Los perros de intervención asistida han demostrado ser una herramienta eficaz y reconfortante para ofrecer apoyo emocional a menores que atraviesan situaciones delicadas. Tanto en el entorno educativo como en el hospitalario, el contacto con estos animales facilita que niñas y niños puedan abrirse, expresarse y afrontar las dificultades emocionales derivadas de experiencias traumáticas u hospitalizaciones.
A través de talleres lúdicos y sesiones guiadas, los menores encuentran un espacio seguro y diferente, en el que su relación con los perros se convierte en un canal para gestionar emociones difíciles, aprender nuevas habilidades sociales y sentirse acompañados en circunstancias muy desafiantes.
Intervención canina tras la DANA en centros escolares
En la Comunidad Valenciana, más de 1.000 alumnos de entre 5 y 12 años afectados por las consecuencias de la DANA han recibido la visita de perros de intervención asistida en sus colegios, gracias a un programa desarrollado conjuntamente por Yaracan y la Fundación Royal Canin. El objetivo es favorecer el bienestar emocional de los menores tras un cambio abrupto en su día a día, promoviendo la calma, la autoestima y la capacidad de expresar lo que sienten.
Estas sesiones incluyen actividades adaptadas a la edad, en las que los niños no solo interactúan con los perros, sino que asumen un rol activo en el cuidado y la atención hacia los animales. El juego, los retos colaborativos y la elaboración de dibujos para los perros completan una experiencia que refuerza la autoconfianza y el sentido de seguridad.
La ciencia respalda estos resultados: las intervenciones asistidas con perros fomentan la segregación de endorfinas y oxitocina, reducen los niveles de cortisol (relacionado con el estrés) y contribuyen a disminuir la presión arterial y el ritmo cardiaco. Todo ello repercute en el estado emocional de los niños, favoreciendo la aparición de sensaciones positivas y el fortalecimiento de la autoestima.
Las profesoras del CEIP Ausiàs March destacan que la intervención canina ha sido un soplo de ilusión y tranquilidad en una situación complicada, tanto para alumnos como para profesores, permitiendo retomar las clases en un ambiente más relajado y optimista.
Perros terapeutas en hospitalización infantil y adolescente
En el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, la planta de salud mental para menores ha incorporado sesiones de terapia asistida con perros junto a sus tratamientos clínicos habituales. El equipo canino, formado por dos golden retriever y tres jack russell, está especialmente entrenado para acompañar a niñas y adolescentes con diversos trastornos emocionales, ayudándoles a reconocer y regular sus sentimientos.
Esta iniciativa, enmarcada en un proyecto de la Cátedra de Animales y Sociedad de la Universidad Rey Juan Carlos y la Fundación Dingonatura, apuesta por mejorar el vínculo de confianza entre pacientes y profesionales, facilitando el trabajo terapéutico gracias a la presencia de los perros.
La mayoría de los ingresos en esta unidad está relacionada con autolesiones, tentativas de suicidio, trastornos de la conducta alimentaria y del espectro autista, todos ellos con un denominador común: dificultades para manejar las emociones. Las sesiones semanales con los perros se orientan precisamente a trabajar la regulación emocional, las relaciones sociales y la autoestima en un entorno flexible y cercano.
El impacto está siendo objeto de estudio científico: cada paciente completa cuestionarios antes y después de las sesiones para valorar cambios en su ansiedad, estado de ánimo y adaptación. Los primeros resultados subrayan el potencial de las terapias con perros para romper el aislamiento, reducir la desconfianza y aportar bienestar tanto a los niños y adolescentes como al propio personal sanitario.
Durante las sesiones, los grupos son heterogéneos y los juegos están supervisados por profesionales, enfocándose en que los pacientes asuman un rol protagonista y puedan explorar sus emociones con la ayuda de los canes. Dejan de ser vistos solo como pacientes para convertirse en cuidadores, lo que genera una dinámica de apoyo mutuo y comprensión entre iguales.
Resultados positivos y respaldo científico
Diversas investigaciones han demostrado que la presencia de perros de intervención asistida en contextos educativos o de salud potencia la liberación de oxitocina y endorfinas, reduce la presión arterial y favorece la expresión emocional. Estos beneficios se reflejan tanto en la mejora del ánimo y la autoestima como en la creación de un ambiente de confianza con los profesionales.
Los testimonios de profesores, terapeutas y los propios menores muestran que la intervención canina se consolida como un recurso que genera ilusión, calma y sensación de seguridad. Dentro y fuera del ámbito hospitalario, los perros contribuyen a reconstruir el equilibrio emocional tras experiencias que han marcado a la infancia y adolescencia.
Los programas de intervención asistida con perros seguirán expandiéndose en el ámbito escolar y hospitalario, con futuros estudios destinados a medir de manera objetiva su eficacia e impacto a medio y largo plazo. La capacidad de los perros para propiciar el bienestar, la apertura y la seguridad emocional en situaciones adversas se está convirtiendo en una herramienta esencial de apoyo psicosocial para los menores.