Las delegaciones internacionales que están aterrizando en tierras norteamericanas para la gran cita del fĂştbol se están encontrando con un panorama bastante más rĂgido de lo esperado. La seguridad se ha intensificado hasta niveles que han pillado por sorpresa a muchos expedicionarios, especialmente por la contundencia de las inspecciones que se están llevando a cabo en los puntos de entrada y en las inmediaciones de los estadios.
Uno de los elementos que más comentarios está generando es la presencia constante de unidades caninas especializadas en la detección de sustancias y materiales prohibidos. Estas medidas no se están limitando a los habituales arcos de seguridad, sino que incluyen rastreos directos sobre el equipaje y las pertenencias personales de los futbolistas, algo que ha generado escenas poco vistas anteriormente en torneos de esta magnitud.
Registros a pie de pista y malestar en las expediciones
En el aeropuerto de San Antonio, en Texas, se vivió una de las situaciones más comentadas cuando la selección de Senegal llegó a su base de operaciones. Las imágenes captadas muestran cómo los agentes de aduanas realizaron un control minucioso a los jugadores nada más bajar de la aeronave, destacando el caso de Pathé Ciss, mediocampista del Rayo Vallecano, quien tuvo que esperar mientras los perros rastreadores examinaban sus bultos de mano en plena pista de aterrizaje.
Esta forma de proceder ha sido calificada por algunos sectores como excesiva, ya que lo habitual es que este tipo de trámites se realicen dentro de las instalaciones aeroportuarias y no de una forma tan expuesta. El hecho de que los jugadores profesionales pasen por estos filtros tan severos nada más pisar el paĂs ha encendido el debate sobre si se está cruzando la lĂnea entre la prevenciĂłn y la incomodidad innecesaria para los protagonistas del evento.
La situación en Nueva York y las quejas de los técnicos
Por otro lado, la selecciĂłn de Uzbekistán tambiĂ©n se vio envuelta en un despliegue similar antes de un compromiso amistoso en la ciudad de Nueva York. Al llegar al estadio, la expediciĂłn al completo fue obligada a bajar del autobĂşs para que los agentes pudieran organizar un pasillo de seguridad donde los canes policĂas inspeccionaron uno a uno todos los macutos y materiales del cuerpo tĂ©cnico antes de permitirles el acceso a los vestuarios.
Fabio Cannavaro, el mĂtico exfutbolista que ahora ejerce como seleccionador del conjunto uzbeko, no se mordiĂł la lengua al expresar su asombro ante los medios. El tĂ©cnico italiano subrayĂł que, aunque entiende que hay reglas que cumplir, le resultĂł llamativo que un despliegue de tal calibre se aplicara de forma tan focalizada en su equipo, lo que generĂł una sensaciĂłn de desconcierto entre sus jugadores en los momentos previos al partido.
Algunas informaciones sugieren que este celo en la vigilancia en ciudades como Nueva York podrĂa deberse a la coincidencia con otros eventos de gran relevancia polĂtica y deportiva, lo que obliga a mantener un perĂmetro de seguridad mucho más estricto de lo normal. Sin embargo, para las delegaciones afectadas, estas explicaciones no terminan de mitigar la sensaciĂłn de que los protocolos están siendo algo desproporcionados en comparaciĂłn con otras ediciones del torneo.
El inicio de la competiciĂłn oficial determinará si estos controles tan fĂ©rreos se mantienen como la norma general o si se trataba de una fase de ajuste logĂstico inicial. Lo que parece evidente es que la convivencia entre el rigor de los agentes fronterizos y la rutina de los equipos será uno de los temas que dará que hablar durante toda la estancia de las selecciones en los paĂses anfitriones.