Seguramente has escuchado cosas sobre los perros de terapia, perros que sirven para trabajar con personas con problemas especiales o con la tercera edad. En este caso vamos a hablar de los beneficios de estos perros para las personas ancianas. Estos perros de terapia se vienen utilizando desde hace tiempo para muchas cosas, entre ellas mejorar la calidad de vida de las personas mayores, tanto en residencias como en sus propios hogares.
Estos perros suelen llevarse a las residencias de la tercera edad para mejorar el estado de ánimo de los que allí conviven, aportándoles muchos beneficios. Si una persona mayor vive en casa, que tenga una mascota también es algo muy beneficioso y positivo para ellos, ya que combina compañía afectiva, estimulación física suave y motivación diaria para seguir activos.
Qué es la terapia asistida con perros en la tercera edad
Los perros de terapia forman parte de lo que se conoce como terapia asistida con animales. No se trata solo de visitas puntuales para entretener, sino de intervenciones planificadas por profesionales de la salud o la educación, con objetivos concretos: mejorar el bienestar emocional, reforzar capacidades físicas y cognitivas y fomentar la socialización de las personas mayores. Estas intervenciones se han utilizado desde hace años para complementar tratamientos y programas de envejecimiento activo.
Dentro de estas intervenciones se distinguen principalmente dos modalidades:
- Terapias asistidas con animales (TAA): sesiones diseñadas y supervisadas por profesionales (psicólogos, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, educadores…). El perro de terapia se integra en un plan individualizado con metas claras, como reducir síntomas depresivos, mejorar la memoria reciente o favorecer la movilidad.
- Actividades asistidas con animales (AAA): son más informales y recreativas. Incluyen visitas periódicas de perros a residencias, talleres de cuidados básicos o espacios de convivencia con mascotas. No persiguen una meta clínica concreta, pero rompen la rutina y mejoran el ánimo inmediato de los mayores.
Beneficios emocionales y psicológicos en personas mayores

Estos perros de terapia se llevan a las residencias para que los que allí se encuentran mejoren sobre todo su estado de ánimo. Está comprobado que los animales pueden rebajar nuestros niveles de estrés y mejorar nuestras emociones. Esta mejora a nivel psicológico se traduce en un mejor sistema inmune y en la reducción de las enfermedades. Para la tercera edad la mejoría es especialmente relevante, ya que es un grupo con mayor riesgo de soledad no deseada, depresión y apatía.
El contacto con un perro de terapia favorece la liberación de endorfinas y oxitocina, hormonas relacionadas con el bienestar y la relajación. Esto se traduce en:
- Sensación de compañía y propósito, al sentir que el animal espera su atención y sus cuidados.
- Disminución de la ansiedad y la tristeza, gracias al contacto físico, las caricias y la interacción lúdica.
- Incremento de la motivación para levantarse, asearse y participar en actividades diarias.
Además de mejorar el ánimo, estos perros ayudan a mejorar la memoria, mediante tareas y rutinas relacionadas con el cuidado del animal que la persona recuerda y repite. Al responsabilizarse del cuidado —aunque sea en tareas sencillas— los mayores se sienten más útiles, lo que mejora la autoestima y reduce la pasividad. Se vuelven más activos y proactivos. En general, las personas mayores que mantienen motivaciones como cuidar de una mascota suelen presentar mejor salud mental y física.
Estimulación cognitiva y física con perros de terapia

Interactuar con un perro implica recordar rutinas de alimentación, horarios de paseo o órdenes sencillas como “siéntate” o “ven”. Todo ello activa funciones como la memoria, la atención y la planificación. Por eso, muchas sesiones de terapia asistida con animales incluyen juegos de memoria, pequeños circuitos con el perro o secuencias de movimientos que la persona debe repetir.
- Potenciación de funciones cognitivas como la resolución de problemas (decidir qué orden dar, qué premio ofrecer o cómo guiar al perro).
- Mejora del equilibrio y la coordinación, al levantarse, caminar con la correa o agacharse para acariciar al animal.
- Aumento del ejercicio ligero mediante paseos cortos, lanzar una pelota o cepillar al perro.
En las personas mayores con deterioro cognitivo leve o moderado, estas dinámicas ayudan a ralentizar el deterioro, mantener la comunicación verbal y no verbal y reactivar recuerdos antiguos asociados a animales que tuvieron en el pasado.
Socialización y vida en residencias de ancianos

En las residencias de ancianos los beneficios no son tan amplios debido a que las mascotas solo visitan las residencias determinados días. Pero, no obstante, esto les ayuda a romper con la rutina del día a día. La llegada del perro genera conversación, expectativa y momentos compartidos entre residentes y profesionales, lo que mejorará de forma instantánea su humor.
Los perros actúan como un mediador social: facilitan que los mayores hablen entre sí, recuerden anécdotas, comenten el comportamiento del animal o compartan experiencias sobre mascotas que tuvieron. De este modo se reduce el aislamiento, aumenta la participación en actividades grupales y se fortalecen los lazos afectivos dentro del centro.
Cuando la persona mayor vive en su hogar y puede convivir a diario con un perro adecuado a su estado de salud, los efectos se amplían: se crean rutinas estables, se favorece una vida más activa y se mantiene un vínculo afectivo constante que llena muchos vacíos emocionales.
Gracias a esta combinación de apoyo emocional, estimulación cognitiva, actividad física adaptada y mayor socialización, los perros de terapia para la tercera edad se han convertido en una herramienta esencial para promover un envejecimiento más saludable, autónomo y feliz, tanto en residencias como en el entorno familiar.
