Mi perro tiene miedo al agua, ¿qué hago?

Perro nadando en el agua.

El miedo al agua es un problema común en los perros, algo cuanto menos curioso si tenemos en cuenta que todos los canes son, por naturaleza, buenos nadadores. No obstante, muchos de ellos temen al grifo de la ducha, la lluvia o las olas del mar. Afortunadamente, podemos solucionarlo con tiempo,  paciencia y algunos trucos.

Es importante que encontremos momentos de tranquilidad y relajación para comenzar con nuestra terapia; lo ideal es después de un largo paseo o una sesión de actividad física. Así, el can habrá liberado su exceso de energía y aceptará más fácilmente la situación.


Iremos poniendo al perro en contacto con el agua poco a poco, comenzando con pequeñas cantidades. Por ejemplo, si el animal teme al grifo de la ducha, lo mejor será que lo metamos en la bañera con caricias y cariño, ofreciéndole golosinas. Después, le mojaremos suavemente, escurriendo el agua con una esponja o vertiéndola con un vaso pequeño, evitando la presión del grifo. Con el tiempo, acabará perdiendo el miedo.

Algo más complicado es el caso los perros con miedo a nadar. Lo mejor es comenzar mojando su lomo, patas, cabeza y pecho con la mano, tras lo cual haremos que el can meta la parte inferior de las patas en el agua, sólo hasta que se sienta cómodo. Nos ayudaremos con golosinas y juguetes, haciendo que el animal asocie el agua con una experiencia positiva. Lo que no debemos hacer jamás es sumergirlo a la fuerza.

Un buen truco es comenzar en la bañera. La llenaremos y sumergiremos al perro poco a poco, siempre sujetándolo para que no se hunda. Haremos exactamente lo mismo cuando intentemos acostumbrar al perro a nadar en grandes superficies. No debemos dejarlo solo nunca, sino que le acompañaremos durante su baño, sujetándolo con las manos y la correa en todo momento. Practicaremos siempre en lugares donde el agua no nos cubra más allá de la cintura.

Es fundamental, también, que escojamos lugares tranquilos, sin corriente ni olas. Lo ideal es optar por una piscina, donde el perro se sienta cómodo y controle la situación. Además, debemos mostrarle cómo salir del agua, pues en caso de caída accidental es clave que el animal sepa salir por sí mismo. Asimismo, tenemos que supervisarlo en todo momento, manteniéndonos alerta por si necesitara nuestra ayuda; recordemos que su seguridad es lo más importante.

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