
ÂżTienes pensado irte de vacaciones pronto? ÂżHas pensado si te vas a llevar a tu amigo de cuatro patas o si lo vas a dejar en casa o en una residencia? Esto es muy importante tenerlo aclarado antes de partir, ya que asĂ tanto Ă©l como tĂş podrĂ©is estar tranquilos y pasar esos dĂas o semanas felices.
Si no tienes ni idea de lo que vas a hacer, no te preocupes. AquĂ encontrarás una guĂa muy completa para responder a la pregunta de «quĂ© hago con mi perro en vacaciones», valorando todas las opciones posibles para que puedas elegir la que mejor se adapte a tu perro y a tu tipo de viaje.

Antes de decidir, es fundamental que tengas en cuenta aspectos como el carácter de tu perro, su nivel de socialización, el tiempo que vas a estar fuera, el tipo de destino al que vas, cómo vas a viajar y qué posibilidades reales tienes de garantizar su bienestar. A veces lo que más nos apetece (viajar siempre con él) no es lo que más le conviene, y otras veces ocurre justo lo contrario: lo mejor para el perro es acompañarte.
ÂżLo dejo en casa o en la residencia, o me lo llevo?

La primera gran decisión es elegir si el perro se queda (con cuidador, amigos, familia o residencia) o si viaja contigo. No existe una única respuesta válida; depende de:
- DuraciĂłn del viaje: no es lo mismo una escapada de fin de semana que tres semanas fuera.
- Carácter del perro: si es muy sensible, miedoso o poco sociable, algunos cambios le pueden generar mucho estrés.
- Estado de salud y edad: perros muy mayores, con patologĂas crĂłnicas o muy jĂłvenes pueden necesitar cuidados especiales.
- Tipo de viaje: viajes muy largos, con muchas escalas o a lugares sin infraestructuras para mascotas pueden ser duros para él.
- Opciones reales de alojamiento: hay destinos con muchas alternativas pet friendly y otros en los que es casi imposible.
En general, si van a ser sĂłlo unos dĂas, puede estar en casa o en una residencia, siempre que estĂ© correctamente atendido. Pero si va a ser más tiempo, y el destino y el tipo de viaje lo permiten, lo ideal suele ser llevártelo contigo. Estos animales no están hechos para estar solos, por lo que es muy recomendable que siempre estĂ©n en compañĂa de alguien, y mejor si es la tuya, porque tĂş no eres una persona extraña para Ă©l.
En el caso de que lo dejes en una residencia o con un cuidador, puede echarte de menos y pasarlo mal si está muy apegado a ti, especialmente si no se ha hecho una adaptación previa. Más adelante verás qué puedes hacer para que esté más calmado y se sienta seguro, aunque tú no estés.
En ningĂşn caso se debe dejar solo en casa varios dĂas, porque podrĂa sentirse muy ansioso y, como consecuencia, podrĂa destrozar muebles u objetos, autolesionarse intentando escapar, sufrir problemas de salud por falta de agua o comida y, además, ladrar de forma continua, generando conflictos con los vecinos. Más allá de los daños materiales, lo importante es el gran sufrimiento que puede experimentar un perro que pasa dĂas completamente solo.
Sabiendo que es imprescindible que se quede al cuidado de alguien o que viaje contigo, vamos a ver con detalle qué tenemos que hacer si lo dejamos en casa, en una residencia, o si nos lo llevamos de vacaciones.
CĂłmo dejar al perro en casa al cuidado de alguien

Dejar al perro en tu propio domicilio es una de las opciones menos estresantes para muchos animales, porque permanece en su entorno conocido. Sin embargo, requiere una buena organización para garantizar que sus necesidades están cubiertas en todo momento.
Para poder dejar a tu can en casa se recomienda empezar a buscar a un buen cuidador por lo menos un mes antes, ya que asà tendrás tiempo suficiente para dar con la persona adecuada y, de paso, tu perro podrá conocerla y acostumbrarse a ella. Cuanto más sensible o miedoso sea el perro, más importante es empezar esta adaptación con tiempo.
No es necesario que esta persona se quede todo el dĂa con el animal, pero sĂ debe:
- Ir varias veces al dĂa (en perros, al menos 2-3 veces para paseos, comida, juego y compañĂa).
- Encargarse de su alimentaciĂłn siguiendo las pautas que tĂş le indiques.
- Cambiarle el agua a diario o cada vez que vaya.
- Sacarlo a pasear el tiempo suficiente para que haga ejercicio y sus necesidades.
- Pasar un rato de interacción con él (mimos, juego, entrenamiento básico).
Para que esta opciĂłn funcione, tiene que ser una persona de confianza que ya conozcas, o bien alguien que tenga buenas referencias. Si conoces a un amigo o familiar que pueda hacerte el favor y al que tu perro ya adore, es una soluciĂłn excelente. Si no, puedes optar por buscar en Internet o en plataformas especializadas a alguien que se dedique a cuidar animales durante las vacaciones.
Si optas por un cuidador profesional, es muy aconsejable que le hagas una especie de «entrevista de trabajo» para saber quién es y qué experiencia tiene. Algunas preguntas útiles:
- Si tiene o ha tenido perros y qué tipo de razas ha cuidado.
- Cuánto tiempo lleva cuidando animales y con qué frecuencia lo hace.
- Qué hace en caso de emergencia (enfermedad, fuga, accidente).
- Si dispone de seguro de responsabilidad civil y cómo actúa ante posibles daños.
Solo si te inspira confianza y la comunicaciĂłn es clara, puedes plantearte tenerlo unos 2 o 3 dĂas de prueba, dejándolo algunas horas con el perro antes de tu viaje. AsĂ podrás observar cĂłmo se comporta tu mascota, si come bien, si está tranquilo y cĂłmo reacciona cuando llegas.
Consejos extra para que el perro no sufra mientras está con cuidador
Para reducir al máximo el estrés del perro cuando te vayas, es importante que lo adaptes poco a poco al que será su nuevo cuidador:
- Unas semanas antes, dĂ©jaselo unas horas durante varios dĂas para que se vayan conociendo.
- Aumenta progresivamente el tiempo sin ti, hasta que el perro se sienta cĂłmodo en su compañĂa.
- Deja preparada una lista con rutinas diarias: horarios de comida, paseos, medicaciĂłn si la hay, trucos que conoce, cosas que le dan miedo, etc.
- Indica claramente qué hacer si el perro se pone nervioso o enferma.
Si tu perro es especialmente inseguro y lo pasa muy mal cuando se queda con otras personas, puede ser buena idea trabajar previamente con un educador canino para mejorar su socializaciĂłn y su capacidad de adaptaciĂłn, de manera que futuras ausencias no le resulten tan duras.
CĂłmo dejar al perro en una residencia canina

No siempre es fácil dar con la persona ideal para que entre en tu casa o para que se quede con el perro en la suya. En estos casos, una de las alternativas más populares es dejar al perro en una residencia canina. Hoy en dĂa muchas ciudades cuentan con varias opciones, pero eso no significa que todas sean igual de serias y profesionales.
Para evitar problemas y sorpresas no deseadas, es conveniente hacer una búsqueda en Internet para saber qué residencias te quedan cerca de casa, del puerto o del aeropuerto, y buscar opiniones de cada una de ellas. Revisa reseñas, comentarios en redes sociales y pregunta a tu veterinario si conoce alguna de confianza.
Una vez hecho esto, quĂ©date con las que te parezcan más profesionales e ir a visitarlas es un paso imprescindible. Es la Ăşnica manera de saber cĂłmo son realmente, cĂłmo cuidan a los animales y cĂłmo se comportan con ellos. Durante la visita, fĂjate en:
- Limpieza y luminosidad de las instalaciones.
- Olor general (no debe ser exageradamente intenso ni desagradable).
- Tamaño de los cheniles o habitaciones y si cuentan con zonas exteriores.
- NĂşmero de perros por cuidador, para evaluar si pueden ofrecer atenciĂłn personalizada.
- Tiempo de paseo y juegos que se ofrece a cada perro.
- Si permiten que el perro lleve su propia cama, juguetes y comida.
Haz caso también a tu instinto y al de tu perro. Observa cómo reacciona él cuando entráis: si se muestra curioso, relajado y se acerca a los cuidadores, es una buena señal. Si, por el contrario, está muy tenso, asustado o reacio, puede que ese lugar no sea la mejor opción para él.
Los precios de las residencias pueden variar mucho, desde tarifas más económicas hasta otras bastante elevadas. Más caro no siempre significa mejor, por lo que es importante valorar el conjunto: instalaciones, personal, trato y condiciones de alojamiento.
Para entrar en una residencia, el perro debe tener todas las vacunas al dĂa y tener implantado el microchip. En muchos centros tambiĂ©n piden desparasitaciĂłn interna y externa reciente y, si el perro tiene alguna enfermedad o dieta especial, deberás informar con detalle a los cuidadores.
ÂżTodos los perros son aptos para residencia canina?
No. Algunos perros se adaptan muy bien, disfrutan de la compañĂa de otros y viven su estancia como unas autĂ©nticas vacaciones caninas. Otros, en cambio, se bloquean al cambiarles el entorno, echarte tanto de menos y tener que convivir con personas y perros desconocidos.
Si tu perro es muy desconfiado, tiene miedo a otros perros o ya ha mostrado ansiedad intensa en situaciones similares, puede que un cuidador en casa o que se quede con un familiar sea una alternativa más adecuada. En caso de duda, muchas residencias permiten un dĂa o fin de semana de prueba para valorar si el perro se siente bien allĂ.
CĂłmo viajar con el perro

Si despuĂ©s de valorar todas las opciones decides que lo mejor es llevarte a tu perro contigo, es fundamental que planifiques bien el viaje. El animal debe estar sano, con sus revisiones veterinarias al dĂa y protegido frente a los parásitos y enfermedades frecuentes en la zona a la que vas. Si viajas a lugares con alta presencia de leishmaniosis u otras enfermedades transmitidas por mosquitos o garrapatas, habla con tu veterinario para reforzar su protecciĂłn.
Además del transporte, tendrás que pensar en el tipo de destino, el alojamiento y las actividades que vais a hacer para asegurarte de que él también disfruta, no solo tú.
Elegir un destino pet friendly

El primer paso para unas buenas vacaciones con tu perro es elegir un lugar amigable con las mascotas. Algunos puntos clave a valorar:
- Si tu perro es muy activo, busca zonas rurales o de naturaleza con espacios amplios donde pueda correr y jugar.
- Si adora el agua y la arena, un destino costero con playas que admitan perros puede ser ideal (infĂłrmate siempre de la normativa local).
- Comprueba si en el destino hay veterinarios cercanos y servicios para mascotas (tiendas, peluquerĂas caninas, etc.).
- Investiga la prevalencia de enfermedades parasitarias tĂpicas de la zona (leishmaniosis, filaria, etc.) para llevar la protecciĂłn adecuada.
Buscar alojamiento que admita perros
Una vez escogido el destino, el siguiente paso es encontrar un alojamiento donde tu perro sea bienvenido. Cada vez hay más hoteles pet friendly, apartamentos turĂsticos, casas rurales y campings dog friendly, pero conviene tener en cuenta:
- Muchos alojamientos ponen limitaciones de tamaño o número de perros.
- Algunos permiten perros en habitaciĂłn, pero no en zonas comunes, lo que puede limitar bastante la experiencia.
- Es posible que cobren un suplemento por noche por mascota.
Para evitar problemas, la mejor práctica es contactar directamente con el alojamiento antes de reservar y preguntar por sus normas: dĂłnde puede estar el perro, si puede quedarse solo en la habitaciĂłn, si hay zonas especĂficas para pasearlo, etc.
Elegir el medio de transporte
El transporte influye mucho en la comodidad del perro durante las vacaciones. La elección dependerá del tamaño del perro, su personalidad (si se marea, si se estresa con ruidos, si teme los espacios cerrados) y la duración del viaje. Vamos a ver las opciones más frecuentes.
Viajar con el perro en coche

Si tu mascota está acostumbrada a viajar en coche, suele ser una de las alternativas más cĂłmodas y flexibles. Para viajar con Ă©l con seguridad necesitarás un bebedero portátil con agua y un sistema de retenciĂłn adecuado: transportĂn, arnĂ©s y cinturĂłn de seguridad para perros homologado o rejilla/separador en el maletero en el caso de coches grandes.
Por tu propia seguridad, especialmente si tienes un perro grande y lo llevas con cinturĂłn, es muy aconsejable que pongas una red o barrera para que el can no pueda saltar sobre ti mientras conduces.
Recomendaciones importantes:
- No le des de comer dos horas antes de partir para reducir el riesgo de mareos y vĂłmitos.
- Haz paradas cada dos horas para que pueda beber, pasear, hacer sus necesidades y relajarse.
- No lo dejes nunca solo dentro del coche al sol, ni siquiera pocos minutos.
- Si se pone muy nervioso, consulta con tu veterinario sobre productos calmantes seguros (como nutracéuticos tipo Zylkene) para ayudarle a ir más relajado.
Viajar con el perro en barco o aviĂłn

Cuando tienes pensado ir en barco o en aviĂłn, antes de comprar el billete es muy importante que contactes con la compañĂa con la que quieres viajar para preguntar si aceptan perros, bajo quĂ© condiciones y dĂłnde los van a colocar (cabina, bodega, zona especĂfica para mascotas, etc.).
No todas las compañĂas permiten llevar animales, y las que sĂ lo permiten tienen un nĂşmero limitado de plazas para mascotas por vuelo o trayecto. Además, los requisitos de documentaciĂłn, transportĂn y tamaño/peso del perro pueden variar mucho segĂşn la aerolĂnea o naviera.
Antes de reservar:
- Pregunta si tu perro puede viajar en cabina (normalmente solo los pequeños).
- AsegĂşrate de que el transportĂn cumple las medidas y caracterĂsticas exigidas.
- InfĂłrmate sobre la documentaciĂłn sanitaria necesaria: vacunas, pasaporte, certificados de salud, etc.
- Consulta qué ocurre si hay cambios o retrasos en el vuelo y cómo se gestiona al animal.
Si para tu perro los espacios cerrados, el ruido y la separación de ti suponen un nivel de estrés muy alto, valora seriamente si este tipo de viaje le conviene o si es mejor optar por otra opción para sus vacaciones (quedarse con cuidador o residencia de confianza).
Qué llevar si viajas con tu perro

Además del transporte y el alojamiento, es fundamental preparar una maleta especĂfica para el perro para que se sienta cĂłmodo y tengas todo lo necesario a mano:
- Su comida habitual (para evitar cambios bruscos que le causen diarreas).
- Comedero y bebedero (mejor si son ligeros o plegables para viajar).
- Cama o manta que use en casa; su olor le ayudará a relajarse.
- Algunos juguetes que reconozca como propios.
- Collar o arnés y correa (llevar siempre una de repuesto es buena idea).
- Bolsas para recoger excrementos.
- Cartilla veterinaria y documentaciĂłn (pasaporte, microchip, seguros si los tiene).
- Productos antiparasitarios (pipetas, collares, comprimidos segĂşn tu veterinario).
- BotiquĂn básico indicado por el veterinario (medicaciĂłn habitual, gasas, desinfectante apto para perros, etc.).
Playas y actividades para disfrutar con tu perro

Cada vez más existe una mayor concienciación hacia las mascotas, de forma que hay playas que admiten perros, hoteles pet friendly, opciones de transporte terrestre y aéreo para tus mascotas, rutas de senderismo adaptadas, terrazas y restaurantes dog friendly, etc. Antes de ir, comprueba siempre la normativa del municipio, ya que puede cambiar con el tiempo.
En zonas costeras con playas salvajes o calas, como ocurre en algunos espacios naturales, es frecuente ver perros disfrutando del mar, aunque no siempre haya playas oficiales para ellos. Es importante que siempre respetes el entorno, recojas sus excrementos, lo mantengas vigilado y evites molestias a otros usuarios.
Si vas a pasar muchas horas al aire libre o al sol:
- AsegĂşrate de que disponga de sombra y agua fresca en todo momento.
- Evita las horas de más calor para prevenir golpes de calor.
- Ten cuidado con las almohadillas en arena muy caliente o suelos asfaltados.
¿Mi perro sufrirá mientras estoy de vacaciones?

Es normal que te preocupe si tu perro lo va a pasar mal en tu ausencia. Que la estancia con un cuidador, un amigo, un familiar o en una residencia canina sea agradable depende, sobre todo, de su carácter y nivel de socialización.
Un perro bien socializado, acostumbrado desde cachorro a conocer personas y ambientes diferentes, suele ser mucho más flexible y se adapta mejor a los cambios. En cambio, un perro muy sensible o con un apego excesivo puede experimentar mucho estrés si no se realiza una buena adaptación.
Para que tu perro se estrese lo menos posible cuando no puedas llevártelo:
- Adáptalo poco a poco al lugar o persona donde se quedará.
- Haz varios encuentros previos, visitas y paseos conjuntos.
- Incrementa gradualmente el tiempo que pasa sin ti acompañado por esa persona o en ese entorno.
- Mantén en la medida de lo posible sus rutinas de horarios y comidas.
- Déjale algún objeto con tu olor (como una prenda usada) para que se sienta más seguro.
Si, a pesar de todo, tu perro no reacciona bien ante este tipo de situaciones, valora escoger un tipo de vacaciones en el que él también pueda participar (alojamientos dog friendly, destinos poco masificados, viajes en coche en lugar de avión, etc.) y pide ayuda a un adiestrador o etólogo para trabajar su gestión del estrés y del apego.
Que pases unos dĂas fuera no tiene por quĂ© ser una experiencia traumática para tu perro si planificas con tiempo, eliges con calma entre las distintas opciones (quedarse en casa, ir a una residencia o viajar contigo) y priorizas siempre su bienestar; asĂ ambos podrĂ©is disfrutar de las vacaciones sabiendo que Ă©l está seguro, cuidado y lo más feliz posible.