Las calles de Ávila y otras provincias de Castilla y León se han convertido estos días en escenario de una reivindicación muy concreta: que las personas ciegas que se desplazan con perro guía puedan acceder sin obstáculos a comercios de alimentación y a todo tipo de espacios de uso público. Coincidiendo con el Día Internacional del Perro Guía, que se celebra cada 29 de abril, usuarios y organizaciones han querido recordar que este derecho ya está reconocido por ley, pero que aún se vulnera con demasiada frecuencia.
Bajo el lema “Perros guía, sí”, la ONCE y la Fundación ONCE del Perro Guía han impulsado una campaña de sensibilización que tiene como eje principal la defensa de un acceso en igualdad de condiciones a supermercados, fruterías, mercados y otros establecimientos, así como a medios de transporte, centros educativos o espacios culturales. Su objetivo es sencillo, pero ambicioso: que la presencia de estos animales de asistencia se vea como algo normal y necesario en la vida diaria.
Ávila: los perros guía toman las calles para visibilizar sus derechos
En la ciudad de Ávila, varios perros guía de la ONCE acompañan estos días a personas ciegas no solo en sus desplazamientos habituales, sino también como parte de una acción de concienciación social. Recorren tiendas y otros espacios abiertos al público para poner sobre la mesa una realidad que, a pesar de las leyes, sigue generando conflictos puntuales.
Las personas usuarias recuerdan que se trata de un derecho de acceso plenamente reconocido por las normas autonómicas y por la Ley de Bienestar Animal. Sin embargo, subrayan que todavía hay quien desconoce esta regulación y, en ocasiones, se producen situaciones de incomodidad cuando se intenta impedir la entrada del perro guía en determinados establecimientos de alimentación o negocios de proximidad.
La Fundación ONCE del Perro Guía insiste en que no se puede cobrar ningún suplemento ni establecer límites basados en supuestas cuotas de animales o en comparaciones con las mascotas de compañía. El perro guía no es un animal de compañía al uso, sino una ayuda técnica viva que permite a su usuario desplazarse de forma segura e independiente, por lo que su presencia no puede condicionarse a criterios arbitrarios.
Además, se recalca que el derecho de acceso de estos animales no se restringe solo a comercios de alimentación. Restaurantes, cafeterías, medios de transporte (autobuses urbanos e interurbanos, taxis, VTC, metro, tren, barco o avión), centros sanitarios, espacios deportivos, recintos religiosos y locales dedicados al ocio o al espectáculo también deben permitir su entrada, salvo en supuestos muy específicos.
Una campaña que se extiende por Castilla y León
La reivindicación no se queda únicamente en Ávila. En Valladolid, Zamora y otras provincias de la comunidad, la ONCE ha puesto en marcha acciones informativas para reforzar el mensaje del Día Internacional del Perro Guía. En Valladolid, por ejemplo, se calcula que actualmente hay media docena de perros guía acompañando a personas ciegas en su día a día, mientras que en la provincia de Zamora son tres los perros en servicio.
En todos estos territorios se repite la misma idea: los perros guía son una herramienta esencial de movilidad y autonomía para quienes no pueden ver o tienen una discapacidad visual grave. Gracias a su labor, los usuarios pueden moverse con más seguridad por la ciudad, realizar gestiones cotidianas, hacer la compra o acudir a actividades culturales sin depender constantemente de otra persona.
La ONCE recuerda que la normativa de acceso afecta tanto a espacios públicos como privados de uso público, es decir, no solo a instalaciones de titularidad pública, sino también a comercios y servicios de iniciativa privada abiertos a clientes. Se pretende evitar, así, malentendidos que a veces surgen cuando el establecimiento cree poder decidir de forma discrecional si entra o no un perro guía.
Esta campaña de sensibilización también pone el foco en que el derecho de entrada de los perros guía no puede limitarse por la presencia de otros animales. Un comercio no puede alegar que ya hay mascotas en su interior para impedir el acceso, ni utilizar excusas genéricas relacionadas con la higiene cuando la propia ley ya ha previsto los supuestos en los que sí puede restringirse la presencia de estos animales de asistencia.
Para amplificar el mensaje, la ONCE ha decidido difundir millones de cupones en todo el territorio nacional, ilustrados con la imagen de una persona ciega junto a su perro guía en una frutería. Con este gesto, la organización busca reforzar la idea de normalidad: que un perro guía en un comercio de alimentación sea una escena tan cotidiana como la de cualquier otro cliente.
Límites legales muy concretos al acceso de los perros guía
La legislación autonómica y la Ley de Bienestar Animal recogen una amplia lista de espacios donde el perro guía puede acompañar a su usuario, pero también definen, de forma muy concreta, las excepciones. Estos límites se basan, sobre todo, en motivos sanitarios o de seguridad, y no en decisiones puntuales de un establecimiento.
Entre las principales excepciones se encuentran las zonas de manipulación directa de alimentos, donde las normas de higiene son especialmente estrictas y no se permite la presencia de ningún animal. Esto no impide que el perro guía pueda acceder a la zona de venta al público de un supermercado, carnicería o pescadería, sino que la restricción se centra en áreas internas donde se preparan los productos.
También quedan fuera del acceso los quirófanos, salas de curas y determinados espacios sanitarios en los que la asepsia debe ser absoluta, así como algunas atracciones de feria o de parques de atracciones, y el interior de piscinas que no hayan sido específicamente habilitadas para animales. Son contextos en los que la presencia del perro podría comprometer la seguridad o las condiciones higiénico-sanitarias exigidas por la normativa.
Fuera de estos casos muy tasados, la regla general es clara: el perro guía puede y debe entrar allí donde lo haga su usuario, sin demoras injustificadas ni exigencias adicionales. La ONCE y la Fundación ONCE del Perro Guía insisten en que no se trata de un favor o de una simple cortesía, sino de un derecho objetivo que debe respetarse.
La organización anima tanto a los responsables de los establecimientos como al resto de la ciudadanía a informarse sobre la normativa vigente. Conocer la ley ayuda a evitar discusiones incómodas en la puerta de un comercio y reduce la posibilidad de que una persona ciega se vea obligada a renunciar a un servicio o a pedir ayuda extra para acceder a él.
Bienestar, formación y función de los perros guía
Más allá del debate sobre el acceso, la Fundación ONCE del Perro Guía subraya su compromiso con el bienestar y la salud de los animales que forman parte de sus programas. Desde cachorros, los perros se crían y socializan en familias educadoras, un entorno familiar en el que comienzan a aprender a relacionarse con las personas y con todo tipo de estímulos urbanos.
Durante este proceso, se seleccionan aquellos ejemplares que destacan por su carácter equilibrado, ausencia de agresividad y gran capacidad de concentración y trabajo. Se busca un perfil de perro que pueda desenvolverse con calma en ambientes muy diferentes: calles con tráfico, centros comerciales, transporte público lleno de gente o espacios interiores con ruidos y olores variados.
En el ámbito sanitario, estos perros cumplen controles más estrictos que muchas mascotas. Cuentan con un calendario de vacunaciones y desparasitaciones periódicas, así como con revisiones veterinarias anuales que certifican su buen estado de salud e higiene. Todo ello contribuye a garantizar que su presencia en comercios y otros espacios no suponga ningún riesgo añadido para el resto de usuarios.
Gracias a este entrenamiento, los perros guía se convierten en una pieza fundamental de la autonomía personal de quienes los utilizan. No son un lujo ni un simple acompañamiento, sino una ayuda imprescindible para que muchas personas puedan estudiar, trabajar, relacionarse socialmente o disfrutar del ocio con un nivel de independencia que, de otro modo, sería difícil alcanzar.
Desde que se puso en marcha la Fundación ONCE del Perro Guía hace más de tres décadas, se han entregado miles de perros en toda España, muchos de ellos en ciudades y pueblos de Castilla y León. Cada uno de estos animales representa un proyecto de vida compartido entre el perro y su usuario, basado en la confianza, el respeto mutuo y una intensa relación de compañerismo.
El impulso que estos días se vive en Ávila, Valladolid, Zamora y el resto de la comunidad quiere servir para recordar que la accesibilidad no se limita a rampas o ascensores: también pasa por permitir que un perro guía cruce la puerta de un comercio o suba a un autobús sin que nadie ponga pegas. Solo cuando este gesto sea algo cotidiano y asumido por todos podrá hablarse, con propiedad, de una sociedad verdaderamente inclusiva.