el Palacio Real la entrega de premios del concurso fotográfico “Objetivo Patrimonio: Concurso de Fotografía Infanta Sofía”, una iniciativa de Patrimonio Nacional orientada a difundir la riqueza histórica, cultural y natural de España. En esta ocasión, el foco se ha desplazado desde la cultura hacia el ámbito social y la discapacidad.

La presencia de Sofía en Boadilla se suma a otros momentos recientes en los que ha ido ganando visibilidad, como su asistencia a la recepción por el 12 de octubre en el Palacio Real o su participación en los actos de los premios Princesa de Asturias. Todo ello apunta a una presencia cada vez más habitual en la agenda institucional, pese a que reside y estudia en el extranjero.

La jornada tiene también un matiz familiar, ya que coincide con el cumpleaños del rey Felipe VI. Tras la visita al centro de perros guía y la agenda matinal del monarca en el Palacio de la Zarzuela, está previsto que la familia pueda reunirse de forma privada para celebrar la fecha, sin que hayan trascendido detalles del encuentro.

Un centro clave para la autonomía de las personas ciegas

El Centro de Cría y Adiestramiento de la Fundación ONCE del Perro Guía es una pieza fundamental en la red de apoyos a la discapacidad visual en España. Desde que la ONCE creó la FOPG en 1990, siguiendo el modelo de las escuelas europeas y norteamericanas, la entidad ha facilitado cerca de 4.000 perros guía a personas ciegas o con discapacidad visual grave en todo el país.

El complejo que ha recorrido la infanta Sofía cuenta con instalaciones específicas para albergar hasta 175 perros, un hospital veterinario, laboratorio, áreas de selección genética y cría, así como una residencia para las personas que van a recibir un perro guía y deben realizar el curso de formación necesario para aprender a desplazarse con él. El objetivo es pasar de las actuales aproximadamente 140 entregas anuales hasta unas 200, reduciendo así la lista de espera.

Las nuevas dependencias se organizan en dos edificios en forma de U, con cuatro bloques diferenciados en los que se distribuyen las salas de partos y guardería, las zonas de camadas recién nacidas, los servicios veterinarios y clínicos, y los espacios de alojamiento temporal para hembras de cría y cachorros. Esta estructura permite optimizar el trabajo diario, minimizar riesgos sanitarios y reforzar el bienestar animal.

En paralelo, la fundación mantiene un servicio veterinario propio, con equipos especializados en genética, reproducción y salud integral de los perros. Todo ello se apoya en una plantilla de más de 50 profesionales entre instructores de movilidad, entrenadores, supervisores de cachorros, cuidadores, personal administrativo y de servicios generales, que se encargan de cada fase del proceso.

Según los datos facilitados por la propia ONCE, en la actualidad cerca de 1.000 perros guía de la organización se mueven por ciudades y pueblos de toda España, proporcionando autonomía, seguridad y compañía a sus usuarios. La aspiración, con la ampliación del centro, es poder atender a más personas y disminuir los tiempos de espera, que hoy pueden prolongarse varios años.

Del cachorro al perro guía: un proceso de casi dos años

Durante la visita, la infanta Sofía ha tenido la oportunidad de seguir de cerca las distintas etapas que recorren estos animales antes de convertirse en perros guía. El recorrido ha incluido las áreas de crianza, socialización, adiestramiento, vida activa y jubilación de los perros, así como el bloque hospitalario y el de cría.

En la recién estrenada Aula de Estimulación Sensorial ha compartido espacio con cachorros de apenas dos meses, observando cómo comienzan su aprendizaje junto a su madre y bajo la supervisión de los profesionales del centro. Allí ha visto cómo se trabaja desde edades muy tempranas para que los pequeños se acostumbren a distintos estímulos sonoros, táctiles y visuales.

A partir de los dos meses, los cachorros pasan a vivir con familias voluntarias educadoras, con las que permanecen alrededor de un año. En este periodo clave aprenden normas básicas de comportamiento, se habitúan a la vida cotidiana, al entorno urbano y a la convivencia en hogares, algo fundamental para su futura tarea al lado de una persona ciega.

Con unos 14 meses regresan a la escuela de la Fundación ONCE del Perro Guía para iniciar la fase de adiestramiento específico. En este tramo se les enseña a salvar obstáculos fijos y móviles, a subir y bajar escaleras, a localizar puertas, paradas de autobús o pasos de peatones, y a avisar de bordillos, cruces y desniveles.

La formación completa, desde el nacimiento hasta la entrega al usuario, se prolonga entre 22 y 24 meses. El coste aproximado de cada perro guía supera los 40.000 euros, incluyendo cría, cuidado veterinario, educación, adiestramiento y formación de la persona usuaria, aunque para las personas afiliadas a la ONCE este servicio es gratuito.

Exhibiciones, nombre para un cachorro y razas más habituales

Uno de los momentos más didácticos de la jornada ha sido la exhibición práctica en la que la instructora de movilidad ha mostrado las capacidades de un perro guía ya entrenado. Ante la infanta, el animal ha sorteado obstáculos, ha señalado escalones, ha buscado un paso de peatones y ha localizado accesos y salidas de distintos espacios, ejemplificando el trabajo diario que realizan con sus usuarios.

La demostración ha servido para ilustrar cómo estos perros son capaces de detectar elementos fijos y móviles en el camino, marcar cambios de nivel, encontrar escaleras y adaptarse a entornos cambiantes en entornos urbanos. Todo ello manteniendo siempre la seguridad de la persona ciega como prioridad.

En otro gesto cargado de simbolismo, la infanta Sofía ha sido la encargada de poner nombre a uno de los cachorros nacidos hace apenas 20 días en el centro de cría. Ha elegido el nombre de Ona, que en euskera significa “bondadosa”. Si supera todas las fases del programa, dentro de unos dos años Ona estará preparada para acompañar a una persona ciega y facilitarle sus desplazamientos cotidianos.

La Fundación ONCE del Perro Guía trabaja principalmente con labrador retriever y cruces de labrador con golden retriever, razas muy valoradas por su carácter equilibrado, inteligencia y capacidad de aprendizaje. También utilizan pastor alemán y caniche gigante, este último especialmente indicado para personas con alergias, al tratarse de un perro hipoalergénico.

Detrás de cada perro hay una combinación de selección genética, socialización intensiva y entrenamiento técnico, pero también el trabajo altruista de las familias voluntarias que acogen a los cachorros durante su primer año de vida. Sin ellas, subrayan desde la fundación, sería imposible sacar adelante el volumen de perros que cada año se entrega a usuarios por toda España.

Continuidad del vínculo de la Corona con la ONCE

La visita de la infanta Sofía se enmarca en una relación de larga duración entre la Casa Real y la ONCE vinculada a los perros guía. Las instalaciones de Boadilla del Monte fueron inauguradas en 1990 por la reina Sofía, que ya entonces mostró un interés especial por este proyecto y ha regresado al centro en varias ocasiones.

Años más tarde, en marzo de 2011, la entonces princesa de Asturias, doña Letizia, visitó también el centro acompañada de Camilla, por aquel entonces duquesa de Cornualles y hoy reina de Reino Unido. En aquel acto, Camilla amadrinó a un cachorro llamado Columbus, reforzando el carácter internacional de la colaboración y situando la labor de la fundación en el foco mediático.

Con la presencia de la infanta Sofía, la Corona parece querer relevar y actualizar esa vinculación histórica, asociando ahora a la hija menor de los Reyes con iniciativas ligadas a la discapacidad, la inclusión y el bienestar animal. La propia trayectoria de la familia, muy unida a los perros en el ámbito privado, da cierto sentido a esta elección.

El presidente del Grupo Social ONCE, Miguel Carballeda, ha recordado durante el acto que estas instalaciones son “una puerta abierta a la autonomía, la libertad, la seguridad y la inclusión” para cientos de personas ciegas que cada día se desplazan por calles y pueblos de nuestro país acompañadas por un perro guía. También ha subrayado el papel constante de la Corona en el respaldo público a este tipo de proyectos.

La propia Casa Real, en su página web, destaca que la Fundación ONCE del Perro Guía ha permitido que miles de personas con discapacidad visual grave hayan podido mejorar su movilidad y su integración social gracias a estos animales, que combinan un alto grado de entrenamiento con una relación de confianza muy estrecha con sus usuarios.

Formación, vida universitaria y creciente papel institucional

Más allá del acto concreto, la visita encaja en el momento vital que atraviesa la infanta Sofía. Con 18 años, cursa el primer curso del grado de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el Forward College de Lisboa, un centro universitario adscrito a la Universidad de Londres que combina formación académica con experiencia internacional.

El plan de estudios que sigue la llevará, si no se producen cambios, a completar tres años universitarios en distintas ciudades europeas: Lisboa, París y Berlín. Esta trayectoria responde al diseño de un perfil claramente internacional, algo muy vinculado al tipo de tareas institucionales que previsiblemente asumirá en el futuro.

Cuando se hizo público que estudiaría fuera de España, la Casa Real puntualizó que la infanta regresaría puntualmente para aquellos actos oficiales que el rey considerase oportunos. Así ha ocurrido en los últimos meses, con su presencia en el desfile del 12 de octubre, en la ceremonia de los premios Princesa de Asturias o en el reciente funeral de Irene de Grecia, hermana de su abuela la reina Sofía, celebrado en Atenas.

Este segundo acto en solitario, centrado esta vez en la discapacidad y la inclusión, apunta a un posible eje temático para su proyección pública. Su interés por causas sociales y su comodidad en entornos relacionados con la accesibilidad y el apoyo a colectivos vulnerables podrían marcar una línea de trabajo estable en los próximos años.

Mientras tanto, la infanta continúa compaginando la vida estudiantil en Lisboa —con residencia en la capital portuguesa y desplazamientos puntuales a España— con una agenda institucional aún reducida pero cada vez más significativa, en la que entra ya de lleno este viaje a Boadilla del Monte.

La jornada en el centro de perros guía de la Fundación ONCE deja la imagen de una infanta Sofía cercana, atenta y cómoda entre cachorros y profesionales, en un escenario que combina tradición y renovación: por un lado, la continuidad del apoyo de la Corona a la ONCE y a la discapacidad visual; por otro, el inicio de una etapa en la que la hija menor de los Reyes va perfilando su propio espacio dentro de la vida pública, ligada a proyectos con impacto directo en la autonomía y la calidad de vida de muchas personas.

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