Qué hacer si mi perro bebe lejía: guía completa de actuación, riesgos y prevención

  • No provoques el vómito; enjuaga la boca con agua y controla la hidratación si está consciente.
  • Diferencia entre lejía doméstica diluida (irritante) y ultraconcentrada (emergencia).
  • Ante síntomas respiratorios, contacto ocular o gran ingesta, acude al veterinario.

Perro y lejía

Los perros son muy curiosos, hasta el punto de que a veces pueden meterse en problemas serios. Por este motivo, es importante mantener alejados los productos químicos del hogar de ellos, ya que de lo contrario podrían acabar en un hospital veterinario o en una clínica, como en casos de envenenamientos de perros. También hay riesgo por inhalación de vapores durante la limpieza.

Sin embargo, a veces los despistes se dan, y es entonces cuando nos preguntamos qué hacer si mi perro bebe lejía. Aquí tienes una serie de consejos que ayudarán a tu amigo a recuperarse lo antes posible.

¿Qué tan peligrosa es la lejía?

Lo primero que hay que tener muy presente es que se debe estar calmado. Si estamos nerviosos, el perro lo notará, y podría ser peor. Pero, eso sí, hay que actuar rápido. La lejía es una sustancia corrosiva que puede afectar seriamente al esófago, produciéndole quemaduras, y una serie de síntomas que son: dolor estomacal, vómitos, diarrea, y en casos más graves, dificultad para respirar y convulsiones. Por ello es fundamental que, si sospechamos que ha ingerido, aunque sea sólo un poco, vayamos al veterinario.

No toda la exposición es igual: la lejía doméstica diluida suele ser irritante, mientras que la lejía ultraconcentrada puede causar lesiones internas y externas severas. El blanqueador “sin cloro” (a base de peróxido) puede provocar vómitos e irritación. La gravedad depende de la cantidad, la concentración y el tiempo de contacto, como sucede con otros tóxicos para perros.

Actuación si el perro bebe lejía

¿Qué hacer si tiene síntomas?

Si el animal ya presenta alguno de estos síntomas, en ningún caso hay que provocarle el vómito. Lo que sí debemos hacer es, si está consciente y puede tragar bien, lavarle la boca con agua y darle 30 ml de leche por cada 3 kg de peso. La leche puede ayudar a reducir la irritación de la lejía presente en el estómago, por lo que le hará sentirse mejor.

En el caso de que no esté consciente, no se le debe dar nada, ya que podría asfixiarse. De todos modos, y como decíamos antes, la lejía puede producir quemaduras internas, por lo que aunque lo veamos mejorar, debemos acudir al veterinario para que lo examine y valore un lavado de estómago u otras medidas. Sólo así podrá recuperarse del todo y volver a hacer vida normal.

Si la ingesta fue pequeña y el producto estaba diluido en agua, es frecuente que todo quede en una irritación leve. Aun así, ofrece pequeñas tomas de agua fresca para arrastrar restos del químico y vigila la aparición de babeo, tos, letargo o sangre en vómitos/heces. Ante cualquier empeoramiento, atención veterinaria inmediata.

Inhalación y contacto: primeros auxilios

  • Inhalación: retira al perro a un lugar ventilado, evita que siga oliendo el producto y observa si hay tos, estornudos o dificultad respiratoria. Si los hay, consulta de urgencia.
  • Contacto con piel: enjuaga con mucha agua durante varios minutos y, si la irritación es leve, baña con champú suave. Evita frotar fuerte.
  • Contacto ocular: aclara con agua templada durante 10-15 minutos sin tocar el ojo y acude al veterinario.
  • Exposición a lejía ultraconcentrada: trátalo como emergencia: traslado inmediato a la clínica, sin ofrecer comida ni forzar bebidas.

Cómo prevenir que ocurra

  • Guarda la lejía en armarios altos o con cierre y nunca la dejes en cubos accesibles.
  • Diluye el producto siguiendo las indicaciones y ventila el área de limpieza.
  • Mantén al perro en otra habitación mientras limpias y seca el suelo antes de dejarle pasar.
  • Limpia derrames de inmediato y enjuaga bien superficies y bebederos cercanos.

Actuar deprisa, evitar el vómito y diferenciar si fue lejía doméstica o concentrada marca la evolución. Con enjuagues orales, hidratación prudente y supervisión veterinaria, la mayoría de los casos leves se resuelven bien; la prevención en casa es la herramienta más eficaz.

Boxer blanco
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