Desde que la nueva normativa de protección animal entró en vigor en España, muchos dueños de mascotas andan con la mosca detrás de la oreja sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer. No es para menos, ya que los descuidos con nuestros peludos ahora pueden salirnos por un ojo de la cara si no cumplimos con las obligaciones que marca la ley. El objetivo principal es que los animales vivan en condiciones dignas, pero conviene estar al tanto de los detalles para no llevarse un susto en forma de notificación administrativa.
La normativa estatal busca unificar criterios en todo el territorio, aunque a veces nos liemos con las ordenanzas de cada ayuntamiento. Lo que está claro es que el bienestar del animal ya no es solo una cuestión ética, sino una obligación legal estricta que castiga con dureza el abandono, el maltrato o la falta de supervisión. Hay que andarse con pies de plomo, porque la ley contempla sanciones que alcanzan los 200.000 euros en los supuestos donde la vida del animal corra un peligro serio o se produzca un desenlace fatal.
Clasificación de las multas según su gravedad

Para entender cómo funcionan los castigos económicos, lo primero es saber que la ley divide las infracciones en tres escalones muy claros. Las infracciones leves, que suelen ser incumplimientos de obligaciones que no provocan daños fÃsicos al animal, conllevan multas que parten de los 500 euros y pueden subir hasta los 10.000. Aquà entrarÃan temas como no tener los papeles en regla o ciertos descuidos en el paseo que no pasen a mayores.
La cosa se pone seria cuando hablamos de infracciones graves, donde las cifras se disparan entre los 10.001 y los 50.000 euros. Este tramo se aplica cuando la conducta del dueño supone un riesgo real para la salud del animal o un sufrimiento innecesario. Por último, las muy graves están reservadas para situaciones extremas como el adiestramiento para peleas o causar la muerte del animal, donde el castigo mÃnimo es de 50.001 euros, pudiendo acarrear también penas de prisión e inhabilitación para tener mascotas en el futuro.
LÃmites de tiempo y espacios prohibidos

Uno de los puntos que más cola ha traÃdo es el tiempo que un animal puede quedarse solo en casa. La ley es tajante: un perro no puede estar sin supervisión humana durante más de 24 horas seguidas. En el caso de los gatos o de otros animales de compañÃa, el plazo se estira un poco más, permitiendo un máximo de tres dÃas. Aun asÃ, dejar al animal a su suerte con un dispensador de comida no es suficiente, ya que se exige una vigilancia efectiva y regular por parte de una persona responsable.
Otro tema que vigilan de cerca las autoridades es el uso de balcones, terrazas, sótanos o patios. Ya no vale tener al perro viviendo en el exterior de forma permanente; la ley prohÃbe que estos espacios sean la residencia habitual de la mascota. Se puede usar la terraza para que el animal tome el sol o juegue un rato, pero mantenerlo allà sin acceso libre al interior o sin protección contra el clima se considera una infracción por dejar mascotas en terrazas y balcones que puede vaciarte la cuenta corriente en un abrir y cerrar de ojos.
Especial mención merece el coche, que en verano se convierte en una auténtica ratonera. Dejar al perro encerrado en un vehÃculo bajo el sol, aunque sea solo un momento para hacer un recado, es una de las conductas más perseguidas. El interior de un coche a 22 grados fuera puede ponerse a casi 50 en una hora, por lo que las autoridades no pasan ni una y consideran el riesgo térmico como una infracción que puede llegar a ser muy grave si el animal sufre secuelas o fallece.
Seguro obligatorio y equipamiento en el paseo

Independientemente de si tu perro es un trozo de pan o tiene un tamaño minúsculo, la ley ahora obliga a que todos tengan un seguro de responsabilidad civil. Este documento debe cubrir posibles daños que el animal pueda causar a terceros, ya sea una caÃda de un ciclista o un desperfecto en la calle. No contar con esta póliza, que suele ser económica, puede acarrear multas de hasta 10.000 euros, por lo que conviene revisar si el seguro del hogar ya nos cubre o si necesitamos contratar uno especÃfico.
En cuanto a los paseos, la normativa también ha metido mano en los accesorios que usamos. Quedan prohibidos los collares de castigo, eléctricos o de pinchos que causen dolor o lesiones al animal. Se recomienda el uso de arneses y es obligatorio llevar al perro con correa en espacios públicos, salvo en las zonas habilitadas para que corran sueltos. Además, los dueños de perros considerados potencialmente peligrosos deben seguir cumpliendo con el uso de bozal y correa corta, además de poseer la licencia administrativa correspondiente y no tener antecedentes penales.
Para evitar problemas legales y garantizar la felicidad de nuestros compañeros de cuatro patas, la clave reside en la responsabilidad diaria y en no dejar nada al azar. Cumplir con la identificación por microchip, mantener las vacunas al dÃa y asegurar que el animal esté integrado en la familia son pasos básicos para que la convivencia sea segura y legal. Al final, se trata de entender que tener una mascota implica unos deberes que, si se pasan por alto, tienen consecuencias directas tanto para el bienestar del animal como para el bolsillo del propietario según la ley de bienestar animal en España.