Mitos y realidades sobre las garrapatas

Como sabemos, las garrapatas constituyen uno de los grandes enemigos de los perros, pues su mordedura puede llegar a causar graves problemas. Estos pequeños parásitos, pertenecientes al grupo de los arácnidos, ingieren la sangre de los animales hasta aumentar notablemente su tamaño, alcanzando en ocasiones los 2 centímetros. Con ello pueden transmitir enfermedades como la babesiosis o la Ehrlichiosis.

Afortunadamente, gracias a los avances científicos existe en el mercado una buena variedad de productos que nos ayudan a luchar contra estos insectos. No obstante, todavía encontramos varios “remedios caseros” muy populares para combatirlos, aunque no son totalmente eficaces. Dado el desconocimiento general que existe sobre esta cuestión, en este post desmentimos algunos mitos relacionados con estos parásitos.

  1. Las garrapatas mueren al llegar el invierno. Si bien es cierto que el otoño y la primavera son las épocas de mayor peligro, nuestro perro necesita protección durante todo el año. Y es que las garrapatas no desaparecen durante los meses fríos, sino que siguen presentes cumpliendo con su ciclo de vida. Pueden esconderse en las grietas de nuestra casa, en rincones de la madera, entre el césped, etc., pudiendo adherirse a la piel del can en cualquier momento.
  2. Se desprenden con el calor. Un mito muy extendido es el que afirma que para hacer que la garrapata se desprenda de la piel debemos acercar la mecha de una cerilla o mechero. Esto no sólo es inútil, sino también peligroso para nuestro perro. De hecho, no se recomienda la extracción manual del parásito, sino acudir rápidamente a una clínica veterinaria. En todo caso, si no nos es posible, debemos extraer el insecto con unas pinzas.
  3. Transmiten enfermedades aún si su cabeza se separa del cuerpo. Es por este motivo por el que no es recomendable la extracción manual, ya que aunque sea una falsa creencia, tiene una pequeña parte de realidad. Y es que el aparato bucal de la garrapata puede permanecer en la piel tras la extracción del resto de su cuerpo, provocando una fuerte inflamación. Por ello lo mejor es acudir a un experto.
  4. No son peligrosas para las personas. Ya sea mediante picadura o durante la extracción manual, las garrapatas pueden transmitir enfermedades al ser humano. Por ello, al proteger a nuestra mascota también protegemos a todo aquel que convive con ella.

 

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