La intervención en un criadero ilegal de perros en la parroquia de Serín, en Gijón, ha destapado uno de los episodios de presunto maltrato animal más graves registrados en España. Más de trescientos perros, en su mayoría de razas pequeñas muy demandadas como caniche, chihuahua o yorkshire, fueron evacuados en cuestión de horas por el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil.
A raíz del rescate se ha desatado una ola de solidaridad ciudadana. Sin embargo, las autoridades y el propio Centro Municipal de Protección Animal (albergue de Serín) han tenido que insistir en un mensaje clave: los perros del criadero ilegal no están en adopción por ahora. Se encuentran bajo custodia mientras avanza la investigación judicial y se determina su futuro legal.
Una operación masiva: más de 300 perros sacados del criadero
La actuación de la Guardia Civil se desencadenó tras una denuncia ciudadana sobre las condiciones del criadero, situado en las faldas del Monte Areo. Agentes del SEPRONA, personal del Principado de Asturias y del Ayuntamiento de Gijón se desplazaron al centro canino para realizar una inspección en profundidad.
Durante el operativo se localizaron centenares de perros hacinados, muchos de ellos en un estado físico muy deteriorado. Las cifras que manejan las distintas fuentes sitúan el número de animales intervenidos entre 339 y 345, aunque desde el Ayuntamiento de Gijón se trabaja con la referencia de 339 perros trasladados inicialmente al Albergue de Serín.
La magnitud del caso ha llevado al concejal de Medio Ambiente, Rodrigo Pintueles, a señalar que podría tratarse del mayor o uno de los mayores sucesos de este tipo en España en materia de bienestar animal. El dispositivo de traslado obligó a realizar alrededor de una veintena de viajes en furgoneta para sacar a todos los animales del recinto investigado y distribuirlos entre diferentes recursos.
En un periodo muy corto de tiempo, parte de los perros quedaron alojados en el Centro Municipal de Protección Animal de Gijón, mientras otros fueron derivados a albergues y protectoras de Oviedo, Siero y distintas entidades colaboradoras de Asturias y Madrid, ante la imposibilidad material de concentrarlos a todos en un solo centro.
Condiciones de maltrato: enfermedades, parásitos y cirugías urgentes

El relato de los profesionales que han examinado a los animales dibuja un panorama muy preocupante. La directora del Centro de Protección Animal de Gijón, Alejandra Mier, ha descrito que muchos perros llegaron tras haber vivido en “tremendas condiciones, sobre todo higiénicas”. Varios presentaban un nivel de suciedad y abandono que obligó a una atención de choque desde el primer momento.
Los equipos veterinarios han detectado graves problemas oculares, hasta el punto de que a algunos perros se les han tenido que extirpar uno o ambos ojos. También se han hallado numerosos casos de tumores mamarios, hernias inguinales y umbilicales, enfermedades de piel, sarro severo en la dentadura y patologías cardiacas.
A estas dolencias se suman parásitos internos y externos en gran cantidad, en algunos casos con riesgo de transmisión a las personas, además de enfermedades contagiosas entre animales, como parvovirosis u otras infecciones que requieren aislamiento y tratamientos específicos.
Muchos de los perros rescatados son de pequeño tamaño, con algunos ejemplares que apenas alcanzan los tres kilos de peso. Esto obliga a proporcionarles alimentación muy específica para cachorros y madres recientes, además de cuidados individualizados. El estado de salud de buena parte de ellos exige seguimientos diarios, medicación y revisiones reiteradas.
Dónde están ahora los perros y quién los cuida

Tras la intervención, los animales fueron puestos a disposición judicial y repartidos entre varios recursos. Más de un centenar continúan en el albergue de Serín, mientras el resto está alojado en otras protectoras asturianas y centros colaboradores de Madrid que se sumaron al dispositivo desde el primer momento.
El Ayuntamiento de Gijón ha destacado la “excelente gestión” del Centro Municipal de Protección Animal y de la Fundación Protectora de Animales, adjudicataria del servicio. Según el concejal Pintueles, el refuerzo de recursos y el nuevo modelo de gestión han permitido afrontar una situación tan compleja con rapidez y cierta capacidad de maniobra, pese al evidente desbordamiento inicial.
Desde las propias protectoras se subraya que la prioridad actual es estabilizar la salud de los perros, adaptarlos poco a poco a un entorno más seguro y trabajar en grupos reducidos de animales para poder atender sus necesidades físicas y emocionales. La rutina diaria se ha multiplicado: limpiezas constantes, administración de tratamientos, alimentación adaptada y tareas de supervisión casi continuas.
La colaboración entre entidades ha sido fundamental. Siete protectoras de Asturias y Madrid se coordinaron para asumir lotes de perros según su capacidad, ofreciendo hogares de acogida, espacios de cuarentena y personal especializado. Aun así, tanto el Ayuntamiento como las organizaciones implicadas coinciden en que el esfuerzo será a medio y largo plazo, porque muchos animales necesitarán meses de recuperación.
Los perros del criadero ilegal no están en adopción: custodia y límites legales
El gran interrogante para gran parte de la ciudadanía es qué ocurrirá con los perros y cuándo podrán ser adoptados. Las autoridades han sido tajantes: actualmente los animales se encuentran en custodia y no pueden darse en adopción ni reserva.
Desde el Centro de Protección Animal de Gijón se ha pedido expresamente que se deje de llamar para preguntar por visitas, adopciones o acogidas de estos perros concretos. El aluvión de llamadas y mensajes, aunque lleno de buena voluntad, estaba empezando a entorpecer la organización interna y la atención directa a los animales.
Las entidades que han asumido parte de los perros, como asociaciones de protección animal de Asturias, inciden en el mismo mensaje: los perros continúan en custodia judicial y no se puede tramitar su adopción hasta que haya una decisión firme. Incluso se recuerda que, aunque resulte poco probable dadas las condiciones detectadas, el juez podría llegar a resolver que los animales regresen a sus anteriores propietarios, lo que refuerza la necesidad de extremar la prudencia.
El propio Ayuntamiento reconoce que es demasiado pronto para dar fechas sobre un posible calendario de adopciones. Cualquier avance dependerá del ritmo de la investigación del SEPRONA, de las decisiones del juzgado y de los pasos administrativos que pueda dar la administración local para asumir la titularidad de los animales.
La vía del “estado de desamparo” para agilizar el futuro de los perros
Para tratar de evitar que los perros queden bloqueados durante meses o años a la espera de una sentencia, la Concejalía de Medio Ambiente de Gijón estudia una fórmula jurídica clave: declarar a los animales en situación de desamparo. Esta figura permitiría que los perros pasen a titularidad municipal.
Si se consigue esa declaración, el Ayuntamiento podría iniciar los procesos de adopción sin tener que aguardar a la resolución definitiva del procedimiento penal, que previsiblemente será largo. El objetivo es que los animales puedan encontrar cuanto antes familias estables y vivir en un entorno doméstico, dejando atrás el criadero y la etapa de hacinamiento.
Por ahora, desde Medio Ambiente insisten en que se está analizando la viabilidad jurídica de esta vía y que todavía no se pueden concretar ni plazos ni condiciones de adopción. Eso sí, el consistorio ha dejado claro que, si finalmente se habilita este camino, se anunciará públicamente el procedimiento para que las personas interesadas puedan optar a la adopción de forma ordenada.
Mientras tanto, los perros seguirán bajo cuidado profesional y en observación sanitaria. Los equipos municipales y las protectoras coinciden en que no tiene sentido precipitar procesos de adopción mientras no esté garantizado el marco legal y la estabilidad de los propios animales, muchos de ellos aún en fase de tratamiento médico intenso.
Cómo se puede ayudar si los perros del criadero ilegal no están en adopción
La imposibilidad de adoptar de inmediato no significa que la ciudadanía no pueda colaborar. De hecho, el Centro Municipal de Protección Animal ha detallado varias vías de ayuda que no interfieren con el trabajo diario y que resultan esenciales para sostener el esfuerzo económico y material.
Quienes deseen contribuir pueden realizar donaciones económicas mediante transferencia bancaria a la cuenta ES15 0081 5665 2400 0109 0516 o a través de Bizum utilizando el código 01665. Estos fondos se destinan a cubrir gastos veterinarios, medicación, pruebas diagnósticas, material sanitario y alimentación específica.
Además, el centro solicita la entrega de empapadores, pienso de bolita pequeña (apto para perros muy pequeños o en estado delicado) y latas de comida húmeda de alta calidad. Este tipo de material puede entregarse en los puntos de recogida habituales o directamente en las instalaciones del Centro de Protección Animal de Gijón.
Desde el albergue se insiste en que esta es, ahora mismo, la forma más útil de ayudar: canalizar la solidaridad a través de apoyos económicos y donaciones materiales, en lugar de saturar las líneas telefónicas con peticiones de visita o adopción que todavía no se pueden atender. Mantener despejados los canales de comunicación permite al personal centrarse en la atención directa de los más de 300 perros rescatados.
Un caso que reabre el debate sobre los criaderos y la compra de perros
Más allá de la intervención inmediata, este caso ha puesto de nuevo el foco en el modelo de cría y venta de perros de raza en España. El criadero investigado funcionaba como proveedor de razas mini muy populares, con una fuerte presencia en redes sociales y una fachada amable que poco tenía que ver con la realidad descubierta por la Guardia Civil.
Numerosos testimonios de personas que habían adquirido cachorros allí describen perros enfermos o con patologías congénitas, y denuncian estafas a compradores de perros, lo que en retrospectiva encaja con el escenario encontrado: instalaciones saturadas, ausencia de controles sanitarios adecuados y un sistema orientado a la producción continua sin garantías de bienestar.
Las organizaciones animalistas llevan años advirtiendo de que, tras anuncios atractivos y fotos cuidadas, pueden esconderse criaderos multi-raza con graves carencias. Insisten en la importancia de desconfiar de quienes ofrecen demasiadas razas, con envíos a cualquier punto del país y poca transparencia sobre el origen de los cachorros y la situación de las madres reproductoras.
Este caso refuerza las recomendaciones habituales: visitar siempre el lugar donde han nacido los cachorros, conocer a la madre, comprobar las condiciones higiénicas del entorno y exigir documentación sanitaria completa. En caso de optar por la compra en lugar de la adopción, la responsabilidad a la hora de elegir criador resulta clave para no alimentar circuitos que puedan derivar en maltrato.
Después de la intervención de Gijón, muchas miradas se dirigen ahora a otros centros vinculados a los responsables del criadero investigado, incluso fuera de Asturias, que también están bajo la lupa de las autoridades. La investigación del SEPRONA continúa abierta y no se descartan nuevas actuaciones si se detectan irregularidades similares.
Lo ocurrido en Serín ha servido para visibilizar tanto la fragilidad de los animales implicados como la capacidad de respuesta de las instituciones y de la ciudadanía. Los perros del criadero ilegal no están en adopción todavía, pero ya han dejado atrás las peores condiciones gracias a un dispositivo sin precedentes, y ahora todo el esfuerzo se centra en su recuperación, en aclarar las responsabilidades penales y en encontrar la vía jurídica adecuada para que, cuando llegue el momento, puedan integrarse en hogares donde por fin reciban el cuidado y el trato que no tuvieron.
