El perÃodo de celo implica ciertas molestias en las hembras, como manchas, orina abundante o comportamientos extraños. Todo ello requiere que tomemos ciertas precauciones y cuidados especiales, con el fin de conseguir una mayor tranquilidad tanto nosotros como para nuestra perra. En este artÃculo te damos algunos consejos en este sentido.
El primer celo se manifiesta entre los 6 y los 8 meses de edad en las razas pequeñas, y hacia a los 24 meses en las razas grandes. Este perÃodo tiene lugar dos veces al año, con una duración aproximada de 15 dÃas, aunque existen variaciones. Su ciclo sexual se divide en cuatro fases:
1. El poestro (entre 7 y 10 dÃas): se hincha la vulva y comienzan las pérdidas de sangre. Durante esta etapa la hembra rechaza la actividad sexual.
2. El estro (entre 5 y 15 dÃas): se produce la ovulación y disminuyen las pérdidas. Durante estos dÃas la hembra acepta el contacto con los machos.
3. El metaestro (entre 110 y 140 dÃas): la hembra rechaza la monta. Este perÃodo corresponde al de gestación, parto y lactancia de las perras que ya se han apareado.
4. El anestro: es la etapa de descanso sexual.
Todo ello está marcado por ciertos sÃntomas que, a su vez, requieren determinados cuidados. Por ejemplo, la perra orinará más que de costumbre, por lo que es conveniente que la paseemos más frecuentemente. También puede que se muestre más nerviosa de lo normal; le será de gran ayuda, por tanto, que procuremos no alterarla durante estos dÃas.
Asimismo, podemos usar unas braguitas especiales para hembras en celo, para evitar que manchen la casa. Suelen ser de nylon, lavables y ajustables, y su precio ronda los 10 euros. Por otro lado, es mejor que no la bañemos durante el perÃodo de celo, ya que es más susceptible de sufrir infecciones. Finalmente, deberemos mantenernos especialmente atentos durante el paseo para evitar una reproducción no deseada.