Protuberancias en los perros

Los bultos en el perro a veces requieren atención veterinaria

Hay muy pocas cosas que te sorprenderán más que descubrir un bulto o una protuberancia en tu perro y es que a medida que tu mano se desliza sobre tu amigo canino en un gesto afectuoso como tocarlo o acariciarlo, tus dedos pueden pasar sobre un bulto que no estaba allí antes.

Con esa persistente palabra que empieza con “C” que tomara un lugar primordial en tu mente, tu primer miedo es que tu perro pueda tener cáncer. Poniendo en movimiento tu búsqueda a la hora de encontrar una respuesta en cuanto a lo que este crecimiento en tu perro significa, lo primero que vas a esperar es que no sea algo grave.

Bultos y protuberancias en perros

¿Cuánto tiempo lleva aquí? Pregunta el veterinario. Lo encontré ayer, doctor, responde el dueño de la mascota. Vamos a ver si podemos encontrar otros, dice el médico como manos expertas y sensibles a la hora de palpar al perro. ¡Aquí hay otro igual! Dice el doctor mientras coloca su mano justo sobre la masa suave, redonda, móvil bajo la piel del perro.

Creo que es lo que llamamos lipomas, son sólo depósitos de grasa debajo de la piel, son muy comunes y por lo general no presentan problemas, dice el médico. El alivio de la persona al escuchar las buenas noticias es cortado a medida que el médico continúa.

Sin embargo, honestamente no sabemos lo que realmente son estos bultos a menos que examinemos algunas células bajo el microscopio. Por lo tanto, sugiero que hagamos una simple biopsia con aguja, colocando algunas células en una diapositiva y enviar las diapositivas a un patólogo veterinario para que haga un diagnóstico definitivo.

El médico en este caso está siendo minucioso y cuidadoso y es que lo cierto es que un diagnóstico definitivo de lo que es, simplemente no puede hacerse sin el examen microscópico de las células del bulto y es que un veterinario especialista en patología es la autoridad final y juez cuando se trata de arrojar luz sobre estos bultos y protuberancias que con demasiada frecuencia encontramos en nuestros amigos caninos.

Tipos de bultos

Los bultos en el perro no siempre son benignos

Además de los que hemos comentado, existen muchos tipos distintos de bultos, cada uno con sus causas, tratamientos y peligros. Por eso, conviene conocer un poco los más básicos, aquellos que son más comunes de ocurrir. Por ejemplo, los que te vamos a citar.

Neoplasias

Son bultos cuyo origen es un crecimiento anómalo de las células. Normalmente, estos bultos aparecen en perros mayores, pero puede darse el caso de que también lo haga en ejemplares jóvenes. No siempre es maligno, a veces es algo bueno.

Cuando son malignos, lo que hacen es adherirse a otras estructuras e ir «invadiéndolas», con lo que puede ser un problema grave que hay que extirpar cuanto antes.

Quistes

Un quiste es un bulto que no duele y que, en la mayoría de los casos, se llena de líquido. Esto lo causa un taponamiento de un conducto glandular, y en principio no reviste gravedad.

Cicatriz queloide

La cicatriz queloide es un mecanismo de protección que tienen los perros para, cuando hay un tejido dañado, repararlo rápidamente. El problema es que esa cicatriz puede irritarse y, de esa forma, provocar la aparición de un bulto. Pero no suele ser problemático.

Hematomas

Los hematomas son traumatismos que provocan una rotura vascular, de ahí que la propia sangre llegue a los tejidos y los cubra (y puedas apreciar esa mancha que aparece). A menudo, se forma un bulto pero este suele ir bajando con el tiempo. Ahora bien, si no lo hace, o hay problemas, lo mejor es acudir al veterinario.

Abscesos de pus

Como su nombre indica, son bultos que se han llenado de un líquido purulento (pus) que crea el bulto. Estos no son demasiado graves, pero sí se recomienda que se traten porque es doloroso para ellos.

El problema es que su tratamiento puede ser, limpiando superficialmente, o bien haciendo una incisión y eliminando la infección y la pus desde dentro. Esto último es lo más efectivo, porque lo elimina de raíz. El otro tratamiento solo hace que, al mes o mes y medio tengas que volver al veterinario.

¿Qué es un lipoma?

El lipoma es uno de los bultos más comunes encontrados por los veterinarios durante un examen físico.

Estas masas blandas, redondeadas y no dolorosas, generalmente presentes justo debajo de la piel, pero que ocasionalmente surgen de tejidos conectivos profundos entre los músculos, generalmente son benignas, es decir, se quedan en un lugar, no invaden los tejidos circundantes y no hacen metástasis en otras áreas del cuerpo. Crecen hasta cierto tamaño y sólo se sientan allí en los tejidos.

La mayoría de los lipomas no tienen que ser eliminados y es que de vez en cuando, los lipomas seguirán creciendo en forma de grandes depósitos de grasa que son una molestia para el perro y pueden presentar un desafío quirúrgico para eliminarlos. Y aún más raramente, algunos lipomas serán malignos y se extenderán por todo el cuerpo del perro.

¿Es un tumor? Y ahí radica el verdadero reto al tratar con bultos y protuberancias en los perros simplemente no podemos predecir con precisión lo que cualquiera de estos va a hacer, así que por lo tanto, hacemos lo mejor que podemos por eliminarlos cuando se indique o mantener una estrecha vigilancia sobre ellos para que en el primer signo de cambio se puedan eliminar.

No todos los bultos o protuberancias en tu perro serán un tumor y es que algunos bultos superficiales son sólo quistes sebáceos en los perros que simplemente tapan las glándulas de aceite en la piel.

Los quistes cutáneos pueden estar compuestos de células muertas o incluso de sudor o líquido claro, estos a menudo se rompen por sí mismos, sanan y nunca se vuelven a ver. Otros se irritan crónicamente o se infectan, deben ser removidos y luego revisados ​​por un veterinario sólo para estar seguros de lo que son, algunas razas, especialmente el Cocker Spaniel, son propensas a desarrollar quistes sebáceos.

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Causas de los bultos en perros

Que un perro tenga un bulto no quiere decir que vaya a ser algo malo. No tiene por qué. A veces, como ocurre con el ser humano, los bultos también pueden ser benignos, y mientras que no le afecten en su día a día, no tienes por qué preocuparte.

Sin embargo, conviene que conozcas cuáles son las causas por las que, a veces, salen bultos o protuberancias en los perros. Estas son:

Por cáncer

Es lo primero que pensamos cuando le notamos un bulto al perro. Y es que nos pone en alerta y empezamos a pensar en todo lo malo. Pero en realidad, el bulto puede ser por un crecimiento de células benignas. O malignas, sí.

Hay muchos factores que pueden influir en que sea bueno o malo: las hormonas, la genética, la edad, la alimentación… Si le notas un bulto, conviene llevarlo al veterinario ya que será quien pueda determinar si es por cáncer. Aunque, como te decimos, hay más.

Por abscesos

Es de los más comunes que hay, y quizá no lo sepas, pero en realidad se refieren a una acumulación de pus bajo la piel. Normalmente aparecen en el lomo o en la cabeza, y son debido a alguna herida que no se ha cerrado bien y que se infecta. Algunas veces, esos bultos rompen la piel y el pus sale fuera, pero por mucho que lo limpies, vuelve a salir. ¿Qué se hace en esos casos? Pues ir al veterinario ya que es quien puede limpiarlo de manera más profunda y, con un tratamiento antibiótico, eliminar el problema en unas semanas.

Por ganglios linfáticos

Cuando hay una infección, una de las respuestas del cuerpo del perro es la inflamación de los ganglios linfáticos. Estos se notarán como bultos en el cuello, o en las patas traseras, y es mejor acudir al veterinario porque lo más seguro es que necesite antibióticos.

De hecho, una vez la infección desaparece, esos bultos también lo hacen.

Por la edad

Desgraciadamente, la edad corre queramos o no, y en los perros mayores hay más probabilidad de que aparezcan bultos de varias clases, no solo tumorales, sino de otro tipo. Por ejemplo, tienes los bultos en los párpados, que son tumores que se producen en las glándulas de Meibornio que causan irritación.

Por eso, a esas edades es importante cuidarlo mucho más para que pase sus últimos años lo mejor posible.

Cómo saber si un bulto es bueno o malo

Los bultos en el perro a veces son malos

La respuesta rápida es: el veterinario lo sabe.

Pero queremos hablarte más de esto. Un veterinario, por su experiencia y conocimientos, va a saber, por la reacción que tiene el perro, por ver el aspecto del bulto, por la dureza que tenga, etc. el tipo de problema que se le presenta.

Ahora bien, no es adivino, y esto quiere decir que, aunque pueda intuir el tipo de bulto que un perro tiene, necesita hacer una exploración y pruebas para verificarlo, porque también se puede equivocar.

Por eso, en el momento en que llega un perro con un bulto, una vez lo explora, tiene una idea, pero ha de apoyarse en las pruebas. Y las que se suelen realizar son las siguientes:

Análisis de sangre y orina

Este análisis indica si hay algo que esté provocando la aparición del bulto. Puede ser una infección, puede haber problemas en los valores del análisis, etc. Normalmente se pide un análisis general que es el que, si los valores salen alterados, puede poner en alerta al veterinario.

Radiografía y/o ecografía

Aunque te parezca que no, una radiografía puede ayudar a ver el tipo de bulto que hay. Lo mismo pasa con las ecografías, donde se puede diferenciar el bulto y saber un poco más de él para ver si está afectando a algún órgano.

Resonancia magnética

Es una prueba que va más allá de las ecografías porque se centra en saber hasta donde llega ese bulto, si se ha extendido en otros órganos o está muy localizado.

Biopsia

Suele ser el último paso para conocer si el bulto es bueno o malo. La biopsia se puede realizar de muchas formas diferentes aunque lo normal es hacerlo con el animal dormido para que este no se ponga nervioso y el veterinario pueda trabajar más tranquilo. En ella se extraen trocitos del bulto por dentro para ser analizados y comprobar la malignidad o no que tenga.


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  1.   veronica dijo

    hola mi nombre es Veronica… muchas gracias por la informacion y gracias por el respeto que muestran al hablar de los animales. soy estudiante de veterianaria y lamentablemente muchos de mis futuros colegas no entienden el verdadero significado de la profesion .