Insectos peligrosos para perros: cuáles son y cómo protegerlos

  • Algunos insectos y parásitos como flebótomos, mosquitos, garrapatas, pulgas y procesionaria pueden transmitir enfermedades graves o causar reacciones muy severas en los perros.
  • La mejor defensa es un plan de desparasitación externa constante (collares, pipetas, comprimidos) combinado con evitar zonas de riesgo como pinares con procesionaria, hierba alta y áreas con agua estancada.
  • Revisar el pelaje tras los paseos, mantener el entorno del perro limpio y libre de plagas y acudir al veterinario ante hinchazones bruscas, dificultad respiratoria o decaimiento es esencial para su seguridad.

insectos peligrosos para perros

insectos peligrosos para perros en verano

Con la llegada de las altas temperaturas, las picaduras de insectos se convierten en una importante amenaza para nuestro perro. Y es que los peligros que conllevan abarcan desde leves alergias cutáneas hasta graves enfermedades parasitarias, como la leishmaniosis o la filariosis cardiopulmonar. Nos será más fácil proteger a nuestra mascota si conocemos cuáles son los insectos y otros pequeños animales que causan estos problemas; a continuación, hablamos de cinco de los más comunes y añadimos otros parásitos y artrópodos de riesgo que también conviene tener muy presentes.

Insectos que transmiten enfermedades graves

mosquitos pulgas y garrapatas en perros

Dentro del grupo de insectos peligrosos, algunos destacan por su capacidad para transmitir enfermedades parasitarias que pueden comprometer seriamente la salud de nuestro perro, incluso poner en peligro su vida si no se tratan a tiempo.

1. Flebotomo. Este mosquito es el portador de la leishmaniosis, enfermedad que provoca inflamación de las articulaciones, úlceras, hemorragias y debilidad muscular, entre otros muchos síntomas (adelgazamiento, problemas renales, alteraciones oculares, etc.). Está presente en varios países de Europa, entre los que se encuentra Francia, Italia y España, y puede ser mortal tanto para animales como para seres humanos. No existe cura para esta enfermedad, aunque afortunadamente existen algunos métodos para reducir las probabilidades de contraerla, como vacunas o pastillas, así como un eficaz tratamiento para controlar sus síntomas.

Los flebótomos son activos sobre todo en atardeceres y noches cálidas, y suelen encontrarse cerca de zonas con vegetación y humedad, jardines de riego frecuente o áreas con materia orgánica en descomposición. Para reducir el riesgo, es importante usar collares y pipetas repelentes específicos para flebótomos, evitar que el perro duerma en el exterior sin protección y colocar mosquiteras finas en ventanas o terrazas.

Mosquitos comunes. Además del flebotomo, otros mosquitos pueden transmitir la filariosis cardiopulmonar o “gusano del corazón”, una enfermedad en la que parásitos adultos se alojan en el corazón y vasos pulmonares del perro, causando tos, fatiga, intolerancia al ejercicio y, en fases avanzadas, fallo cardiaco. La simple irritación de la piel por la picadura no suele ser grave, pero sí lo es el riesgo de contagio de estos parásitos. La prevención se basa en repelentes externos eficaces (collares y pipetas) y en tratamientos preventivos orales o inyectables que el veterinario pauta de forma periódica.

Parásitos externos: garrapatas y pulgas

parásitos externos peligrosos para perros

2. Garrapatas. La mayoría de sus picaduras no causan un gran trastorno, pero en algunas ocasiones acarrean graves problemas como la enfermedad de Lyme, la ehrlichiosis o la babesiosis. Se encuentran en zonas con vegetación y humedad, matorrales y praderas, y entre los síntomas que causan están la debilidad muscular, los dolores articulares, la fiebre, la apatía o las dificultades respiratorias cuando la enfermedad está avanzada. Para evitarlas, nada mejor que mantener el calendario de desparasitación al día y utilizar los productos que nos recomiende el veterinario (collares, pipetas, comprimidos masticables).

Después de cada paseo por el campo, parques con hierba alta o zonas rurales, conviene revisar el pelaje del perro con las manos y un peine, deteniéndonos en orejas, cuello, axilas e ingles. Si encontramos una garrapata, debemos retirarla con pinzas especiales, sujetando lo más cerca posible de la piel y tirando de forma constante y suave, sin girar ni aplastar el cuerpo para evitar que libere más patógenos.

Pulgas. Las pulgas son parásitos muy frecuentes que se alimentan de la sangre del perro y pueden causar una intensa picazón, dermatitis alérgica y, en infestaciones masivas, anemia, sobre todo en cachorros y perros de tamaño pequeño. Además, pueden transmitir tenias intestinales si el perro las ingiere al morderse por el picor. Sus picaduras se ven como pequeños puntos rojos agrupados en la base de la cola, lomo y abdomen.

Para controlarlas, es necesario combinar tratamientos sobre el animal (pipetas, collares, comprimidos, champús) con la higiene del entorno: aspirar sofás y alfombras, lavar camas y mantas con agua caliente y, si es preciso, usar productos ambientales recomendados por el veterinario o por profesionales del control de plagas.

Insectos urticantes y orugas peligrosas

3. Oruga procesionaria del pino. Es extremadamente tóxica para animales y personas. Su simple roce provoca inflamación intensa de algunos órganos y fuertes dificultades respiratorias. Salen a la luz en primavera y llaman especialmente la atención de los perros gracias a su forma de moverse, formando una larga fila y en movimientos circulares. Tan sólo olfatearlas o lamerlas es altamente perjudicial. Su efecto requiere tratamiento veterinario inmediato, pues puede llegar a ser mortal y causar necrosis severa en lengua y boca.

Estas orugas están recubiertas de pelos urticantes cargados de toxinas que se desprenden fácilmente y pueden quedar en el suelo, en los nidos o ser arrastrados por el viento. Por eso es fundamental evitar zonas de pinares con presencia de nidos o procesiones visibles, especialmente en los paseos con perros curiosos que tienden a investigar todo lo que se mueve.

4. Avispas. Una picadura en la lengua causa una gran inflamación, hasta el punto en que puede llegar a bloquearse la entrada de aire, provocando así la asfixia del perro. De ser alérgico, los efectos empeoran con hinchazón generalizada, debilidad o colapso. En ambos casos, es necesaria una rápida atención veterinaria. Ante una picadura aislada y leve en piel, suele bastar con aplicar frío local y usar medicación que el veterinario indique para controlar el dolor y la reacción inflamatoria.

Las abejas producen un veneno algo distinto, y al clavar su aguijón lo dejan incrustado en la piel. En perros sensibles, una sola picadura de abeja o avispa puede desencadenar un shock anafiláctico, por lo que cualquier hinchazón brusca de cara, dificultad respiratoria o vómitos tras una picadura es motivo de urgencia.

Arañas y otros artrópodos de riesgo

5. Arañas. Con sus mordeduras causan inflamaciones locales e infecciones, además de importantes irritaciones en la piel. Sus picaduras tienen el inconveniente añadido de que empeoran con el contacto de la saliva del can, ya que el perro tiende a lamerse la zona y puede arrastrar bacterias. La mayoría de arañas de entorno doméstico no son peligrosas, pero algunas especies con veneno más potente pueden provocar dolor intenso, fiebre, vómitos, debilidad general o alteraciones neurológicas, lo que exige una visita inmediata al veterinario.

Para reducir el riesgo de mordeduras de araña, conviene mantener limpios y ordenados los lugares donde el perro duerme o juega (garajes, trasteros, cobertizos, pilas de leña), evitando que se acumulen cajas o escombros donde estos animales puedan esconderse.

Medidas clave de prevención para proteger al perro

La forma más eficaz de cuidar a nuestro perro frente a insectos y parásitos peligrosos es combinar varias estrategias. Por un lado, mantener un plan de desparasitación externa e interna actualizado con productos de calidad y pautados por el veterinario. Por otro, adoptar medidas de manejo diario, como revisar el pelaje después de los paseos, evitar pasear cerca de pinares con procesionaria, zonas con agua estancada o lugares con matorral muy denso en los momentos de máxima actividad de mosquitos y garrapatas.

También ayuda mucho mantener el entorno del animal limpio y seco, cortar la hierba del jardín con regularidad, lavar sus camas y mantas con frecuencia y controlar plagas domésticas de pulgas, moscas o mosquitos con la ayuda de profesionales cuando sea necesario. Una alimentación equilibrada, rica en nutrientes, refuerza el sistema inmunitario del perro y le ayuda a responder mejor ante infecciones y reacciones alérgicas causadas por picaduras.

Conociendo cómo actúa cada insecto o parásito, aprendiendo a reconocer los primeros síntomas y acudiendo al veterinario ante cualquier signo de alarma (dificultad respiratoria, debilidad marcada, fiebre, vómitos, heridas extensas o múltiples picaduras), podremos disfrutar de los paseos y del buen tiempo con mucha más tranquilidad y con nuestro perro tan protegido como sea posible frente a estos pequeños pero importantes enemigos.