Pamplona se ha propuesto poner orden a una práctica muy habitual en la ciudad: la suelta de perros en parques y zonas verdes donde, hasta ahora, se hacía muchas veces sin una norma clara. El Ayuntamiento quiere adaptar la regulación municipal a los usos reales de la ciudadanía, pero buscando un equilibrio entre el bienestar de los animales, la seguridad y la convivencia vecinal.
La idea no es limitar por limitar, sino organizar mejor los espacios y los horarios en los que los perros pueden ir sin correa fuera de las actuales Zonas de Esparcimiento Canino. Con ello se pretende dar seguridad jurídica a quienes conviven con animales, evitar conflictos vecinales y asegurar que el espacio público se comparte de manera respetuosa entre todas las personas usuarias.
Inicio de los trabajos para una nueva regulación municipal
La Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Pamplona ha acordado arrancar los trabajos técnicos necesarios para desarrollar una regulación específica de la suelta de perros en la ciudad. Esta decisión se ha materializado en una declaración institucional que reúne el compromiso político de avanzar hacia un modelo más claro y ordenado de uso del espacio público por parte de los animales de compañía.
Según el texto aprobado, el objetivo es complementar las actuales Zonas de Esparcimiento Canino con otros ámbitos donde ya se viene practicando la suelta de perros. No se trata de crear una realidad nueva, sino de dar forma legal a algo que, de facto, ya sucede a diario en muchos parques y áreas abiertas de Pamplona.
La futura regulación se plantea desde criterios de convivencia, corresponsabilidad y respeto vecinal. Esto implica tener en cuenta tanto las necesidades de las personas que pasean con sus perros como las de quienes usan esos mismos espacios para caminar, hacer deporte, jugar con menores o simplemente descansar. El Ayuntamiento quiere que nadie sienta que «pierde» el espacio público, sino que se compartan usos con reglas claras.
Además, el acuerdo pone el foco en la integración responsable de los animales de compañía en la ciudad, en línea con la tendencia de muchas urbes españolas y europeas que avanzan hacia modelos más pet friendly, pero acompañados siempre de normas que eviten problemas de convivencia.

Catálogo municipal de espacios de suelta regulada
Uno de los elementos centrales del plan es la creación de un catálogo municipal de espacios de suelta regulada. Este listado recogerá aquellos lugares de Pamplona donde, por sus características, se considere adecuado permitir que los perros puedan ir sin correa bajo determinadas condiciones.
El consistorio ha señalado que, entre esos ámbitos, se incluirán espacios abiertos donde ya se practica habitualmente la suelta de perros. Se citan de manera expresa los fosos de la Ciudadela, el entorno de Aranzadi y varias zonas de Mendillorri, siempre que se verifique que se cumplen los requisitos técnicos, de seguridad y de convivencia necesarios.
La elaboración del catálogo no será un mero listado sobre el papel. Se prevé un análisis detallado de cada lugar, valorando aspectos como la accesibilidad, la proximidad a viviendas, la presencia de zonas de juegos infantiles, el impacto en otros usos del parque y posibles riesgos para las personas o los propios animales.
Este catálogo funcionará, en la práctica, como el marco básico que indicará dónde está permitida la suelta y dónde no. De este modo, se pretende reducir la inseguridad jurídica que se da cuando la normativa no se ajusta a la realidad cotidiana y las personas usuarias no tienen del todo claro qué está permitido y qué no.
Franjas horarias y ajustes según momentos del año
Otro de los pilares de la futura regulación será la definición de franjas horarias concretas en las que se permitirá la suelta de perros en los espacios incluidos en el catálogo municipal. La intención es adaptarse a los momentos de mayor o menor afluencia de personas para minimizar interferencias entre distintos usos.
La Comisión de Urbanismo ha abierto la puerta a establecer horarios diferenciados según las horas del día. Por ejemplo, podrían fijarse tramos de mañana temprano o última hora de la tarde en los que se favorezca la presencia de perros sueltos, y otros periodos en los que la prioridad recaiga en menores, personas mayores u otros colectivos que utilizan con intensidad esos espacios.
También se contempla la posibilidad de ajustes estacionales, de manera que los horarios se adapten al cambio de luz, la climatología y las costumbres de uso en verano e invierno. En épocas de mayor uso recreativo de parques y riberas, la ordenación por franjas puede ser clave para reducir roces vecinales.
El acuerdo prevé además limitaciones puntuales en caso de eventos, alta concentración de personas u otras circunstancias especiales. Así, si en una zona habilitada para la suelta se realiza una actividad multitudinaria, el Ayuntamiento podrá restringir temporalmente la presencia de perros sin correa, informando con antelación a la ciudadanía.
Condiciones de uso y obligaciones de personas responsables
La futura ordenanza no se limitará a decir dónde y cuándo pueden ir sueltos los perros, sino que fijará condiciones de uso claras para quienes hagan uso de esos espacios. El objetivo es que la suelta sea compatible con la seguridad y el bienestar tanto de personas como de animales.
Entre los requisitos que se plantean aparece como fundamental el control efectivo del animal por parte de la persona responsable. Aunque el perro esté sin correa, su guía deberá mantenerlo a la vista y ser capaz de intervenir en todo momento, evitando comportamientos que puedan resultar molestos o peligrosos.
Se subraya también la necesidad de respetar las zonas infantiles y los espacios especialmente sensibles, como áreas de juego, jardines muy transitados o entornos donde la presencia de perros sueltos pueda generar riesgo o malestar. En estos puntos, aunque estén dentro de un parque habilitado, podrán establecerse limitaciones específicas.
Otra de las obligaciones ineludibles será la recogida de excrementos. La normativa recordará que dejar los restos en el suelo no solo es incívico, sino que puede acarrear sanciones. El Ayuntamiento insiste en que la corresponsabilidad de quienes conviven con animales pasa por cuidar también la limpieza del espacio público.
Además, el marco regulador tendrá en cuenta la normativa específica aplicable a determinados tipos de perros, como las obligaciones de uso de bozal, correa o medidas adicionales de seguridad en algunas razas o individuos catalogados con necesidades especiales de control.
Señalización, mapa público y acceso a la información
Para que la nueva regulación sea realmente útil, el Ayuntamiento quiere acompañarla de una señalización clara y homogénea en todos los espacios afectados. La idea es que cualquier persona, tanto residente como visitante, entienda de un vistazo si se encuentra en una zona de suelta regulada y en qué condiciones está permitida.
Esta señalización deberá indicar, de forma sencilla, si la suelta está permitida, en qué horarios y qué normas básicas rigen en ese lugar: control del animal, obligación de recoger excrementos, respeto a otras personas usuarias del entorno, etc. Con ello se busca reducir malentendidos y facilitar el trabajo de información y vigilancia.
Junto a la cartelería física, el acuerdo municipal prevé la creación de un mapa público y actualizado accesible para toda la ciudadanía. Este recurso, previsiblemente disponible en la web municipal y en formatos descargables, permitirá localizar a golpe de clic las zonas de suelta regulada, así como sus condiciones específicas.
El mapa se concibe como una herramienta dinámica, pensada para incorporar cambios y ampliaciones en función de la experiencia y de las decisiones que se tomen con el paso del tiempo. De esta forma, las personas propietarias o cuidadoras de perros podrán planificar mejor sus paseos y evitar sanciones por desconocimiento.
Diálogo con vecindario, colectivos y enfoque pet friendly
La Comisión de Urbanismo también ha resaltado la importancia de mantener mecanismos de diálogo y colaboración con el vecindario y los distintos colectivos implicados: asociaciones vecinales, entidades vinculadas al bienestar animal, profesionales del sector y ciudadanía en general.
El planteamiento político es que esta regulación se entienda como un proceso abierto y flexible, que pueda ajustarse con el tiempo si se detectan problemas o necesidades nuevas. No se considera un texto definitivo e inamovible, sino una base sobre la que ir construyendo un modelo de ciudad más amable tanto para las personas como para los animales.
Desde el ámbito político, el PSN de Pamplona ha defendido que la suelta regulada por espacios y franjas horarias es una medida equilibrada y proporcionada, adaptada a la realidad de una ciudad diversa en la que conviven muchos usos del espacio público. A su juicio, disponer de normas claras aporta tranquilidad a todo el mundo y evita conflictos innecesarios.
Los socialistas recuerdan que numerosas ciudades apuestan por modelos pet friendly en los que la presencia de animales de compañía se integra de forma ordenada y responsable. Según esta visión, una buena regulación mejora la calidad de vida, refuerza los vínculos comunitarios y favorece un uso más cívico de parques y plazas.
La intención política compartida es que la experiencia práctica de los próximos años sirva para evaluar si los espacios y horarios fijados son suficientes o si conviene ampliarlos, modificarlos o redistribuirlos. Siempre, apuntan, con el compromiso de escuchar tanto a quienes tienen perro como a quienes no, buscando puntos de encuentro y no de confrontación.
Pamplona se encamina así hacia un sistema en el que la suelta de perros deje de ser una práctica ambigua y pase a estar claramente encuadrada en la normativa municipal, con espacios definidos, horarios establecidos y reglas de convivencia conocidas. El reto será combinar el disfrute de los animales en libertad con el respeto absoluto al resto de la ciudadanía y al entorno urbano compartido.
