Manchas en el lagrimal del perro: ¿a qué se deben?

Bichón Maltés en el campo.

Es muy común, en perros de pelaje claro, la aparición de manchas marrones o rojizas bajo los ojos. Las mismas se deben a un exceso de humedad en la zona, como el lagrimeo excesivo, que a su vez tiene lugar cuando el animal sufre alguna obstrucción en el lagrimal, alergias u otros problemas oftalmológicos. Todo ello provoca una especie de “oxidación” que se manifiesta a través de estas señales.

Las lágrimas de los canes están compuestas por varios elementos entre los que encontramos el hierro y el magnesio. Al entrar en contacto con el aire, estas sustancias se oxidan, creando una mancha oscura en el pelo de nuestra mascota. Una de las consecuencias derivadas de todo esto es la aparición de hongos y bacterias, que agravan enormemente el problema. De la misma forma, si limpiamos esta zona con agua también podemos propiciar la aparición de esta decoloración.


A veces este lagrimeo abundante, también llamado epífora ocular, está causado una deficiencia nutricional, por lo que conviene que nos aseguremos de que el pienso que come el perro es de alta calidad y le aporta las vitaminas y minerales que necesita. En otras ocasiones se debe una reacción alérgica ante algo que ha olfateado o ingerido, o también cabe la posibilidad de que el lagrimal esté obstruido por algún cuerpo extraño (siempre que el problema se manifieste tan sólo en un ojo). Por ello, lo mejor es que el veterinario revise los ojos del animal para comprobar que no existe un problema de este tipo y, de ser así, iniciar el tratamiento adecuado.

Existen otros factores que propician la aparición de estas manchas. Uno de ellos es la raza, siendo los Caniches y los Chihuahuas los más propensos a sufrir epífora. Esto tiene su explicación en que las órbitas oculares de estos perros son excesivamente panas, lo que dificulta la contención de lágrimas. La edad es otro detalle a tener en cuenta, ya que las lágrimas de los cachorros son más ácidas, lo que favorece la coloración rojiza, mientras que los conductos lagrimales de los perros ancianos tienden a obstruirse.

El exceso de pelaje en la zona también favorece el lagrimeo, así como el agua del grifo. La misma contiene demasiados minerales que facilitan la formación de las manchas, por lo que será mejor ofrecer al animal agua embotellada o filtrada.

En Internet encontramos múltiples remedios caseros para eliminar estas molestas manchas (suero fisiológico, infusión de manzanilla, agua oxigenada…), pero lo más recomendable es, como decíamos anteriormente, acudir al veterinario previamente para asegurarnos de que nuestra mascota no sufre ningún problema oftalmológico y pedirle que nos aconseje cuál es el mejor remedio para acabar con este problema.

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