En Arona, al sur de Tenerife, la presencia de perros policía y unidades caninas especializadas se ha convertido en una pieza clave para reforzar la seguridad ciudadana. Lo que hace unos años sonaba casi a rareza en un municipio turístico, hoy es una realidad consolidada, con equipos perfectamente entrenados, vehículos específicos y una estrategia muy clara contra el menudeo de drogas y otras conductas delictivas.
Además de la creación de la Unidad Canina de Prevención Policial (UCPP), el Ayuntamiento ha dado un paso más dotando a la Policía Local de nuevos vehículos adaptados, entre ellos un furgón diseñado para el traslado seguro de los perros policía. Todo ello se enmarca en una apuesta política y técnica por un modelo de seguridad más cercano, preventivo y visible en la calle, con especial atención a entornos sensibles como centros escolares, plazas y espacios de ocio.
Origen y objetivos de la Unidad Canina de Prevención Policial de Arona

La Unidad Canina de Prevención Policial de Arona, conocida como UCPP, nace como la primera unidad canina propia del municipio, diseñada para intensificar el control del menudeo de drogas y otras actividades ilícitas en la vía pública. Su creación responde a la necesidad de actuar de forma más eficaz en puntos sensibles, donde pequeños tráficos de sustancias estupefacientes pueden acabar generando problemas mayores de convivencia e inseguridad.
El objetivo principal de esta unidad es reforzar la presencia policial en el exterior de centros escolares, plazas, zonas conflictivas de venta, áreas de ocio y estaciones de guaguas. En estos lugares, el menudeo puede pasar desapercibido para el ciudadano de a pie, pero no para el olfato entrenado de un perro policía y la experiencia de su guía. La UCPP permite así pasar de una vigilancia genérica a una actuación mucho más dirigida y especializada.
Desde el inicio, se ha planteado que la UCPP funcione como unidad independiente, operativa en todas las franjas horarias. Esto significa que los perros y sus guías no se limitan a servicios puntuales o a exhibiciones, sino que se integran en el día a día policial, apoyando controles, patrullas preventivas y dispositivos especiales en todo el municipio.
La UCPP arrancó en fase de pruebas con una sola perra, Dana, pero con una idea muy clara: crecer progresivamente y acercarse al modelo de otras unidades caninas consolidadas de Canarias, como las de Santa Cruz de Tenerife, La Laguna o Las Palmas de Gran Canaria. La limitación inicial no es por falta de voluntad, sino porque la formación de un binomio guía-perro requiere tiempo, disciplina y protocolos muy estrictos de adiestramiento.
En este contexto, el Ayuntamiento de Arona entiende la UCPP como un proyecto a medio y largo plazo, en el que se combinarán la experiencia práctica, la colaboración con otras policías locales y el apoyo de unidades caninas ya veteranas para ir ampliando recursos, especialidades y capacidad operativa.
Presentación oficial, exhibiciones y apoyo de otras unidades caninas
La puesta de largo de la Unidad Canina de Prevención Policial de Arona se celebró en el campo municipal de fútbol Dionisio González de El Fraile, una instalación conocida en la zona y con capacidad suficiente para acoger un acto de estas características. No se trataba solo de una presentación institucional, sino de un evento pensado para la ciudadanía, con demostraciones prácticas y participación de distintas unidades caninas de Canarias.
El acto contó con la presencia y colaboración de las unidades caninas de UNIPOL (Santa Cruz de Tenerife), URSI (La Laguna) y UCAPOL (Las Palmas de Gran Canaria). Cada una de ellas aportó perros, guías y mandos, que se sumaron a una exhibición conjunta ante escolares, vecinos, representantes de asociaciones locales y miembros de otros cuerpos de seguridad como la Guardia Civil y la Policía Nacional.
A lo largo de la jornada se realizaron diferentes ejercicios para mostrar cómo se entrenan y cómo trabajan los perros policía en escenarios reales. Se hicieron demostraciones de detección de sustancias en personas estáticas y en movimiento, así como en paquetería y otros soportes. Esta parte práctica fue clave para que el público entendiera que el trabajo de estos animales se basa en rutinas muy marcadas, protocolos de seguridad y un vínculo muy estrecho con sus guías.
La exhibición también tuvo un claro componente pedagógico. Uno de los objetivos era romper con mitos muy extendidos sobre el adiestramiento de perros policía, como la falsa creencia de que se les suministran drogas para que aprendan a detectarlas. Los responsables de las unidades insistieron en que el perro nunca consume sustancias, sino que se le enseña a asociar determinados olores con un juego o recompensa, aprovechando su extraordinario olfato natural.
Para muchos escolares y vecinos fue la primera vez que veían de cerca cómo un perro es capaz de marcar con precisión la presencia de sustancias ilegales, incluso cuando la persona está en movimiento o el objeto está escondido. Esta experiencia directa contribuyó a generar confianza en la labor de la UCPP y a que la ciudadanía vea a los perros policía como aliados en la seguridad del municipio.
Los protagonistas caninos: Dana, Tao, Drago, Anker, Laika, Fontán y Nublo
La primera integrante de la UCPP de Arona es Dana, una pastora belga malinois de unos 17 meses en el momento de su presentación. Se trata de una raza muy apreciada en unidades policiales y militares por su energía, inteligencia, capacidad de concentración y enorme predisposición al trabajo. En el acto oficial, Dana mostró su formación en detección en personas en estático y una demostración de obediencia avanzada.
La obediencia avanzada, que a muchos puede parecer un simple ejercicio estético, es en realidad la base para que el perro pueda trabajar con seguridad en entornos complejos y llenos de estímulos, como eventos multitudinarios, operativos en la calle o registros en espacios reducidos. Que el perro responda al instante a las órdenes del guía garantiza tanto su propia integridad como la de los agentes y los ciudadanos.
La presentación de Dana estuvo arropada por otros perros policía invitados. Desde la UNIPOL de Santa Cruz de Tenerife acudieron Tao, un pastor belga malinois, y Drago, un labrador retriever, ambos todavía muy jóvenes, con apenas 8 y 10 meses. Aunque se encuentran en fase de adiestramiento, su presencia subraya el relevo generacional y la apuesta por formar nuevos binomios desde edades tempranas.
La URSI de San Cristóbal de La Laguna se presentó con Anker y Laika, también pastores belga malinois, que realizaron ejercicios de detección de sustancias en personas en movimiento. Este tipo de demostración es especialmente espectacular, ya que el perro debe ser capaz de discriminar olores sobre la marcha, en un entorno cambiante, y señalar al guía sin perder la concentración.
Por parte de la UCAPOL de Las Palmas de Gran Canaria participaron Fontán, otro pastor belga malinois, y Nublo, un jack russell terrier. En su caso, se centraron en una exhibición de detección en paquetería. Este trabajo es muy relevante en contextos como estaciones, puntos de envío de mercancías o controles específicos, donde los paquetes sospechosos deben ser revisados con precisión y rapidez.
La presencia de razas diferentes, desde el robusto pastor belga al más pequeño jack russell, permitió ilustrar que no existe un único tipo de perro policía. Cada raza aporta características distintas (tamaño, agilidad, resistencia, olfato, manejabilidad) y se elige en función del tipo de trabajo que se espera realizar, siempre combinando genética, adiestramiento y aptitud individual del animal.
Mitos, adiestramiento y el papel del olfato en los perros policía
Uno de los puntos más importantes que se quiso aclarar durante la presentación de la UCPP de Arona fue el relacionado con los falsos mitos que rodean al adiestramiento de perros policía. La idea de que se les dan drogas para “enseñarles” a encontrarlas sigue muy arraigada en parte de la población, y no puede estar más alejada de la realidad.
El trabajo con estos animales se basa en protocolos muy estrictos de entrenamiento y bienestar, donde nunca se pone en riesgo la salud del perro. Lo que se hace es asociar determinados olores a un juego o a una recompensa muy atractiva para el animal (pelota, mordedor, comida, etc.). El perro busca el olor porque sabe que, si lo encuentra y lo marca correctamente, recibirá su premio.
El vínculo entre el guía y el perro es otro pilar del éxito. No se trata solo de dar órdenes y esperar obediencia, sino de construir una relación de confianza, seguridad y trabajo en equipo. El guía conoce las reacciones del animal, sabe cuándo el perro duda, cuándo ha detectado algo y cómo debe reforzar o corregir comportamientos. A su vez, el perro se siente seguro siguiendo las indicaciones de una persona que le proporciona estructura, protección y recompensa.
Este adiestramiento, especialmente en labores como la detección de drogas o la búsqueda de personas, exige un trabajo diario y constante durante meses e incluso años. Por eso, la UCPP de Arona ha empezado con un único binomio y no con una plantilla más amplia: formar correctamente a cada perro y cada guía es más importante que crecer demasiado rápido sin garantías.
Ámbitos de actuación: centros escolares, plazas, ocio y estaciones de guaguas
El diseño de la UCPP se ha hecho pensando en las necesidades concretas de Arona como municipio turístico y residencial. No es lo mismo patrullar un área urbana densa que un entorno con zonas de ocio, playas, centros comerciales y barrios residenciales. En este caso, los perros policía se centran en escenarios donde el menudeo de drogas puede tener un impacto directo en la convivencia y en la sensación de seguridad.
Uno de los focos prioritarios son los entornos de centros educativos, especialmente institutos de Enseñanza Secundaria. Allí se pueden producir contactos iniciales con el consumo y la distribución de drogas a pequeña escala entre jóvenes. La presencia de la Unidad Canina actúa de forma preventiva, disuadiendo a quienes pudieran plantearse utilizar estos espacios como puntos de intercambio.
También se presta especial atención a plazas y zonas catalogadas como conflictivas, donde se ha detectado con anterioridad la presencia de menudeo o comportamientos incívicos asociados. La capacidad de los perros para localizar sustancias escondidas en bancos, jardineras, papeleras o mobiliario urbano hace que estos puntos de venta improvisados sean mucho más difíciles de mantener en el tiempo.
Otro escenario habitual de actuación son las áreas de ocio y eventos públicos, tanto diurnos como nocturnos. Festivales, fiestas locales o concentraciones de gente pueden verse afectados por el consumo y la distribución de drogas. Integrar la UCPP en los dispositivos preventivos de estos eventos incrementa el control policial sin necesidad de actuaciones masivas o invasivas, ya que el perro facilita una selección muy precisa de personas o zonas a revisar.
Finalmente, la UCPP tiene competencias en estaciones de guaguas y otros puntos de transporte público. En estos lugares, el tránsito constante de personas y equipajes convierte a los perros en una herramienta clave para localizar sustancias ocultas, ya sea en mochilas, maletas o pequeños paquetes. La rapidez con la que un perro puede inspeccionar una fila de usuarios o un conjunto de bultos no tiene comparación con un registro manual.
Vehículos y recursos: modernización de la Policía Local de Arona
La apuesta de Arona por sus perros policía no se queda en el adiestramiento. El Ayuntamiento ha incorporado recientemente seis nuevos vehículos para la Policía Local, con la idea de mejorar la respuesta ante emergencias, reforzar la seguridad ciudadana y seguir modernizando el cuerpo. Esta renovación de la flota se enmarca en una estrategia global de actualización de medios y recursos.
De estos seis vehículos, cuatro son motocicletas destinadas a la Unidad de Tráfico. Su función principal es facilitar la vigilancia y regulación del tráfico, así como permitir una intervención mucho más rápida en accidentes, atascos, incidencias viales o situaciones de emergencia. La agilidad de las motos es crucial en un municipio con zonas turísticas, donde la circulación puede ser muy densa en determinados momentos del día.
Otro de los vehículos incorporados es un furgón de atestados que funciona como unidad móvil de trabajo. Gracias a este recurso, los agentes pueden elaborar in situ los atestados por accidentes de tráfico, tomar declaraciones, recopilar pruebas e intervenir en controles preventivos avanzados, como campañas de alcoholemia o verificación de documentación. También es muy útil en operativos de especial complejidad, cuando se requiere un punto de apoyo logístico cercano al lugar de los hechos.
La pieza clave para la UCPP es el furgón especialmente adaptado para la Unidad Canina (K9). Este vehículo está acondicionado para el traslado seguro de los perros policía, con sistemas de ventilación, compartimentos específicos y medidas de seguridad diseñadas para garantizar el bienestar animal en todo momento. No se trata solo de “llevar al perro en el coche”, sino de crear un entorno en el que pueda viajar cómodo, protegido del calor y preparado para salir a trabajar en plenas facultades.
Este furgón canino permite que la unidad pueda desplazarse con rapidez a operativos de detección de drogas, búsqueda de personas o dispositivos preventivos en centros educativos y eventos. Además, facilita que el guía pueda gestionar el material de entrenamiento, agua, comida y otros elementos necesarios para mantener al perro en condiciones óptimas durante todo el servicio.
Compromiso político y futuro de los perros policía de Arona
Las mejoras en medios materiales y la creación de la UCPP no son iniciativas aisladas. Tanto la alcaldesa de Arona, Fátima Lemes Reverón, como el concejal de Policía Local, Héctor Reyes, han subrayado públicamente que la seguridad es una prioridad estratégica para el Ayuntamiento, y que estas inversiones forman parte de un compromiso firme con los vecinos y vecinas del municipio.
Según ha explicado la alcaldesa, dotar a la Policía Local de recursos más eficaces, seguros y adaptados a las necesidades actuales implica apostar por un servicio más cercano y rápido en el día a día. En un municipio con una importante población residente y un flujo constante de turistas, la capacidad de respuesta ante emergencias y la prevención de delitos menores es fundamental para mantener la calidad de vida y la imagen de destino seguro.
Por su parte, el concejal de Policía Local ha recalcado que la llegada de los nuevos vehículos y la puesta en marcha de la UCPP suponen un salto importante en la capacidad operativa del cuerpo. No solo en las tareas rutinarias de vigilancia y tráfico, sino también en intervenciones más complejas donde la combinación de tecnología, unidades especializadas y coordinación con otros cuerpos marca la diferencia.
La Unidad Canina, en concreto, se concibe como un elemento clave en estrategias de prevención y seguridad. La intención es consolidar el trabajo iniciado con Dana y su guía, ir incorporando nuevos perros a medida que se completen los procesos de adiestramiento, y aprovechar la colaboración con otras unidades caninas de Canarias para compartir experiencias y mejorar procedimientos.
Además, está previsto habilitar un canal de comunicación directa y anónima con la ciudadanía para que los vecinos puedan informar de posibles casos de menudeo de drogas. De este modo, la labor de los perros policía se verá reforzada por el propio tejido social del municipio, creando una especie de “red de alerta” comunitaria en la que cada aviso puede ayudar a focalizar mejor los recursos y las intervenciones.
Todo este conjunto de medidas sitúa a Arona en una posición destacada dentro de Canarias en lo que respecta a la integración de unidades caninas en la seguridad local. Desde la presentación de la UCPP en El Fraile hasta la modernización de la flota y la cooperación con otras policías locales, el municipio ha dado pasos muy claros hacia un modelo de seguridad más especializado, visible y apoyado en el potencial de los perros policía como herramienta preventiva y operativa.
El desarrollo de la Unidad Canina de Prevención Policial de Arona, la incorporación de vehículos específicos y el respaldo institucional dibujan un escenario en el que los perros policía forman parte ya de la vida cotidiana del municipio: patrullan cerca de centros escolares, participan en dispositivos de ocio y eventos, intervienen en controles de tráfico y ayudan a combatir el menudeo de drogas con una eficacia difícil de igualar por otros medios, reforzando así la sensación de seguridad y el vínculo entre ciudadanía y Policía Local.