Seguramente hayamos notado que nuestro perro a veces se mueve y agita las patas cuando duerme, llegando incluso a ladrar o a gemir. Y es que según los expertos, los canes tienen un ciclo de descanso muy similar al de los seres humanos, incluyendo la presencia de sueños y pesadillas. Los mismos tienen lugar durante la llamada fase R.E.M (Rapid Eye Movement).
Así lo afirman diferentes estudios, entre los que destacamos los llevados a cabo por el etólogo canino Stanley Coren. Según este experto, los perros sueñan de una forma parecida a la nuestra, alternando períodos de descanso con otros de vigilia. En este caso, la fase REM tiene una duración aproximada entre 10 y 15 minutos y se repite unas cuatro veces por noche.
Aunque esto también depende de las características de cada raza. Por ejemplo, se cree que el San Bernardo tiene sueños más largos y menos frecuentes, mientras que el Scottish Terrier tiene períodos de sueño mucho más cortos.
Tal y como explica Coren, al presentar nuestros mismos patrones de sueño, es muy posible que tengan sueños parecidos a los nuestros; es decir, reflejan su día a día, sus miedos y manías. Reciben información a través de estímulos olfativos, sonoros y visuales, que se transforman en pensamientos mediante esta actividad cerebral involuntaria.
En cuanto a las pesadillas, tienen una frecuencia diferente dependiendo de las condiciones y estilo de vida de cada perro. Aunque si notamos que se repiten demasiado habitualmente, impidiendo descansar a nuestra mascota, debemos acudir al veterinario para que determine si estas pesadillas están causadas por algún problema de salud.
Respecto a la forma de actuar en estas ocasiones, lo mejor es que no despertemos al animal, ya que podría mordernos. Lo ideal es que les acariciemos suavemente y les hablemos en tono bajo hasta que se calmen. Por otro lado, situar sus juguetes cerca de su lugar de descanso nos ayudará a evitar dichas pesadillas.
¿Cómo reconocer que tu perro sueña o tiene pesadillas?
Cuando los perros sueñan, su lenguaje corporal los delata. Es habitual observar párpados temblando, orejas que se mueven, patitas que hacen pequeños trotes, respiración irregular o sonidos suaves como gemidos. En las pesadillas, estos signos suelen intensificarse: movimientos más bruscos, quejidos o llantos, gruñidos, ladridos dormido e incluso despertar sobresaltado y asustado.
- Señales frecuentes de sueño o pesadilla: temblores y sacudidas, ojos en REM bajo los párpados, vocalizaciones.
- Si los movimientos son suaves, probablemente sea un sueño placentero; si son espasmódicos y tensos, es más probable que sea una pesadilla.
- Los ronquidos pueden aparecer y no implican problema por sí mismos.
Fases del sueño canino y con qué sueñan
Al igual que las personas, los perros alternan dos grandes etapas: sueño de ondas lentas (ligero) y fase REM (profunda). En REM se dan la mayoría de sueños y pesadillas, mientras el cuerpo se relaja y el cerebro procesa vivencias. Los perros suelen dormir entre 12 y 14 horas repartidas a lo largo del día; los cachorros y los perros mayores duermen más y tienen ciclos más fragmentados.
¿Con qué sueñan? La ciencia sugiere que reviven experiencias cotidianas: juegos, paseos, interacción con su familia, encuentros con otros perros o estímulos que les causaron emoción (positiva o negativa). Por eso, tras un día estresante también pueden aparecer ensoñaciones inquietantes.
Qué hacer y qué evitar durante una pesadilla
- No lo despiertes bruscamente. Puede desorientarse, asustarse o reaccionar por reflejo.
- Acompaña sin invadir: acércate despacio, posa la mano suavemente o susúrrale en voz baja hasta que se relaje.
- Si hay riesgo de que se golpee o la pesadilla se prolonga, despiértalo de forma muy gradual y calmada.
- Una vez tranquilo, permite que continúe durmiendo para recuperar un descanso reparador.
Además, cuida el entorno de sueño: cama cómoda adecuada a su tamaño, lugar silencioso y sin corrientes, rutina estable de horarios, ejercicio diario y estímulo mental. Evita reñir durante la noche; la educación en positivo reduce el estrés y favorece un mejor descanso.
Por qué aparecen y cuándo consultar
Las pesadillas pueden estar asociadas a experiencias traumáticas (maltrato previo, accidentes), eventos estresantes recientes (petardos, cambios en el hogar), ansiedad por separación, conflictos con otros animales o molestias físicas (dolor, enfermedad). Perros recién adoptados pueden revivir recuerdos hasta que se sientan seguros; una cama inadecuada o un entorno ruidoso también empeoran el sueño.
Si las pesadillas son muy frecuentes, impiden el descanso, o notas signos añadidos (apatía, irritabilidad, cojeras, picores, micciones nocturnas), consulta con el veterinario. Un profesional valorará causas médicas o de comportamiento y, si procede, recomendará cambios ambientales, pautas de manejo o la ayuda de un etólogo.
Comprender que los perros sueñan y que a veces pueden tener pesadillas permite actuar con calma: observa las señales, evita despertarlo de golpe, refuerza su entorno de descanso y busca ayuda si los episodios se repiten. Con hábitos estables, cariño y un buen ambiente nocturno, la mayoría de los perros duerme mejor y recupera su bienestar.


