El transporte público en Vizcaya se prepara para una transformación importante en su normativa de convivencia. Metro Bilbao ha decidido dar un paso al frente para adaptarse a la realidad social actual, permitiendo que los perros que superan los ocho kilos puedan viajar en sus convoyes. Esta medida supone un cambio de paradigma respecto a las reglas vigentes hasta la fecha, buscando integrar de forma más natural a los animales de compañía en la movilidad urbana de la ciudad y sus alrededores.
La decisión no ha sido casual, sino que responde a una demanda ciudadana que acumuló miles de firmas y a una tendencia al alza en toda Europa sobre la inclusión de mascotas en los espacios públicos. La actualización del reglamento, concretamente del artículo 18 de las Condiciones Generales de Contratación, busca equilibrar el derecho de los propietarios a desplazarse con sus canes y el confort del resto de los pasajeros, estableciendo para ello una serie de pautas de obligado cumplimiento que entrarán en vigor próximamente.
Franjas horarias y limitaciones para los perros grandes

Para evitar que la presencia de animales de gran tamaño coincida con los momentos de mayor saturación de usuarios, la compañía ha fijado restricciones horarias muy específicas durante los días laborables. Los responsables de canes de más de ocho kilos no podrán entrar a las estaciones entre las 7:00 y las 10:00, de 13:00 a 16:00, ni tampoco en el turno de tarde de 18:00 a 20:00. De esta manera, se garantiza que los trayectos durante la jornada de trabajo y escolar se mantengan con la fluidez habitual para los viajeros.
Además de estas limitaciones de lunes a viernes, la normativa pone el foco en el ocio nocturno y los grandes eventos. No se permitirá el acceso de estos animales durante las noches de los viernes y sábados, a partir de las 22:00 horas, ni en jornadas de especial movilidad como los días de partido en San Mamés o durante la Aste Nagusia. Los domingos y festivos, por el contrario, los usuarios tendrán mayor flexibilidad, ya que podrán viajar con sus mascotas durante todo el día, siempre que no se produzcan aglomeraciones puntuales que comprometan la seguridad.
Requisitos de seguridad y equipamiento obligatorio
La seguridad es un punto innegociable en esta nueva etapa del suburbano vizcaíno. Todos los perros que superen el peso establecido deberán llevar puesto el bozal en todo momento, independientemente de su carácter o raza. Asimismo, la persona que acompañe al animal deberá sujetarlo con una correa fija, es decir, no extensible, que no podrá tener una longitud superior a los 50 centímetros para mantener el control total sobre la mascota en los pasillos y andenes.
En lo que respecta a la ubicación dentro del tren, los animales tienen prohibido el acceso al primer y último coche de cada convoy. Estos espacios se reservan prioritariamente para personas que utilizan silla de ruedas o familias con carritos infantiles, por lo que los dueños de los perros deberán dirigirse a los vagones intermedios. Tampoco está permitido, bajo ninguna circunstancia, que los animales se suban a los asientos, debiendo permanecer siempre en el suelo del vehículo sin obstaculizar el paso de los demás viajeros.
Movilidad en la estación y respeto al resto de usuarios

El tránsito por las infraestructuras del metro también cuenta con sus propias reglas. Por motivos de seguridad física del animal, se ha vetado el uso de escaleras mecánicas y pasillos rodantes, debiendo utilizarse siempre los ascensores para cambiar de nivel. No obstante, se recuerda que los usuarios con movilidad reducida o necesidades especiales tienen prioridad absoluta en el uso de los elevadores, y los propietarios de los perros deberán esperar su turno sin generar molestias ni imponer su presencia.
Un aspecto llamativo de la nueva regulación es el protocolo ante posibles reticencias de otros pasajeros. Si una persona manifiesta sentirse intimidada o atemorizada por la mascota, el dueño del perro tiene la obligación de desplazarse a otra zona del tren para evitar situaciones de tensión. La responsabilidad civil de cualquier percance o daño que pudiera causar el animal recae exclusivamente sobre la persona que lo lleva, quien deberá extremar las precauciones especialmente en los momentos de apertura y cierre de las puertas automáticas.
Esta flexibilización normativa, que no altera los derechos de los perros de asistencia ni las normas para animales pequeños que viajen en transportín, supone una victoria para el colectivo animalista. Con el nuevo articulado, Bilbao se suma a otras capitales europeas en la búsqueda de un modelo de transporte más inclusivo, donde la convivencia entre humanos y mascotas sea posible gracias a un reglamento claro que prioriza el civismo y la seguridad. El éxito de esta iniciativa dependerá ahora del comportamiento ejemplar de los dueños para demostrar que el metro puede ser un espacio compartido por todos.