Polémica por la gestión de perros callejeros en Marruecos ante el Mundial 2030

  • Denuncias de organizaciones animalistas sobre matanzas de perros callejeros en Marruecos ligadas al Mundial 2030.
  • PACMA convoca una protesta en IFEMA, Madrid, para presionar a instituciones españolas y a la FIFA.
  • Investigaciones internacionales apuntan a centros de sacrificio y operativos de “limpieza” en ciudades turísticas marroquíes.
  • Activistas reclaman programas éticos de esterilización, vacunación y control poblacional en lugar de matanzas masivas.

perros callejeros

La situación de los perros callejeros en Marruecos ha pasado de ser un asunto local de salud pública a convertirse en un tema de debate internacional, especialmente en Europa y, muy en particular, en España. A medida que se acerca el Mundial de fútbol de 2030, que el país norteafricano organizará junto a España y Portugal, crecen las acusaciones de que las autoridades marroquíes estarían recurriendo a operativos de captura y sacrificio para “limpiar” las calles de animales sin dueño.

Colectivos animalistas, tanto marroquíes como europeos, sostienen que bajo el pretexto de la seguridad y de la imagen turística se están llevando a cabo matanzas sistemáticas de perros callejeros en diversas ciudades. Frente a la versión oficial, que habla de programas de control ético basados en la esterilización y la vacunación, las organizaciones de protección animal denuncian una brecha muy amplia entre lo que se anuncia y lo que realmente ocurre sobre el terreno.

La protesta de PACMA en Madrid: Marruecos en el centro del escaparate turístico

En España, el Partido Animalista PACMA ha decidido llevar el conflicto al corazón de uno de los escaparates turísticos más importantes del mundo: Fitur. La formación ha convocado una concentración frente a IFEMA, en Madrid, coincidiendo con la celebración de la feria internacional de turismo, para denunciar lo que califica como una “masacre” de perros callejeros en Marruecos.

La movilización está prevista a las 12.00 horas, en el acceso situado en la Avenida del Partenón, junto a la estación de Metro Feria de Madrid. PACMA justifica la elección de este lugar y esta fecha porque, a su juicio, pone en evidencia la contradicción entre la imagen moderna y amable que proyectan los países anfitriones del Mundial y la persistencia de prácticas violentas contra los animales. La idea es aprovechar la atención mediática que genera Fitur para trasladar el debate a la opinión pública española y europea.

Desde el partido animalista insisten en que, pese a los anuncios de planes de esterilización e identificación con chapas en distintos municipios marroquíes, continúan documentándose episodios de envenenamientos, disparos y ejecuciones de perros en plena vía pública. Representantes de PACMA aseguran haber viajado recientemente a ciudades como Tánger para recoger pruebas sobre el terreno, y sostienen que las prácticas de eliminación violenta de animales siguen produciéndose con normalidad.

La protesta busca, por un lado, visibilizar el rechazo social a estas actuaciones y exigir el cese de las matanzas y, por otro, aumentar la presión sobre quienes, según el partido, tienen capacidad real de influir en la política marroquí: organismos internacionales como la FIFA y la Federación Española de Fútbol, socios directos en la organización del Mundial de 2030.

Mundial 2030, turismo e imagen de ciudad “limpia”

Marruecos lleva tiempo trabajando en una estrategia de marca-país basada en la modernización, la estabilidad política y un turismo de calidad, respaldada por fuertes inversiones en infraestructuras, conectividad y promoción internacional. El Mundial de 2030 se encuadra en ese proyecto como un escaparate global llamado a reforzar la reputación del país y su capacidad de albergar grandes eventos.

Para las organizaciones animalistas, sin embargo, existe una “cara B” de ese proceso: el incremento de operativos de “limpieza urbana” que tienen a los perros callejeros como principales víctimas, especialmente en ciudades con un marcado perfil turístico o vinculadas a grandes citas deportivas. Cada vez que se anuncia una competición o un encuentro internacional, explican, se detectan repuntes de capturas y sacrificios en zonas estratégicas, desde barrios cercanos a hoteles hasta áreas de ocio frecuentadas por visitantes extranjeros.

Una investigación difundida por la prensa deportiva internacional describe la existencia de un posible centro de sacrificio en las afueras de Marrakech, presentado como una instalación industrial de muros altos y accesos controlados, situada a pocos kilómetros de la parte moderna de la ciudad. Según los testimonios recabados, furgonetas identificadas como vehículos de recogida de animales trasladarían hasta allí perros capturados en la calle, algo que los vecinos aseguran reconocer por los chillidos y golpes que se escuchan desde el interior.

El reportaje vincula este tipo de recintos con los mecanismos de “gestión” del perro callejero que las autoridades habrían desplegado a medida que el país se iba consolidando como destino de eventos deportivos de primer nivel. Marrakech fue una de las sedes de la Copa África de Naciones y se perfila como escenario destacado durante el Mundial 2030, lo que explicaría, según las fuentes consultadas, que las redadas se concentren en zonas de tránsito de turistas y delegaciones deportivas.

Vecinos entrevistados en distintas ciudades relatan capturas realizadas incluso a perros identificados con chapa, que en teoría deberían estar protegidos por las ordenanzas locales. Uno de ellos explica que consiguió recuperar a su animal tras pagar a un funcionario, pero que el perro volvió a casa con marcas en el cuello compatibles —según su percepción— con una herida de arma blanca. Este tipo de historias alimenta la sensación de que, cuando Marruecos se prepara para recibir “una fiesta” internacional, los perros callejeros pasan a considerarse un problema que hay que hacer desaparecer con rapidez.

Organizaciones internacionales, dosier a la FIFA e impunidad

La International Animal Welfare and Protection Coalition (IAWPC) y otras plataformas de protección animal llevan tiempo alertando sobre un patrón que consideran especialmente preocupante: cada vez que se aproxima un gran evento deportivo o turístico en Marruecos, se multiplican las operaciones de retirada y sacrificio de perros en las zonas que concentrarán la atención internacional.

De acuerdo con la información difundida por estas organizaciones, la FIFA no daría órdenes directas para eliminar animales, pero estaría tolerando esta dinámica al no exigir de forma clara y vinculante el respeto a estándares mínimos de bienestar animal en los países anfitriones. En su opinión, el organismo futbolístico se limita a hablar de responsabilidad social mientras mira hacia otro lado cuando surgen denuncias incómodas.

La IAWPC asegura haber remitido a la FIFA un dosier de 91 páginas con fotografías, documentos y testimonios que describen escenas de envenenamientos, inanición forzada y disparos dirigidos a perros callejeros. Entre el material aportado, se incluiría también documentación de una autoridad local marroquí que habría solicitado munición en 2025 para “gestionar” la población canina errante, algo que las organizaciones interpretan como una autorización indirecta de prácticas letales.

Los colectivos animalistas europeos, muchos de ellos con presencia en España y otros países de la Unión Europea, reclaman que la FIFA exija a Marruecos planes verificables de control ético de los perros callejeros como condición para seguir adelante con la organización compartida del Mundial. A su juicio, la institución que rige el fútbol mundial no puede desvincularse de unas actuaciones que, si se confirman, chocan frontalmente con los valores de respeto, inclusión y responsabilidad que la propia FIFA promociona en sus campañas.

Desde Marruecos, las autoridades reaccionan negando la acusación central. La embajada marroquí en distintas capitales europeas ha insistido en que no existe ninguna campaña de exterminio ligada al Mundial, y defiende que el país está comprometido con una gestión “humana y sostenible” del problema de los animales sin dueño. Aseguran que los programas oficiales se basan en la captura, esterilización, vacunación y liberación, y que el sacrificio indiscriminado está prohibido por la normativa vigente.

Choque entre el discurso oficial y la realidad sobre el terreno

El relato institucional contrasta con los testimonios que, desde hace meses, recogen activistas y vecinos en distintas ciudades marroquíes. Organizaciones locales y extranjeras denuncian que los programas de esterilización se aplican de forma irregular, con recursos insuficientes y sin continuidad en el tiempo, de modo que muchos ayuntamientos recurren a métodos drásticos cuando consideran que la presencia de perros se ha descontrolado.

Entre esas prácticas figuran, según las denuncias, disparos en plena calle, envenenamientos y traslados a centros donde los animales son sacrificados sin supervisión veterinaria adecuada ni protocolos transparentes. En algunos casos, testigos aseguran que los operativos se realizan a plena luz del día y delante de menores, lo que provoca un fuerte impacto emocional en la población y contribuye a normalizar la violencia hacia los animales.

Especialistas en gestión de fauna urbana recuerdan que estas matanzas masivas generan un rechazo social creciente, tanto dentro como fuera de Marruecos. Además, subrayan que son medidas ineficaces desde el punto de vista técnico: la eliminación de parte de la población canina produce el llamado “efecto vacío”. Es decir, los huecos dejados por los animales muertos se ocupan rápidamente con nuevos perros, a menudo sin vacunar y sin esterilizar, lo que puede agravar los riesgos sanitarios en lugar de reducirlos.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido en numerosas ocasiones de que los perros callejeros pueden desempeñar un papel importante en la transmisión de la rabia y otras enfermedades. Sin embargo, los expertos apuntan que la solución no pasa por campañas de exterminio de corto recorrido, sino por estrategias sostenidas de vacunación, esterilización y educación comunitaria. En este sentido, citan como referencia las experiencias de ciudades europeas y latinoamericanas que han logrado reducir el número de animales en la calle sin recurrir a matanzas.

Colectivos animalistas presentes en España recalcan que el problema no es solo marroquí. Recuerdan que otros países del entorno mediterráneo y de Europa del Este también han sido señalados en el pasado por recurrir a operaciones de “limpieza” previas a grandes eventos, y alertan de que, si no se establecen estándares internacionales claros, este tipo de dinámicas se repetirán en futuros campeonatos y competiciones.

Métodos éticos de control y responsabilidad compartida

Frente al enfoque de eliminación, asociaciones marroquíes y europeas llevan años promoviendo alternativas basadas en el conocido método TNVR (captura, esterilización, vacunación y retorno). Este sistema busca estabilizar y reducir progresivamente la población de perros callejeros sin recurrir al sacrificio sistemático, a la vez que se disminuye el riesgo de transmisión de enfermedades como la rabia.

Los defensores de este modelo señalan que los actúan como una barrera natural frente a nuevos animales no controlados que podrían ocupar el territorio. Aunque el proceso es más lento y requiere inversión continuada, consideran que ofrece resultados más duraderos y aceptables desde una perspectiva ética y de salud pública.

PACMA y otras organizaciones con presencia en España reclaman que tanto la Unión Europea como las instituciones deportivas internacionales utilicen su influencia para impulsar programas de este tipo en Marruecos. Proponen, por ejemplo, que se establezcan compromisos verificables de financiación para campañas masivas de esterilización y vacunación, así como mecanismos de supervisión independientes que evalúen su cumplimiento.

También ponen el foco en la responsabilidad compartida de la ciudadanía. El abandono de animales, la falta de identificación y la crianza irresponsable contribuyen de forma directa a que la población de perros callejeros siga creciendo. Ante ello, los colectivos animalistas defienden campañas de concienciación en ambos lados del Estrecho, recordando que España, pese a haber avanzado en legislación de bienestar animal, todavía arrastra sus propios problemas de abandono y gestión de colonias.

En este contexto, se abre la posibilidad de que el Mundial 2030, lejos de ser únicamente un foco de polémica, sirva como palanca para replantear las políticas de gestión de perros callejeros en toda la región. Para que eso ocurra, subrayan, es imprescindible que las autoridades marroquíes, la FIFA y los países coanfitriones asuman que la imagen internacional no puede construirse a costa de prácticas que una parte creciente de la sociedad europea considera inaceptables.

Con la cuenta atrás hacia el Mundial ya en marcha, la forma en que Marruecos gestione la presencia de perros callejeros en sus ciudades se ha convertido en un test importante de coherencia entre el discurso oficial y la realidad. Las denuncias de matanzas, las protestas en España, la presión de las organizaciones internacionales y la respuesta, todavía ambigua, de las instituciones deportivas dibujan un escenario en el que la protección animal se entrelaza con la reputación de un gran evento global. Lo que ocurra en los próximos años marcará no solo la vida de miles de perros, sino también la percepción que la ciudadanía europea tenga de cómo se concilian el espectáculo deportivo, el turismo y el respeto a los seres más vulnerables.

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