Por qué los perros lamen a la gente: significado real de sus lametones

  • El lamido es parte del lenguaje canino y sirve para comunicar emociones, explorar el entorno y reforzar el vínculo social.
  • Los perros lamen por afecto, curiosidad, respeto, hambre, estrés o ansiedad, según el contexto y su lenguaje corporal.
  • Un lamido ocasional es normal, pero si es excesivo o compulsivo puede indicar ansiedad, aburrimiento o un problema de salud.
  • Dejar o no que el perro lama la cara es una decisión personal, siempre que se respeten la higiene y las precauciones de salud básicas.

Perro lamiéndole la cara a un hombre

Por qué los perros lamen a la gente

Si hay un comportamiento de nuestro perro que a muchos nos llame mucho la atención es precisamente el lamido, a veces llamado «beso» o «beso perruno» por los que queremos a estos animales. Pero, ¿te has preguntado alguna vez por qué lamen los perros a la gente?

Aunque lo hacen porque nos quieren, existen otras muchas razones que te voy a contar a continuación y que forman parte del complejo lenguaje canino.

El lamido como parte de la comunicación del perro

Perro grande lamiendo a su dueño

El lenguaje corporal de los perros es limitado, ya que no pueden hablar como sí lo hacemos nosotros, pero cuentan con un amplio repertorio de señales para comunicarse. Por ello, deben de poder expresar lo que sienten con sus orejas, ojos, boca (lengua y dientes), y con su cuerpo, adoptando diferentes posturas. Lamer es una de esas herramientas de comunicación, y se combina siempre con su olfato y su gusto para obtener información sobre el entorno y sobre nosotros.

Desde que son cachorros, los perros aprenden que el lamido sirve para pedir atención, para relacionarse con su madre y sus hermanos y para calmarse. Las madres caninas lamen a sus crías para limpiarlas y estimularlas, y los cachorros lamen la boca de la madre para solicitar alimento. Estas primeras experiencias marcan de por vida la forma en la que los perros usan la lengua con otros perros y con las personas.

En la edad adulta, el lamido se integra en su lenguaje social: les ayuda a saludar, a mostrar sumisión o respeto, a explorar olores y sabores y, por supuesto, a reforzar el vínculo con los miembros de su familia humana.

Significados del lamido según el estado emocional del perro

Perro lamiendo la cara de su dueña

Teniendo todo esto en cuenta, sabemos que, dependiendo del contexto, el lamido puede significar cosas muy distintas. No basta con fijarse en la lengua: es importante observar también la postura corporal, el movimiento de la cola, las orejas y la situación en la que se produce.

  • Cuando tienen miedo, lo que hacen es tener la cola y las orejas bajas, y además se lamen el hocico. Este lamido suele ser rápido y repetido, y actúa como una señal de apaciguamiento dirigida a otros perros o a personas para indicar que no quieren problemas.
  • Cuando tienen hambre, abren la boca mientras se lame el hocico excesivamente, sobre todo si ha visto u olido ya su comida, pues el olfato y el gusto se activan anticipando el alimento.
  • Cuando están muy nerviosos o ansiosos, se lamen en exceso. Pueden lamerse las patas, el aire, objetos de casa o incluso a las personas como una forma de autorregularse y liberar tensión. En algunos casos, si el lamido es constante, podría estar relacionado con ansiedad o con un trastorno compulsivo que conviene valorar con el veterinario.
  • Cuando quieren salir al exterior, además de mostrarse muy contento, pueden lamerse o darte lametones por la cara, manos o piernas, especialmente si han aprendido que con este gesto consiguen atención y, a veces, que les abras la puerta o los saques a pasear.
  • Cuando se limpian también se lamen, tal y como hacía la madre con ellos mientras eran cachorros. Algunos perros incluso intentan «ayudarte» con tu aseo personal, lamiendo tus manos, piernas o cara porque interpretan que necesitan una pequeña limpieza extra.
  • Cuando quieren recibir más cariño, lo más probable es que te dé un lametón en la mano para decirte que lo sigas acariciando. Si cada vez que te lame tú respondes con caricias o palabras amables, el perro asocia el lamido con una recompensa social y lo repetirá.
  • Cuando están investigando, no sólo usan sus patas, sino también su boca para obtener más información. El sabor de tu piel, de tus cremas o de tu sudor les aporta datos sobre tu estado de ánimo, tu salud o por dónde has estado, del mismo modo que lo hacen cuando lamen a otros perros.

Otras razones por las que los perros lamen a la gente

Perro pequeño lamiendo a su dueño

Además de las situaciones anteriores, existen otros motivos muy frecuentes que ayudan a entender por qué tu perro puede lamerte más en determinados momentos o zonas del cuerpo.

Muchos perros lamen a sus dueños como muestra de afecto. Lo hacen cuando llegas a casa, cuando te sientas en el sofá o durante una sesión de caricias tranquila. En esos momentos, suelen mostrar un cuerpo relajado, cola que se mueve suavemente y contacto físico cercano, reforzando así el vínculo emocional con su familia humana.

En otros casos, el lamido es sobre todo una llamada de atención. Si estás distraído con el móvil, con otra persona o trabajando, tu perro puede lamer tus manos o tus piernas para reclamar juego, comida o simplemente que le hagas caso. Si en el pasado le has respondido con atención cada vez que lo hacía, el perro habrá aprendido que lamer es una estrategia muy eficaz.

Hay perros que lamen más a personas nuevas que acaban de conocer. A través del sabor de la piel captan información sobre su olor, su estado de ánimo e incluso diferencias hormonales. Para ellos, es una forma de «presentarse» y recoger datos, igual que nosotros hacemos preguntas cuando conocemos a alguien.

Que un perro lama los pies de una persona puede indicar sumisión y respeto. Muchos canes se tumban en el suelo y lamen pies o tobillos como reconocimiento de la jerarquía de su dueño, al que consideran el líder de su grupo social. Este gesto es comparable a lo que ocurre entre miembros de una manada de perros cuando los de menor rango lamen a los de mayor rango.

Lamido, curiosidad y exploración del entorno

Perro relamiéndose por la comida

La lengua es una herramienta sensorial clave para el perro. Con ella explora sabores, texturas y olores, y por eso a veces parece que lo lame todo: el suelo, muebles, tus manos, tu cara o la ropa. En realidad, está completando la información que ya recibe por el olfato.

Muchos perros se sienten atraídos por el sabor salado del sudor humano, por restos de comida en los dedos o por ciertas cremas corporales. Después de hacer ejercicio o en días calurosos es habitual que muestren más interés por lamer brazos, piernas o rostro, sin que necesariamente exista un componente emocional; simplemente les resulta apetecible o curioso.

También pueden lamer objetos del entorno como parte de su rutina de exploración. Un perro que llega a una casa nueva, que conoce una persona diferente o que se enfrenta a una situación desconocida puede usar el lamido, además del olfato, para reducir la incertidumbre y entender mejor lo que está ocurriendo.

En pequeñas dosis, este lamido exploratorio suele ser normal. Sin embargo, si notas que tu perro lame de forma insistente siempre el mismo objeto, zona del suelo o parte de tu cuerpo, y parece incapaz de detenerse, conviene consultar con un profesional para descartar problemas médicos o de comportamiento.

Lamido, estrés y ansiedad: cuándo preocuparse

Perro lamiendo el suelo

El lamido también puede ser una válvula de escape para el estrés. Algunos perros se lamen a sí mismos, lamen objetos o lamen a las personas para intentar calmar su ansiedad. Esta conducta puede verse en perros con miedo, con problemas de separación o con falta de estimulación física y mental.

Si tu mascota parece estar todo el tiempo detrás de ti para lamerte, o pasa largos ratos lamiendo sus patas, el suelo o muebles, es importante prestar atención. Este patrón puede indicar ansiedad crónica o un posible trastorno compulsivo, especialmente cuando el perro se muestra inquieto, jadea sin motivo, tiene temblores o presenta otros comportamientos repetitivos.

En estos casos, lo más recomendable es consultar con tu veterinario o con un especialista en comportamiento para realizar una evaluación completa. Existen productos y estrategias que pueden ayudar, como difusores de feromonas calmantes, suplementos con ingredientes relajantes y, sobre todo, planes de modificación de conducta que incluyan ejercicio adecuado, enriquecimiento ambiental y rutinas predecibles.

Además, si el perro se lame de forma insistente una zona concreta de su cuerpo, puede haber detrás un problema de piel (alergia, herida, infección, dolor localizado). Un exceso de lamido en un mismo punto incluso puede llegar a provocar lesiones, por lo que conviene descartar primero cualquier causa física antes de atribuirlo únicamente a ansiedad.

¿Es bueno dejar que el perro nos lama la cara?

Perro relamiéndose

¿Hay que dejar que el perro nos lama la cara? Bueno, depende mucho de si te gusta o no que te dé «besos» y de tu nivel de tolerancia a este gesto. Para el perro es una conducta natural y social, pero desde el punto de vista humano pueden existir dudas relacionadas con la higiene y la salud.

En cualquier caso, nunca hay que dejar que lo haga si está/estamos enfermo/s o si se ha comido algo que no debería, pues sin querer podríamos contagiarle algo al perro, o que él nos contagiase a nosotros. En la boca de los animales viven bacterias y otros microorganismos que, aunque no siempre suponen un problema, pueden ser un riesgo en personas con defensas bajas, niños muy pequeños o ancianos.

Pero si tanto el animal como la persona están sanos, y se respetan unas medidas básicas de higiene (desparasitación al día, revisiones veterinarias, evitar lamidos sobre heridas abiertas o mucosas), no hay motivo por el cual no pueda recibir «besos» del peludo si a ambos os resulta agradable.

Si, por el contrario, no te gusta que te lama o prefieres limitar esta conducta, es importante no regañarle de forma brusca, ya que para él es un acto de comunicación y podría generarle confusión. Es más efectivo retirar la atención, redirigir su energía a otra actividad (juguetes, órdenes sencillas, caricias en otro momento) y reforzar con premios y cariño cuando mantenga la calma sin lamer.

Comprender que detrás de cada lametón hay un motivo concreto —afecto, curiosidad, respeto, estrés o búsqueda de información— te ayudará a interpretar mejor lo que tu perro quiere decirte y a poner límites sanos sin romper vuestro vínculo.