La situación del abandono de animales en nuestro paĆs sigue siendo un quebradero de cabeza que no parece tener una solución sencilla a corto plazo. A pesar de que todos pensamos que la sociedad estĆ” cada vez mĆ”s concienciada, la realidad es que el nĆŗmero de perros y gatos que terminan en refugios apenas se ha movido, dejando una sensación de estancamiento preocupante para todos los que trabajan en el sector del bienestar animal.
Las estadĆsticas no mienten y nos sitĆŗan como uno de los puntos negros de Europa en este triste ranking. Aunque se nota que la forma de abandonar ha cambiado un poco y ya no es tan habitual ver aquel drama del perro atado en una gasolinera al llegar las vacaciones, el goteo de entradas en las protectoras es una constante que se mantiene durante los doce meses del aƱo, sin darnos apenas un respiro ni en invierno ni en verano.
Un balance que no invita al optimismo

Durante el pasado aƱo, los centros de acogida registraron la entrada de aproximadamente 285.000 animales de compaƱĆa, una cifra que se reparte entre unos 169.000 canes y 116.000 felinos que se quedaron sin hogar. Lo mĆ”s llamativo de estos datos es que, aunque hay un ligerĆsimo descenso respecto a periodos anteriores, la mejora no es real ni significativa, lo que confirma que el abandono es el mayor problema de bienestar animal que tenemos ahora mismo sobre la mesa.
Por si fuera poco, el ritmo de las adopciones parece haber perdido algo de fuelle. Se estima que el nĆŗmero de animales que salen de los centros con una nueva familia ha caĆdo cerca de un 7%, situĆ”ndose en torno a las 72.000 adopciones. Esto genera un tapón en los refugios de animales saturados, donde el tiempo de estancia se prolonga mĆ”s de la cuenta, especialmente para aquellos ejemplares que tienen problemas de comportamiento o que pertenecen a razas consideradas potencialmente peligrosas.
Los motivos que empujan al abandono

Al analizar por quĆ© la gente decide deshacerse de sus mascotas, aparecen patrones que se repiten aƱo tras aƱo. Las camadas no deseadas encabezan la lista con un 15% de los casos, lo que pone de manifiesto que todavĆa queda mucho trabajo por hacer en cuanto a la esterilización de perros y gatos. Le siguen de cerca la pĆ©rdida de interĆ©s por el animal, los cambios de domicilio o mudanzas donde no aceptan mascotas y el fin de la temporada de caza, que sigue pesando mucho en las estadĆsticas rurales.
Es curioso ver cómo el comportamiento del animal también juega un papel doble: es el motivo del 10% de los abandonos, pero también se ha convertido en el principal obstÔculo para ser adoptado de nuevo. Casi el 78% de las protectoras coinciden en que un perro con problemas de conducta lo tiene crudo para salir del centro, lo que subraya la necesidad de invertir mÔs en educación canina y etólogos desde que son cachorros para evitar que la situación se vaya de las manos.
Protectoras al lĆmite y nuevas reglas del juego
El desgaste emocional y fĆsico de quienes cuidan a estos animales es otro tema que no conviene pasar por alto. La presión es tan alta que muchos voluntarios sufren lo que se conoce como fatiga por compasión. Es un panorama complicado si tenemos en cuenta que el 39% de las entidades no tiene ni un solo empleado en nómina y dependen exclusivamente del tiempo libre de gente generosa que echa una mano por amor al arte.
En cuanto a la normativa, la Ley 7/2023 de bienestar animal ha llegado para intentar poner orden con multas que no son ninguna broma. Abandonar a un animal se considera una infracción grave y las sanciones pueden ir desde los 10.000 hasta los 50.000 euros. Si el asunto acaba con la muerte del bicho, la broma puede salir por hasta 200.000 euros de multa, una medida que detallan las sanciones de la ley de bienestar animal, con la que se busca disuadir a los mÔs irresponsables y fomentar que todos los perros y gatos lleven su microchip correspondiente.
Lograr que las cifras bajen de verdad requiere un esfuerzo conjunto que pase por la educación en las escuelas, el apoyo institucional a los refugios mÔs pequeños y una bajada en los costes veterinarios que facilite el mantenimiento de las mascotas. El compromiso debe ser para toda la vida del animal, entendiendo que no son objetos de usar y tirar, sino compañeros que dependen totalmente de nuestra responsabilidad para tener una existencia digna y feliz fuera de las jaulas.