Perro suelto de raza peligrosa siembra el pánico en Portonovo

  • Un perro Akita Inu, considerado potencialmente peligroso, estuvo suelto en la carretera de circunvalación de Portonovo.
  • El animal mordió a un agente de la Policía Local de Sanxenxo y a un vecino, causando heridas en manos y brazos.
  • El perro se abalanzó sobre una niña de 5 años en un parque, pero la rápida actuación policial evitó el ataque.
  • La fuga de un perro potencialmente peligroso con lesiones puede acarrear multas de hasta 15.000 euros y responsabilidades civiles y penales.

Perro suelto de raza peligrosa en Portonovo

Una mañana de auténtica tensión se vivió en Portonovo cuando un perro de raza potencialmente peligrosa fue visto deambulando sin control por una de las zonas con más tráfico del núcleo urbano. El animal, un Akita Inu, acabó atacando a varias personas y provocando un notable despliegue policial para evitar consecuencias todavía más graves.

El incidente dejó a un agente de la Policía Local de Sanxenxo y a un vecino con mordeduras, además de un enorme susto a una niña de cinco años que jugaba en un parque cercano. Lo sucedido ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la responsabilidad en la tenencia de perros catalogados como potencialmente peligrosos y las sanciones que se afrontan cuando estos se escapan.

Un perro suelto en la carretera de circunvalación

Los hechos se produjeron en el entorno de la carretera de circunvalación de Portonovo, una vía muy transitada por vehículos y peatones. El perro, de raza Akita Inu y considerado potencialmente peligroso según la normativa vigente en España, se encontraba suelto y sin control, cruzando la calzada y moviéndose entre los coches, lo que generó serios problemas de seguridad vial y entorpeció el tráfico, algo que puede evitarse siguiendo pautas para evitar que mi perro se pierda.

En ese momento, un agente de la Policía Local de Sanxenxo se hallaba realizando la inspección de un vehículo en las inmediaciones. Al percatarse de la presencia del perro en mitad de la vía, se acercó con la intención de retirarlo de la calzada para proteger tanto al animal como a los conductores que circulaban por la zona.

Cuando el policía trató de controlar al can, el Akita Inu reaccionó de forma agresiva y le mordió en una mano y en un brazo. A pesar del dolor y del sobresalto, el agente continuó colaborando con sus compañeros para evitar que la situación fuese a más, mientras el perro se alejaba en dirección al centro de Portonovo.

Desde ese instante, la prioridad de los agentes fue mantener vigilado al animal y reducir el riesgo para los viandantes y los conductores. La escena, en plena mañana y en una zona concurrida, generó nerviosismo entre los vecinos que presenciaron los hechos.

Un vecino también resulta herido por el ataque

Mientras la Policía Local trataba de seguir al perro y contener la situación, el animal continuó su recorrido hacia el centro urbano de Portonovo. En su camino se cruzó con un vecino que transitaba por la zona y que acabó convirtiéndose en su segunda víctima.

Según relatan fuentes municipales, el perro se acercó al hombre de forma violenta y le mordió en el brazo, causándole una herida y rompiéndole la cazadora. Este nuevo ataque confirmó que el animal se encontraba claramente fuera de control y aumentó la preocupación de los agentes por la posibilidad de que se produjeran más incidentes.

Los efectivos desplazados al lugar comprobaron que no era la primera vez que este perro generaba problemas en Portonovo. Existían antecedentes de otros episodios conflictivos protagonizados por el mismo animal, lo que llevó a la policía a trasladar de inmediato la situación al Concello y a iniciar las gestiones con la persona responsable del perro.

En ese contexto, los agentes localizaron a la propietaria del Akita Inu y la llamaron para que acudiera a recogerlo. Sin embargo, su ausencia prolongada en el lugar obligó a la Policía Local a desplegar un dispositivo de contención, manteniendo al perro bajo vigilancia y usando señales luminosas y acústicas para alertar a los conductores y evitar nuevos riesgos en la circulación.

El gran susto: un perro peligroso y una niña de cinco años

Antes de que se lograse una solución definitiva, se vivió el momento más delicado de la jornada. El Akita Inu, todavía sin estar plenamente controlado, llegó a las inmediaciones de un parque infantil situado cerca de la zona de la piscina, donde varios menores jugaban con normalidad.

En un instante de máxima tensión, el perro se abalanzó sobre una niña de cinco años que se encontraba en el parque. Aunque el ataque no llegó a consumarse, la escena generó un fuerte sobresalto entre las familias presentes, que asistieron preocupadas a la reacción del animal.

La situación no fue a mayores gracias a la rápida intervención de uno de los policías locales, que reaccionó de inmediato al ver el movimiento del perro. El agente corrió hacia la pequeña, la tomó en brazos y la apartó de la trayectoria del animal, evitando así que fuese mordida.

Tras ponerla a salvo, el policía trasladó a la niña junto a su madre al interior del coche patrulla, donde permanecieron protegidas mientras continuaban las labores de control. Este gesto permitió mantener alejadas a ambas del perro hasta la llegada del servicio especializado encargado de la recogida.

Los testigos coinciden en que el episodio supuso un gran susto para la menor y para las personas que se encontraban en el parque, que vivieron unos minutos de auténtica angustia al ver a un perro de grandes dimensiones y catalogado como peligroso abalanzarse sobre una niña tan pequeña.

Intervención del CAAN y custodia del animal

Ante la persistencia del riesgo y la demora de la propietaria en presentarse en el lugar, la Policía Local optó por activar el protocolo previsto para estos casos, poniéndose en contacto con el Centro de Acogida y Protección de Animales (CAAN) para que se hiciera cargo del perro.

Hasta la llegada del personal especializado, los agentes mantuvieron custodiado al Akita Inu en la vía pública, empleando medios luminosos y sonoros en los vehículos policiales para señalizar su presencia y advertir a los conductores y peatones. El objetivo era minimizar cualquier nuevo incidente mientras se completaba la intervención.

Este tipo de actuaciones se enmarcan en los protocolos habituales que siguen los cuerpos de seguridad locales en España cuando un perro potencialmente peligroso se encuentra suelto y ha mostrado conductas agresivas. Además de proteger a la ciudadanía, se intenta reducir el estrés del animal y evitar que se vea acorralado, lo que podría incrementar su reacción defensiva.

Una vez que el CAAN acudió a la zona, los profesionales del centro procedieron a la recogida y traslado del perro a unas instalaciones adecuadas, donde se pueden adoptar las medidas de seguridad necesarias y evaluar su situación. Paralelamente, se inició la recopilación de datos para determinar las responsabilidades de la persona propietaria.

Sanciones por la fuga de un perro potencialmente peligroso

El Concello de Sanxenxo y la Policía Local aprovecharon este episodio para recordar que la fuga de un animal catalogado como potencialmente peligroso, más aún cuando hay personas lesionadas, no es un asunto menor. La normativa vigente en España prevé importantes consecuencias administrativas y legales para los dueños que no cumplan con sus obligaciones.

En casos como el ocurrido en Portonovo, la huida de un perro de estas características puede conllevar sanciones de hasta 15.000 euros. La cuantía de la multa depende de la gravedad de los hechos, del tipo de infracción y de si se han producido daños personales o materiales.

Entre las faltas que se pueden valorar figuran no adoptar las medidas necesarias para evitar la fuga, carecer de los elementos de sujeción adecuados o no cumplir con los requisitos específicos que se exigen a los propietarios de perros potencialmente peligrosos, como la licencia administrativa y el seguro de responsabilidad civil.

Además de las sanciones económicas, las autoridades recuerdan que el dueño es considerado responsable civil y, en su caso, penal de los daños que el animal cause a terceros. Es decir, puede verse obligado a asumir el coste de las lesiones, los desperfectos materiales y, si la conducta se considera delictiva, afrontar un proceso penal.

Este tipo de incidentes ponen de relieve la importancia de que los propietarios de estos animales cumplan a rajatabla las obligaciones legales y extremen las precauciones, especialmente en entornos urbanos o áreas donde hay niños y un elevado tránsito de personas.

Contexto legal de los perros potencialmente peligrosos en España

En España, la tenencia de perros potencialmente peligrosos está regulada por normativa estatal y autonómica, que establece qué razas se incluyen en esta categoría y cuáles son las condiciones para poder tener uno de estos animales. Entre las obligaciones habituales se encuentra la obtención de una licencia específica, la contratación de un seguro de responsabilidad civil y el cumplimiento de ciertas normas de manejo.

La raza Akita Inu figura en muchos listados autonómicos como perro potencialmente peligroso, lo que supone que su propietario debe seguir una serie de requisitos: llevarlo siempre con correa resistente, en ocasiones con bozal, y evitar que circule sin sujeción en espacios públicos. El incumplimiento de estas obligaciones puede derivar en sanciones similares a las mencionadas en el caso de Portonovo.

Las autoridades locales destacan que este tipo de regulación no pretende estigmatizar a determinadas razas, sino garantizar que el manejo de animales con gran fuerza física o capacidad de causar daño se realice con la máxima responsabilidad. Al mismo tiempo, recuerdan que el comportamiento de un perro está muy influido por la educación, la socialización y el trato que reciba.

Sucesos como el ocurrido en Portonovo sirven para recordar a los propietarios la necesidad de revisar licencias, seguros y medidas de seguridad, así como para sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de avisar rápidamente a la policía cuando se detecta un perro potencialmente peligroso suelto en la vía pública.

Lo vivido en Portonovo refleja cómo la fuga de un solo perro potencialmente peligroso puede desencadenar una cadena de incidentes: tráfico alterado, personas heridas, menores en riesgo y un amplio dispositivo policial y de protección animal movilizado. La combinación de una raza catalogada como peligrosa, la falta de control en plena calle y la presencia de vecinos y niños convirtió una mañana cualquiera en una jornada de sobresaltos, que, pese a todo, se saldó sin daños irreparables gracias a la actuación de los agentes y a la intervención del CAAN.

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