Marcha anual contra la caza con perros: ciudades, demandas y alcance internacional

  • La Plataforma NAC convoca una nueva marcha anual contra la caza con perros coincidiendo con el fin de la temporada cinegética.
  • La protesta denuncia la desprotección legal de los perros de caza, especialmente galgos, podencos y perros de rastro.
  • El movimiento se extiende con centenares de entidades y decenas de ciudades en España, Europa y América.
  • El manifiesto también señala la situación del lobo ibérico y el jabalí como especies perseguidas en las batidas de caza.

Manifestación contra la caza con perros

Cada inicio de febrero, cuando la temporada de caza toca a su fin, miles de personas vuelven a tomar las calles para alzar la voz en la marcha anual contra la caza con perros. Se trata de una cita ya consolidada en el calendario del activismo animalista que, año tras año, gana presencia en más ciudades españolas, europeas e incluso americanas.

Impulsada por la Plataforma No a la Caza (NAC), esta movilización se ha convertido en el escaparate de un problema que, según denuncian las entidades convocantes, sigue sin una respuesta adecuada por parte de las administraciones: el uso intensivo de perros en la actividad cinegética y la situación en la que quedan cuando la temporada termina.

Una marcha que se repite cada año y no deja de crecer

Desde hace alrededor de quince años, la NAC coordina esta gran manifestación coincidiendo con el cierre del periodo de caza en España. El objetivo no se limita a criticar la actividad cinegética, sino a poner el foco en los derechos de los perros utilizados en las batidas y en los animales silvestres abatidos en los miles de cotos distribuidos por el territorio.

En la edición más reciente, la marcha ha vuelto a batir récord de entidades adheridas, con 538 colectivos firmando el manifiesto. Esta cifra refleja, según la plataforma, que la preocupación social por la realidad de los perros de caza y de la fauna salvaje va en aumento.

Las calles de ciudades como Huesca y Zaragoza se suman a las de muchas otras capitales y localidades del Estado, donde se han convocado decenas de concentraciones y manifestaciones. Además, la marcha se ha extendido a numerosas ciudades europeas y a varias urbes de Estados Unidos, reforzando el carácter internacional de la protesta contra la caza con perros.

Este año la convocatoria ha coincidido, además, con el Día Mundial del Galgo, lo que ha contribuido a visibilizar especialmente la situación de esta raza, considerada por las organizaciones animalistas como una de las más maltratadas dentro del ámbito cinegético.

En el conjunto del Estado español se han alcanzado en torno a cuarenta y cuatro manifestaciones, mientras que en el extranjero se han rozado las cuarenta convocatorias, de ellas nueve en ciudades de Estados Unidos. El mapa de la protesta abarca así gran parte de la geografía ibérica y se proyecta fuera de las fronteras nacionales.

Galgos, podencos y perros de rastro: la cara más visible del abandono

Uno de los ejes centrales del manifiesto de la NAC es la denuncia del abandono masivo de perros de caza al terminar la temporada. Galgos, podencos o perros rastreadores aparecen como los grandes damnificados de un sistema que, según la plataforma, los trata como herramientas desechables.

Las organizaciones apuntan a que se hablaría de decenas de miles de perros que cada año dejan de ser utilizados para la caza y acaban abandonados, cedidos sin control o en situaciones de maltrato. Sin embargo, recalcan que no existen datos oficiales rigurosos que permitan cuantificar con exactitud la magnitud del problema.

La NAC ya ha cuestionado públicamente el estudio «Sobre la gestión de la protección animal en España» impulsado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. Consideran que el documento no tiene la solidez necesaria porque se basa, en gran medida, en respuestas voluntarias a cuestionarios enviados a ayuntamientos y entidades, sin apoyarse en registros censales completos ni en estadísticas oficiales contrastadas.

Desde la plataforma subrayan que esta falta de cifras fiables provoca una invisibilización parcial del problema: sin datos sólidos, resulta más difícil exigir políticas públicas específicas y evaluar el impacto real de las medidas que se adoptan o, directamente, de las que no llegan a ponerse en marcha.

El caso de los galgos se ha convertido en símbolo de la campaña. Al coincidir la marcha con su día mundial, muchas pancartas y lemas se centran en contar historias de abandono, rescate y acogida, poniendo rostro a una problemática que afecta también a otras razas empleadas en monterías y batidas. Varias organizaciones han dado visibilidad a acciones de rescate y acogida para ilustrar estas situaciones.

Una protección legal que deja fuera a los perros de caza

Las críticas de la NAC miran de frente al marco legal vigente en España. La plataforma considera que la reciente Ley Estatal de Bienestar Animal ha supuesto un paso atrás en lo que respecta a los perros utilizados en la caza, al excluirlos expresamente de su ámbito de aplicación.

Según los convocantes, esta exclusión no solo tiene efectos a nivel estatal, sino que genera un efecto arrastre en la normativa autonómica. Al quedar los perros de caza en un limbo jurídico respecto a la ley estatal, se abre la puerta a interpretaciones y regulaciones dispares entre comunidades, y en algunos casos a una rebaja de las exigencias de protección.

La situación se ve agravada, denuncian, con la aprobación del Real Decreto sobre Núcleos Zoológicos de Animales de Compañía. Este texto vuelve a dejar fuera a los perros empleados para cazar, lo que implica que instalaciones como rehalas y ciertas perreras dedicadas a la actividad cinegética no estén sometidas a los mismos controles de bienestar, sanidad y supervisión administrativa que otros centros de alojamiento de animales.

Para la NAC, esta combinación de exclusiones legales supone un golpe muy duro a la protección jurídica de estos animales. Consideran que, siendo un colectivo especialmente vulnerable, debería estar precisamente en el centro de las normas de bienestar animal, y no al margen.

El malestar no se limita al ámbito estatal. La plataforma también señala a la Comisión Europea, que inicialmente trabajaba en un texto de carácter protector aplicable a todos los perros, pero que, tras las enmiendas introducidas durante la tramitación, ha terminado por dejar de nuevo a los perros de caza fuera de la cobertura más garantista.

Desde la organización califican de incomprensible y preocupante que, en un contexto de creciente sensibilidad social hacia los animales, se excluya de forma tan clara a un grupo que, según denuncian, sufre con especial intensidad las consecuencias de la actividad cinegética.

Más allá de los perros: lobos, jabalíes y otros animales en el punto de mira

La marcha anual contra la caza con perros no se limita a reivindicar cambios para los canes utilizados en monterías o batidas. En el manifiesto leído en las distintas ciudades, también se recuerda a otros animales que, a juicio de las entidades convocantes, están sometidos a una fuerte presión cinegética y a una imagen social muy negativa.

El lobo ibérico ocupa un lugar destacado en estas denuncias. La NAC pone el acento en la persecución histórica que ha sufrido esta especie en la península, tanto por parte de algunos sectores ganaderos como de determinados ámbitos relacionados con la caza. Las batidas que se presentan como medidas «excepcionales», las campañas de desprestigio y las acusaciones de ataques al ganado sin base sólida son algunos de los puntos que el movimiento critica abiertamente.

Otro elemento que se subraya es la exclusión del lobo ibérico del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE), una decisión que, señalan, ha colocado a la especie en un escenario de desprotección que no se veía desde hace años. Según los colectivos animalistas, esta salida del listado abre la puerta a nuevas presiones cinegéticas en áreas donde el lobo todavía mantiene poblaciones estables.

El jabalí es otro protagonista de la protesta. La NAC denuncia que se ha convertido en el «enemigo público» en numerosos territorios, especialmente a raíz de la preocupación por la peste porcina africana y por los daños que esta especie puede causar en campos de cultivo o infraestructuras. Bajo el argumentario del «control poblacional» o la protección sanitaria, se estarían justificando campañas intensivas de caza.

Para las organizaciones convocantes, estas actuaciones responden a una gestión basada en la sangre y no en la ciencia. Consideran que se recurre con demasiada rapidez a las batidas sin agotar otras medidas de gestión de fauna, y que el jabalí se ha visto inmerso en una especie de guerra que, tal y como recalcan, «no empezó él».

Un mapa de ciudades movilizadas en España, Europa y América

Cada año, la marcha anual contra la caza con perros se extiende a más puntos del mapa. La convocatoria impulsada por la NAC ya no se limita a las grandes capitales, sino que alcanza ciudades medianas y pequeñas, así como localidades con tradición cinegética donde el debate sobre la caza está muy presente.

En el Estado español, se han celebrado concentraciones y manifestaciones en al menos cuarenta y cuatro ciudades, repartidas por prácticamente todas las comunidades autónomas. En muchas de ellas, la hora de inicio se ha fijado a las 12:00 en la península y a las 11:00 en las islas Canarias, tratando de unificar la franja horaria para dar una imagen conjunta de movilización.

Entre las ciudades españolas que se han sumado a la convocatoria se encuentran A Coruña (Obelisco), Albacete (Parque Abelardo Sánchez), Alicante (Plaza de los Luceros), Almería (Plaza de las velas), Arrecife (Palacio de Justicia), Badajoz (Paseo de San Francisco), Barcelona (Arc de Triomf), Bilbao (Plaza Moyua), Burgos (Teatro Principal), Cáceres (Plaza Mayor) y Cartagena (Plaza de España), entre muchas otras.

También han salido a la calle activistas en Castellón (Plaza María Agustina), Ciudad Real (Plaza Mayor), Corralejo/Fuerteventura (Calle Playa Cho León), Cuenca (C/ Carretería), Donostia (Kiosko del Boulevard), Gijón (Plaza del Humedal), Girona (Parc de la Devesa), Granada (Jardines del Triunfo), Huelva (Parque Zafra), Huesca (Plaza Navarra) y Jaén (Plaza de Jaén por la Paz). En Aragón, por ejemplo, destacan las movilizaciones de Huesca y Zaragoza, donde el debate sobre la caza tiene un peso especial.

Además, la lista se completa con ciudades como Las Palmas (Biblioteca Insular), León (Plaza de San Marcos), Logroño (Plaza del Mercado), Madrid (Plaza del Callao), Málaga (Plaza de la Marina), Mallorca (Plaza de España), Mérida (Puente Romano), Murcia (Plaza Hernández Amores), Palencia (Plaza de los Juzgados), Pamplona (Plaza del Castillo) y Salamanca (Plaza Mayor).

Otras convocatorias han tenido lugar en Santiago de Compostela (Parque de la Alameda), Santa Cruz de Tenerife (Plaza Weyler), Santander (Plaza Porticada), Segovia (Plaza de San Martín), Sevilla (Prado de San Sebastián), Tarragona (Rambla Nova), Toledo (Parque de la Vega), Valencia (Plaza de Tetuán), Valladolid (Plaza Fuente Dorada), Vigo (Vía Norte con Urzaiz) y Zaragoza (Plaza de Basilio Paraíso). En Aragón, por ejemplo, destacan las movilizaciones de Huesca y Zaragoza, donde el debate sobre la caza con perros tiene un peso especial.

Fuera de España, el movimiento se ha extendido a más de cuarenta ciudades en Europa y América. La NAC menciona convocatorias en distintos países europeos y en nueve ciudades de Estados Unidos, lo que consolida a esta marcha como una referencia internacional en la denuncia de la caza con perros y del sufrimiento de los animales implicados.

Entre las novedades, también hay localidades que se incorporan por primera vez o que refuerzan su participación, como es el caso de algunos municipios canarios que se suman a la manifestación estatal por el fin de la caza. En ellos, la preocupación por la protección animal se combina con debates sobre la gestión de la fauna en islas con ecosistemas especialmente sensibles.

Con un movimiento que crece cada año, con centenares de entidades adheridas y con una red de ciudades que se extiende por España, Europa y América, la marcha anual contra la caza con perros se ha convertido en un altavoz clave para quienes reclaman cambios profundos en la forma de relacionarse con los animales usados en la caza y con la fauna silvestre, poniendo sobre la mesa tanto el abandono de galgos y otros perros como la presión sobre lobos y jabalíes, y dejando claro que el debate sobre la caza está lejos de cerrarse.

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