La llegada de la Navidad se ha convertido en el momento perfecto para que muchas personas se planteen sumar un nuevo miembro a la familia, y no precisamente comprado. En Santa Cruz de la Sierra, un Perrotón navideño centrado en la adopción de mascotas está ayudando a que perros y gatos encuentren un hogar estable lejos del abandono y la calle.
La iniciativa, organizada por el refugio Huella Animal, apuesta por algo que todavía cuesta ver en muchas ferias de adopción: dar visibilidad a animales adultos y enfermos, aquellos que normalmente pasan más desapercibidos frente a los cachorros. Con esta propuesta, la campaña navideña se convierte en una oportunidad para cambiar de raíz el destino de muchos peludos.
Un Perrotón navideño volcado en la adopción responsable
El llamado Perrotón navideño de Santa Cruz de la Sierra se ha celebrado como una feria abierta al público en pleno inicio de las fiestas de fin de año. La idea es sencilla pero potente: reunir en un mismo espacio a decenas de familias interesadas en adoptar con los animales que el refugio ha rescatado durante los últimos meses.
En distintas ediciones de la actividad se han puesto en adopción entre 16 y 30 perros y gatos, todos ellos revisados por veterinarios y preparados para convivir en un entorno familiar. Desde el propio refugio destacan que no se trata de “regalar” mascotas por Navidad, sino de promover una adopción consciente y a largo plazo.
La feria se desarrolla en un horario amplio, de 10:00 de la mañana a 17:00 horas, lo que permite que las familias puedan acercarse con calma, conocer a los animales y hablar con los responsables del refugio. El ambiente es festivo, pero con un marcado componente educativo sobre bienestar animal y responsabilidad.
Durante una de las jornadas, los organizadores informaron de que seis perros fueron adoptados en la primera media jornada, una cifra que refleja el interés de la ciudadanía por ofrecer un hogar a estos animales. A lo largo del día, el flujo de visitantes se mantiene constante, con personas que llegan para informarse, adoptar o simplemente apoyar la labor del refugio.
El papel clave del refugio Huella Animal
Detrás del Perrotón navideño se encuentra el trabajo diario del refugio Huella Animal, una organización dedicada a rescatar perros que viven en la calle o han sido abandonados en sus propios hogares. Muchos de estos casos llegan en situaciones críticas, tanto por problemas de salud como por el estado de desnutrición o maltrato.
La responsable de la feria de adopción, Carolina Parada, ha explicado que el evento supone un respiro para el refugio, ya que permite liberar espacio y recursos cuando algunos de los animales consiguen una familia. Según ha indicado, la jornada del Perrotón ha sido calificada como un auténtico éxito de participación, con decenas de personas acercándose para conocer a los perros y gatos disponibles.
Parada insiste en que todos los animales presentes en la feria están en buenas condiciones de salud y han pasado un proceso de atención veterinaria y rehabilitación dentro de las posibilidades del refugio. El objetivo es que las familias que adopten se lleven a casa un compañero preparado para integrarse en su nueva rutina.
El refugio no se limita a organizar la feria navideña; trabaja todo el año en la recuperación física y emocional de los animales. Muchos llegan con miedos, problemas de socialización o secuelas de enfermedades que requieren tiempo, medicación y paciencia, algo que el equipo de voluntarios intenta ofrecerles día a día.
Historias que marcan: el caso de Perreza
Uno de los relatos que más ha llamado la atención dentro del Perrotón navideño es el de Perreza, una perra que se ha convertido en símbolo de superación. Esta perrita llegó al refugio con sarna y un diagnóstico de leucemia, una combinación que hacía temer lo peor para su pronóstico.
Lejos de rendirse, el equipo de Huella Animal inició un tratamiento intenso que incluyó tres transfusiones de sangre y un proceso de rehabilitación prolongado. Contra todo pronóstico, Perreza fue respondiendo bien a la medicación y poco a poco fue mejorando.
Tras meses de cuidados, la perra logró superar la leucemia y recuperar un aspecto saludable, con el pelaje regenerado y un carácter más confiado. Ahora forma parte de la lista de animales que, durante el Perrotón navideño, buscan esa familia dispuesta a darle una vida tranquila y segura.
Voluntarias como Zuleika Álvarez subrayan que casos como el de Perreza recuerdan que “hay perritos que esperan una oportunidad de tener una familia, un hogar y una vida digna”. Este tipo de testimonios ayudan a poner el foco en los animales con enfermedades previas, que muchas veces son los últimos en ser elegidos pese a tener mucho cariño que ofrecer.
Perros y gatos preparados para una nueva familia
Los animales que participan en el Perrotón navideño no se presentan de cualquier manera. Cada uno de los 16 perros de una de las ediciones contaba con un collar y una placa metálica con su nombre, un pequeño detalle que facilita el contacto inicial con las familias y ayuda a identificar a cada animal.
Junto a los perros, el refugio también pone en adopción varios gatos, algunos de ellos muy jóvenes, que igualmente han sido rescatados de situaciones de abandono o riesgo. Aunque la imagen más visible del evento suele estar protagonizada por los canes, los felinos también encuentran un hueco en los hogares de los asistentes.
Durante la feria, las personas pueden pasear entre las jaulas y espacios habilitados, hablar con los voluntarios y preguntar por el carácter, el tamaño, las necesidades de ejercicio o la compatibilidad con niños y otros animales. Esta información resulta clave para garantizar que la adopción sea adecuada para ambas partes.
La organización insiste en que no se realicen adopciones impulsivas. Por eso, quienes muestran interés por un animal concreto reciben orientación sobre los cuidados que necesitará y sobre cómo será el proceso de adaptación en los primeros días en casa.
Requisitos para adoptar en el Perrotón navideño
Para evitar devoluciones y asegurar el bienestar de los animales, el refugio ha establecido una serie de requisitos mínimos para poder adoptar durante el Perrotón navideño. No se trata de poner trabas sin sentido, sino de comprobar que las familias pueden ofrecer un entorno estable.
Entre las condiciones básicas, se exige contar con una casa cerrada, es decir, un hogar en el que el animal no pueda escapar con facilidad y donde se garantice su seguridad. También se pide que las personas interesadas tengan el permiso de toda la familia para incorporar una mascota, evitando conflictos internos o futuras renuncias.
Además, se solicita la presentación de la fotocopia del carné de identidad y de los recibos de agua y luz. Estos documentos sirven para verificar la identidad, la residencia y un mínimo de estabilidad de quienes van a asumir la responsabilidad del cuidado del animal.
El equipo de Huella Animal explica con claridad estos requisitos a los asistentes y resuelve las dudas habituales: desde el tiempo de seguimiento tras la adopción hasta las pautas de alimentación o las visitas veterinarias recomendadas. La idea es que la persona se marche a casa sabiendo exactamente qué implica convivir con un perro o un gato rescatado.
Actividades solidarias y apoyo al refugio
El Perrotón navideño no se limita a la adopción. Para garantizar la continuidad del proyecto, el refugio organiza durante la feria actividades y ventas solidarias con las que recauda fondos para la manutención y el tratamiento de los animales que siguen en el centro.
Entre estas iniciativas se incluyen la venta de cómics, agendas y rifas, productos pensados para atraer tanto a adultos como a jóvenes. El dinero recaudado se destina a cubrir alimentos, vacunas, medicación y otros gastos veterinarios, así como a mejorar las instalaciones donde viven los animales mientras esperan ser adoptados.
La propia Carolina Parada ha lanzado un llamamiento a la ciudadanía para que, además de pensar en la adopción, contribuyan con donaciones de pienso, fármacos, material de limpieza o productos básicos para el día a día del refugio. El apoyo económico es importante, pero también lo es el material, ya que permite reducir costes y aumentar el número de animales atendidos.
Las personas que no pueden adoptar en este momento encuentran en el Perrotón una forma práctica de ayudar, ya sea comprando en los puestos solidarios, participando en las rifas o simplemente difundiendo la labor de Huella Animal entre amigos y familiares.
Una feria navideña con impacto social
Más allá de las cifras puntuales de adopciones, el Perrotón navideño ha puesto el foco en los animales más vulnerables: los que son adultos, tienen antecedentes de enfermedad o arrastran una historia complicada. Darles visibilidad en una feria tan concurrida supone un paso importante para cambiar la mentalidad de quienes solo se fijan en los cachorros.
El evento también refuerza el mensaje de que adoptar es una decisión de largo recorrido, muy distinta a comprar una mascota por impulso. Los testimonios de voluntarios y responsables insisten en que compartir la vida con un animal rescatado implica paciencia, compromiso y una buena dosis de empatía.
En un contexto en el que el abandono sigue siendo un problema en muchos países, iniciativas como esta feria navideña ayudan a recordar que hay otra forma de convivir con los animales: asumiendo que son seres vivos con necesidades, no juguetes que se puedan desechar pasado el periodo festivo.
El Perrotón navideño, impulsado por Huella Animal, se ha consolidado como una actividad que combina sensibilización, adopciones responsables y apoyo directo a un refugio que lucha cada día por ofrecer una segunda oportunidad a perros y gatos. Gracias a la implicación de voluntarios y ciudadanos, cada edición deja como resultado varias vidas cambiadas, tanto de animales como de las familias que deciden abrirles las puertas de su hogar.