La presencia de perros entrenados en entornos asistenciales gana peso en España como complemento terapéutico. En salud mental y en el acompañamiento del duelo, distintos centros están incorporando esta intervención para mejorar el bienestar, favorecer el vínculo y facilitar la comunicación entre personas y profesionales.
En las últimas semanas han trascendido dos iniciativas destacadas: por un lado, la puesta en marcha en Psiquiatría del Hospital Universitario de Torrejón (Comunidad de Madrid), y por otro, un proyecto piloto en el tanatorio de la Ronda de Dalt de Barcelona. Ambas propuestas comparten un enfoque centrado en la humanización de los cuidados, con protocolos definidos y equipos especializados.
El Hospital de Torrejón incorpora perros en Psiquiatría
El Hospital Universitario de Torrejón, integrado en la red pública de la Comunidad de Madrid, ha activado la terapia asistida con perros para pacientes ingresados en la Unidad de Psiquiatría. El programa se orienta a reducir la tensión emocional, mejorar la comodidad durante el ingreso y reforzar la alianza terapéutica con el equipo clínico.
La intervención se dirige a personas con diferentes diagnósticos hospitalizadas en la Unidad de Agudos, y se realiza con la colaboración de la Asociación Yaracán, entidad especializada en intervenciones asistidas con animales.

Sesiones: formato, objetivos y experiencia previa
Las sesiones son grupales, voluntarias y quincenales, con una duración aproximada de hora y media. El diseño contempla dinámicas ajustadas a la situación clínica de cada grupo y la presencia constante de profesionales formados en esta modalidad.
Con los perros como facilitadores se trabajan afecto, apego y actividad motora, así como la funcionalidad cognitiva y la interacción social, aspectos clave para promover la participación y la adherencia terapéutica.
El equipo integra, cuando procede, ejercicios de musicoterapia y danzaterapia, de manera que la risa, el movimiento y la relación con el animal actúan como palancas para desbloquear emociones y fomentar una actitud más activa ante la recuperación.
El centro no parte de cero: desde 2012 desarrollaba estas intervenciones en formato ambulatorio con niños con TEA, personas con discapacidad y mayores con síntomas depresivos. En este último grupo, entre 175 participantes, un 40% alcanzó el alta tras el proceso, un dato que ha animado a ampliar el alcance a pacientes ingresados en Psiquiatría.

Acompañamiento canino en tanatorios de Barcelona
En paralelo, el tanatorio de la Ronda de Dalt (Barcelona) desarrolla una prueba piloto impulsada por la funeraria Àltima junto al Centre de Teràpies Assistides amb Cans (CTAC). La propuesta introduce perros especialmente preparados para ofrecer apoyo emocional en momentos de despedida.
El servicio es gratuito, se ofrece en distintos espacios del tanatorio —incluidas las salas de velatorio— y siempre con la presencia de un profesional que vela por una interacción adecuada, respetuosa y segura tanto para las personas como para el animal.
Las familias suelen mostrar sorpresa inicial, pero la mayoría valora la experiencia y solicita la presencia del perro en sus salas. En situaciones de pérdidas traumáticas o inesperadas, los equipos observan un soporte emocional especialmente significativo, y la entidad estudia su posible extensión a otros centros.
La iniciativa se inspira en experiencias internacionales —incluidos países latinoamericanos como Guatemala— y se apoya en evidencias que vinculan estas intervenciones con la reducción del estrés y la tristeza, así como con un efecto particularmente positivo en niños, para quienes el contacto con el perro puede amortiguar el impacto del entorno funerario.

Selección y bienestar de los perros
Los canes pasan por una selección rigurosa y un adiestramiento progresivo desde edades tempranas. Se prioriza un temperamento equilibrado y la capacidad de «ser y estar»: presencia tranquila, escucha corporal y acercamiento respetuoso, más allá de la realización de trucos.
Todas las interacciones están supervisadas por personal cualificado, con protocolos que protegen el bienestar animal y garantizan la seguridad de los participantes, ajustando la duración y el tipo de actividad a cada contexto.

Un enfoque que gana terreno en salud mental y duelo
Profesionales consultados señalan que la terapia asistida con perros puede contribuir a disminuir la ansiedad, mejorar el estado de ánimo y fortalecer el vínculo terapéutico, lo que favorece la implicación de los pacientes en su propio proceso.
Cada vez más centros exploran recursos complementarios que suman a los tratamientos habituales y refuerzan la humanización de la atención, tanto en hospitales como en servicios funerarios, en línea con una demanda social de cuidados más cercanos.
Con programas estructurados en el Hospital de Torrejón y el piloto del tanatorio de Barcelona, la terapia asistida con perros avanza con equipos especializados, objetivos claros y criterios de seguridad, consolidándose como una herramienta útil para acompañar procesos de salud mental y duelo.