Las terapias con animales se profesionalizan en España: de los hospitales a los zoológicos

  • Las terapias asistidas con animales se consolidan en España con programas en hospitales, granjas y zoológicos.
  • Los animales actúan como facilitadores, no como curanderos, y su selección y bienestar son fundamentales.
  • Proyectos como el de Río Safari Elche evolucionan hacia intervenciones multidisciplinares que incluyen actividades fuera del agua.
  • Los beneficios abarcan desde la mejora física hasta el refuerzo de la autoestima y las habilidades sociales.

Terapias asistidas con animales

En los últimos años, las intervenciones asistidas con animales han dejado de ser una rareza para convertirse en una opción terapéutica cada vez más extendida en España. Desde hospitales públicos hasta granjas escuela, pasando por zoológicos, el uso de perros, caballos e incluso leones marinos se ha integrado en tratamientos diseñados por equipos multidisciplinares. El objetivo no es que el animal cure por sí mismo, sino que cree un entorno propicio para que la medicina y la terapia convencional funcionen mejor, según coinciden varios expertos y entidades del sector.

La clave está en que el paciente llegue motivado. Como explica Roberto Banzo, gerente de la asociación Asceal en Huesca, la terapia empieza mucho antes de la sesión: desde que la persona sabe que va a reencontrarse con su caballo o su perro. Esa anticipación ya genera un estado de ánimo positivo que facilita el trabajo posterior>. Algo similar ocurre en los hospitales de Girona, donde la presencia de perros vitamina para niños hospitalizados ayuda a reducir la ansiedad de los niños antes de procedimientos médicos, o en el Proyecto TAO de Elche, donde los leones marinos son el centro de una intervención que ahora se expande a otras actividades.

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Un enfoque terapéutico que va más allá del contacto con el animal

Contrariamente a lo que muchos piensan, estas terapias no consisten en pasar un rato agradable con un animal. Detrás de cada sesión hay una planificación individualizada con objetivos concretos>, que pueden ir desde la mejora de la motricidad hasta el refuerzo de la autoestima. El psicólogo Javier López-Cepero, de la Universidad de Sevilla, lo resume así: los animales no curan, pero crean las condiciones para que la curación sea más rápida. En sus cursos de verano en la Universidad Pablo de Olavide, ha destacado que la presencia de un perro o un gato puede ser el primer paso para que un paciente hable de temas dolorosos o se implique en ejercicios de rehabilitación.

En Asceal, el proceso comienza con una valoración previa para determinar si la terapia es adecuada para cada usuario. No todas las patologías son compatibles, y montar a caballo no siempre es recomendable, advierte Banzo. Una vez aprobada, se diseña una sesión a medida, donde cada ejercicio responde a un objetivo terapéutico. El usuario puede estar jugando, pero el equipo sabe exactamente qué se está trabajando en cada momento.

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La selección del animal, clave para el éxito de la intervención

Uno de los aspectos que más se repite entre los profesionales es la importancia de elegir al animal adecuado. No vale cualquier caballo ni cualquier perro, insiste Banzo. En Asceal, han llegado a valorar hasta cincuenta caballos antes de encontrar uno que reúna las condiciones necesarias: raza, altura, carácter, cadencia del paso y capacidad de reaccionar ante comportamientos imprevistos. Lo mismo ocurre con los perros: un labrador retriever que sea excelente en casa no tiene por qué ser un buen terapeuta. Deben ser afables, sociables, no agresivos ni excesivamente nerviosos, y su bienestar durante la sesión es prioritario.

López-Cepero añade que los animales también se estresan, y si eso ocurre, se les deja descansar. La participación del animal debe ser voluntaria y en condiciones agradables, porque si está incómodo no solo no ayuda, sino que puede perjudicar. En el Hospital Trueta de Girona, los perros de la Alianza Purina Terapia Animal han sido seleccionados y entrenados específicamente para trabajar en entornos clínicos, y su presencia se ha consolidado tras un año de resultados positivos en la unidad de parálisis cerebral.

Perro de terapia en un hospital

Nuevos horizontes: de los hospitales a los zoológicos

La expansión de estas terapias no se limita a los centros sanitarios. En Girona, el Hospital Santa Caterina y la Red de Salud Mental ya preparan nuevos programas con perros, similar a las terapias para adolescentes de salud mental, mientras que en Elche, la Fundación Río Safari ha dado un giro a su emblemático Proyecto TAO. Después de veinte años trabajando con leones marinos, han ampliado el enfoque para incluir paseos por el zoo, talleres de horticultura, arteterapia y dinámicas grupales>. La terapeuta ocupacional Carmen Lojo explica que ahora la intervención se centra en todo lo que ocurre alrededor del contacto con el animal, no solo en el baño.

El programa mantiene su calendario: sesiones intensivas de diez días para niños con trastorno del espectro autista, parálisis cerebral y enfermedades raras, de 3 a 13 años. Cuatro de las diez sesiones son baños con leones marinos, y el resto se distribuyen en actividades en tierra firme>. La presidenta de la fundación, Andrea Ibáñez, asegura que esta evolución no es un paso atrás, sino una mejora que garantiza el bienestar animal y la calidad terapéutica.

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Beneficios que trascienden lo físico

Más allá de la rehabilitación motora, los profesionales destacan el impacto emocional y social. Muchos usuarios recuperan la autoestima al sentirse capaces de controlar una situación, como montar a caballo o interactuar con un león marino>. En Asceal, han visto cómo niños que en el colegio eran ignorados se convierten en los expertos del grupo cuando llegan a la granja. Ese cambio de mirada, según Banzo, transforma su relación con los demás y les ayuda a integrarse.

En el Proyecto TAO, los familiares reportan mejoras en el estado de ánimo, la motivación y la capacidad de adaptación social. Más de 5.000 personas han pasado por el programa desde su inicio, y los resultados se evalúan en áreas cognitiva, motora, social y emocional, además de medir la calidad del sueño y el estrés del cuidador. López-Cepero, por su parte, recuerda que los beneficios de los perros de terapia están demostrados: la presencia de un animal reduce la tensión y genera un entorno más relajado, lo que facilita cualquier proceso terapéutico.

La tendencia es clara: cada vez más centros en España apuestan por integrar a los animales como una herramienta más dentro de los tratamientos. Ya sea en un hospital de Girona, una granja escuela en Huesca o un zoológico en Elche, la filosofía es la misma>: el animal no es un fin, sino un medio para que la persona se sienta más capaz, más motivada y más conectada con su entorno. Y eso, según todos los expertos, marca la diferencia.

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