Con la llegada de las sucesivas olas de calor que azotan la península Ibérica y gran parte del continente europeo, la salud de nuestros fieles compañeros se pone a prueba de forma constante. No es ninguna tontería, ya que un descuido bajo un sol de justicia puede desencadenar un golpe de calor en cuestión de minutos, especialmente si no estamos atentos a las señales que nos mandan nuestros animales en el día a día.
A diferencia de los humanos, que tenemos glándulas sudoríparas por casi todo el cuerpo, los perros y gatos lo tienen bastante más crudo para refrigerarse de forma natural. Su sistema principal es el jadeo, pero este mecanismo pierde toda su eficacia cuando la humedad y el termómetro suben por encima de lo normal, lo que hace que su temperatura corporal se dispare peligrosamente y pueda causar daños irreversibles en sus órganos internos.
El coche y los trayectos: una combinación de riesgo
Uno de los errores más fatales que se siguen cometiendo cada temporada es dejar al animal solo dentro del vehículo, aunque sea para un recado rápido de cinco minutos. El interior de un coche bajo el sol actúa como un auténtico horno, alcanzando temperaturas que pueden superar los cincuenta grados en un abrir y cerrar de ojos, algo que resulta letal incluso con las ventanillas entreabiertas o aparcando en zonas de sombra aparente.
Además de la temperatura, la seguridad física durante el desplazamiento es vital para que las vacaciones no terminen en un susto innecesario. Llevar a la mascota suelta por el habitáculo es un peligro para todos los ocupantes; por ello, los expertos insisten en utilizar arneses de doble anclaje, transportines estables o rejillas separadoras que eviten distracciones al conductor y protejan al animal ante cualquier frenazo brusco o colisión inesperada en la carretera.
Estrategias caseras para mantenerlos frescos y activos

En casa, el sentido común es nuestro mejor aliado para combatir el bochorno estival de forma efectiva. Es fundamental crear zonas de refugio donde el aire circule bien, cerrando persianas en las horas centrales del día y, si es posible, dejando un ventilador o el aire acondicionado a una temperatura moderada. También es muy recomendable ofrecerles fruta fresca y segura, como trozos de manzana o pera congelada, que les sirven tanto de entretenimiento como de aporte hídrico extra.
Sin embargo, hay que tener mucho cuidado con algunas prácticas que parecen buenas pero no lo son tanto. Los veterinarios desaconsejan por completo darles hielos directos para que los muerdan, ya que podrían sufrir fracturas en sus piezas dentales debido a la dureza del cubito. En su lugar, es preferible mojarles las patas y la zona del abdomen con agua templada o fresca para ayudarles a bajar los grados corporales de una manera mucho más progresiva y segura.
Planificación sanitaria y razas con necesidades especiales
Antes de lanzarse a la aventura de viajar por Europa o por las distintas regiones españolas, conviene hacer una visita previa a la clínica para poner al día el microchip y las vacunas. No todas las zonas geográficas presentan los mismos riesgos; por ejemplo, la incidencia de parásitos como los mosquitos que transmiten la leishmaniosis varía enormemente según el destino, por lo que ajustar el tratamiento preventivo es un paso que no deberíamos saltarnos bajo ningún concepto.
Especial atención requieren aquellos animales conocidos como braquicéfalos, como los bulldogs o los carlinos, cuyo diseño facial les dificulta enormemente la respiración en ambientes calurosos. Estos peludos, junto a los ejemplares de edad avanzada o con sobrepeso, tienen una tolerancia mucho menor al esfuerzo físico en verano, por lo que los paseos deben limitarse estrictamente a las primeras horas de la mañana o a las últimas de la noche, cuando el asfalto ya no quema sus almohadillas.
Afrontar los meses más cálidos del año requiere un extra de vigilancia y una organización minuciosa que incluya desde la búsqueda previa de veterinarios de urgencia en el lugar de vacaciones hasta el control constante de su hidratación. La clave para disfrutar de esta época sin sobresaltos reside en adaptar nuestro ritmo al bienestar de los animales, evitando situaciones estresantes y garantizando que siempre tengan a mano un lugar sombreado donde descansar, pues su capacidad de recuperación ante el calor extremo es mucho más limitada que la nuestra.

