El pasado 24 de junio, un doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudió Venezuela, dejando más de 3.800 fallecidos y decenas de miles de desaparecidos. La emergencia movilizó a equipos de rescate de todo el mundo, y entre los protagonistas destacaron los perros rescatistas, cuya capacidad olfativa y entrenamiento resultaron clave para localizar supervivientes bajo los escombros. Más de 140 canes de 20 países diferentes trabajaron sin descanso en las zonas más afectadas, como La Guaira y Caracas.
La respuesta internacional incluyó a países de Europa como España, Suiza y República Checa, que enviaron unidades especializadas con sus respectivos binomios caninos. La Unidad Militar de Emergencia (UME) española desplegó a sus perros Ivi y Tina, mientras que otros perros de rescate españoles se convirtieron en la última esperanza en las tareas de búsqueda. La coordinación entre naciones fue fundamental para optimizar los recursos y cubrir las áreas más críticas.
Perros de más de 20 países trabajan sin descanso
Según los balances oficiales, los equipos de rescate lograron extraer con vida a más de 6.400 personas, aunque la cifra de desaparecidos sigue siendo elevada. Los perros rescatistas, entrenados para detectar rastros humanos entre toneladas de hormigón, realizaron cientos de intervenciones. Colombia, México, Argentina, Chile, Estados Unidos y España estuvieron entre los países que aportaron canes especializados. En total, se contabilizaron 782 réplicas desde el primer sismo, lo que complicó aún más las labores.

Tsunami, el border collie que se convirtió en símbolo
Uno de los canes más queridos por el público fue Tsunami, un border collie mestizo de nueve años rescatado del maltrato y el abandono. Junto a su guía Jorge Beens, Tsunami participó en la localización de 25 personas con vida, entre ellas un hombre de unos 60 años atrapado en un edificio de Caracas. Su precisión en el marcaje y su resistencia física lo convirtieron en un héroe viral en redes sociales. Tras esta misión, Tsunami se retira del servicio activo, según informó el Ministerio de Educación de Venezuela.
El veterinario Aníbal Hurtado acompañó al can durante toda la operación, asegurando su hidratación y descanso. Conociendo la historia de Tsunami el perro rescatista, sabemos que ya había participado en misiones internacionales. Su historia de superación y entrega ha sido compartida por miles de usuarios en plataformas como TikTok e Instagram.

México y Venezuela: donación y reconocimiento
Como muestra de agradecimiento por la ayuda recibida, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, entregó tres cachorros de pastor belga malinois al Ejército mexicano. Los perros, llamados Laika, Sol de las Jotas y Sara de las Jotas, serán entrenados para tareas de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas. Este gesto de fraternidad refuerza los lazos entre ambos países, que ya colaboraron estrechamente durante la emergencia.
Por su parte, la Cruz Roja Mexicana reconoció a los integrantes del Equipo USAR Nivel Pesado Internacional y a sus binomios caninos Balam, Orly, Kenai y Halley. Durante la ceremonia, se destacó que los perros trabajaron más de 100 horas continuas, soportando temperaturas superiores a 30 grados y humedad del 80%. Balam, hijo del famoso perro Athos (envenenado en 2021), demostró una vez más su capacidad en el campo. El equipo mexicano logró localizar con vida a una persona identificada como Hernán y recuperó 37 cuerpos.
Bart, Kayra y otros héroes de cuatro patas
Desde Argentina llegó Bart, un pastor belga malinois que rescató con vida a dos niños y recuperó otros seis cuerpos. De Perú, la malinois Kayra, de cuatro años, destacó por su olfato extraordinario en la localización urbana. Colombia envió a Dastan, un pastor belga con experiencia en el terremoto de Haití de 2011. La labor de estos canes fue reconocida por las autoridades locales y por los propios rescatistas, que destacaron su papel indispensable en la búsqueda de supervivientes.
Además, el joven voluntario venezolano Manuel Morales, miembro del Grupo Rescate Caracas, relató cómo los perros de búsqueda marcaban con sus ladridos la presencia de vida bajo los escombros. “El eco de sus ladridos era sinónimo de esperanza”, afirmó. La colaboración entre humanos y canes fue esencial para mantener la moral en medio de la tragedia.
La emergencia en Venezuela ha dejado una lección de solidaridad global. Los perros rescatistas, con su olfato y su entrega, se han ganado un lugar en el corazón de miles de familias que aún esperan noticias de sus seres queridos. Mientras la reconstrucción continúa, la comunidad internacional recuerda que, aunque los focos mediáticos se apaguen, la ayuda sigue siendo necesaria. La huella de estos héroes de cuatro patas perdurará como símbolo de resiliencia y cooperación entre naciones.

