Rescatados más de 300 perros de un criadero de Gijón: así fue la macrooperación

  • El SEPRONA rescata a más de 300 perros de un criadero ilegal en Serín, Gijón, tras una denuncia ciudadana
  • Los animales presentaban graves problemas de salud e higiene y fueron evacuados en 17 viajes a distintos refugios
  • Ayuntamiento y protectoras de Asturias y Madrid colaboran en su recuperación y cuidado veterinario
  • Se estudia declarar a los perros en desamparo para agilizar su adopción mientras continúa la investigación penal

Rescate de perros en criadero de Gijón

Más de 300 perros han sido rescatados de un criadero ubicado en la parroquia de Serín, en Gijón, tras una intervención del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil. Lo que en apariencia era un negocio de cría de perros de razas pequeñas y «toy» ha destapado, según las primeras pesquisas, uno de los posibles casos de maltrato animal más graves registrados en España en los últimos años.

Los animales, hacinados y con importantes problemas de salud, fueron trasladados a marchas forzadas al Albergue Municipal de Serín y a otras protectoras de Asturias y de la Comunidad de Madrid. Mientras la investigación sigue su curso, las administraciones trabajan a contrarreloj para garantizar su bienestar y preparar el terreno jurídico para que puedan ser adoptados cuando la justicia lo permita.

Intervención del SEPRONA y origen de la investigación

La operación arrancó a raíz de una denuncia ciudadana que alertó del estado del criadero, situado en las faldas del Monte Areo, en el camino del Pasquín, una zona rural y poco transitada de Serín. A partir de ese aviso, el SEPRONA abrió una investigación para comprobar si el establecimiento contaba con las licencias necesarias y en qué condiciones vivían los animales.

Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Guardia Civil, personal del Principado de Asturias y del Ayuntamiento de Gijón, que realizaron una inspección minuciosa de las instalaciones. Según fuentes próximas al caso, se detectaron múltiples irregularidades que podrían derivar en sanciones administrativas e incluso en delitos penales por maltrato animal y posibles deficiencias en la autorización del negocio.

El criadero se anunciaba como especializado en razas pequeñas de compañía, como bichón maltés, caniche, chihuahua, pomerania, yorkshire, teckel o schnauzer, ofreciendo también servicios de residencia y asesoramiento a compradores. Su actividad en redes sociales era intensa y se mostraba una imagen muy cuidada de la zona de recepción, con césped artificial, bancos y un espacio preparado para que las familias recogieran a sus cachorros.

Fuera del escaparate, sin embargo, las naves donde se encontraban los perros mostraban una realidad muy distinta. Según un vídeo al que tuvieron acceso medios locales, los animales vivían en compartimentos sucios, hacinados, muchos de ellos pisando sus propias heces y con escasa ventilación, un contraste total con la imagen idílica que el criadero proyectaba públicamente.

Perros rescatados en albergue de Gijón

Un rescate masivo: más de 300 perros evacuados en 17 viajes

Ante la gravedad de la situación, los agentes decidieron incautar a todos los perros del criadero. Las cifras oscilan entre las distintas fuentes, que hablan de más de 330 animales, 339 o incluso 345 ejemplares, aunque todas coinciden en que se trata de un operativo de magnitud excepcional.

Para sacar a todos los perros de las instalaciones, fueron necesarios unos 17 viajes en furgoneta entre el criadero y los distintos centros de acogida. El traslado principal se hizo al Albergue de Animales de Serín, en Gijón, que actuó como punto neurálgico de la operación, y desde allí se organizó el reparto a otros recursos de Asturias —como Oviedo y Siero— y a protectoras colaboradoras en Madrid.

Testigos de la intervención describen un intenso despliegue de vehículos de la Guardia Civil y de personal de protección animal, entrando y saliendo de la finca durante horas. El volumen de perros obligó a coordinar al detalle los viajes para que todos pudieran disponer de un espacio mínimo y llegar en condiciones seguras a su nueva ubicación temporal.

El concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Gijón, Rodrigo Pintueles, destacó que “en un tiempo récord se ha conseguido realojar a todos los animales” y que ya están recibiendo cuidados higiénicos y veterinarios. El edil subrayó el papel clave de siete protectoras de animales, entre Asturias y Madrid, cuya colaboración permitió repartir a los perros en grupos más pequeños y atendibles.

Condiciones extremas y un estado de salud muy delicado

Las primeras evaluaciones han dejado una imagen demoledora del estado físico y sanitario de los perros rescatados. Según fuentes veterinarias y responsables del Centro de Protección Animal, muchos animales dormían sobre sus propios excrementos, rodeados de suciedad, con ventilación deficiente y sin las mínimas condiciones de bienestar.

La responsable del centro municipal de Serín, Alejandra Mier, describió que los perros procedían de “tremendas condiciones, sobre todo higiénicas”. Numerosos ejemplares presentan problemas graves de ojos, hasta el punto de que algunos podrían perder uno o ambos globos oculares. También se han detectado hernias inguinales y umbilicales, tumores —especialmente de mama y en órganos reproductores—, patologías cutáneas y enfermedades parasitarias.

Varios de los canes sufren problemas dentales severos, pérdida de piezas y grandes acumulaciones de sarro, lo que en algunos casos ha derivado en afecciones cardiacas. En otros se han observado cuadros compatibles con enfermedades víricas como la parvovirosis, además de un número elevado de parásitos internos, algunos de ellos transmisibles a humanos.

Entre los rescatados hay machos y hembras adultos usados para la cría y también numerosos cachorros, incluidos algunos de muy poco peso, por debajo de los tres kilos. La combinación de hacinamiento, falta de higiene y explotación reproductiva continuada ha dejado una huella clara en su estado general, lo que obliga ahora a un trabajo veterinario intensivo y prolongado.

Las fuentes médicas consultadas apuntan que no todos los perros tienen el mismo pronóstico. Mientras algunos podrán recuperarse de sus problemas dérmicos y de higiene con cuidados adecuados, otros arrastran daños oculares, cardiacos o tumorales que podrían tener consecuencias permanentes e incluso comprometer su expectativa de vida.

Una red de protectoras volcadas en la acogida

La llegada simultánea de centenares de animales ha desbordado la capacidad habitual del Albergue de Serín, acostumbrado sobre todo a perros de mayor tamaño como pitbulls o mastines, pero no a un volumen tan alto de razas pequeñas. Ante esta situación, la respuesta de otras entidades de protección animal ha sido inmediata.

Alejandra Mier explicó que compañeras de otras protectoras de Asturias y también de Madrid se ofrecieron desde el primer minuto para repartir la carga de trabajo. Este reparto en grupos más reducidos es esencial para que los perros puedan recibir una atención más individualizada y para evitar nuevos episodios de hacinamiento.

En algunos centros, como el refugio de Pola de Siero, se han quedado los animales en peor estado o aquellos que no pueden desplazarse aún por haber parido recientemente. Otros han sido redirigidos a albergues de Oviedo y, posteriormente, a varias protectoras madrileñas que han asumido parte de la acogida de estos perros de tamaño pequeño.

El día a día en el Albergue de Serín se ha intensificado de manera notable. Según relató su responsable, se ha llegado a contar con más de medio centenar de personas trabajando al mismo tiempo entre personal, voluntariado y profesionales veterinarios, con jornadas maratonianas centradas en limpiar, suministrar agua, dar de comer y atender uno a uno a los animales más delicados.

Llamamiento a la ciudadanía: cómo ayudar sin colapsar el centro

El impacto mediático del caso ha generado una oleada de solidaridad y llamadas de personas interesadas en adoptar a los perros rescatados. Sin embargo, el Centro Municipal de Protección Animal de Gijón ha tenido que pedir calma y organización para no dificultar el trabajo de los equipos que están sobre el terreno.

Desde el servicio municipal insisten en que, por ahora, los perros no están en adopción. Al hallarse a disposición judicial y con la investigación aún abierta, no es posible entregar los animales a nuevas familias hasta que no se aclaren las medidas legales y la titularidad de los mismos. El centro ha pedido expresamente que se eviten llamadas constantes sobre visitas o adopciones inmediatas.

Eso no significa que la ciudadanía no pueda echar una mano. Al contrario, las autoridades locales y los responsables del albergue han detallado varias vías de colaboración que no interfieren en el trabajo diario. Una de las más importantes es la ayuda económica mediante donaciones para cubrir gastos veterinarios, alimentación y material de limpieza.

Quienes lo deseen pueden realizar aportaciones por transferencia bancaria al número de cuenta ES15 0081 5665 2400 0109 0516 o a través de Bizum utilizando el código 01665. Estas contribuciones se destinan a la compra de medicamentos, pruebas diagnósticas, cirugías, piensos específicos y otros recursos imprescindibles para la recuperación de los perros.

Además, el centro ha pedido material básico como empapadores, pienso para perros de tamaño pequeño y latas de comida húmeda de buena calidad, especialmente fórmulas específicas para madres recién paridas y cachorros muy pequeños. Las donaciones pueden entregarse en los puntos de recogida habituales o directamente en el propio Centro de Protección Animal de Gijón.

El papel del Ayuntamiento de Gijón y la posible declaración de desamparo

El Ayuntamiento de Gijón, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, ha coordinado la reubicación de los animales y el refuerzo del servicio municipal. Rodrigo Pintueles, al frente del área, ha visitado personalmente el Albergue de Serín junto a técnicos municipales para seguir de cerca la evolución de la operación.

El edil ha destacado la “excelente gestión” del personal del Centro Municipal de Protección Animal y el incremento de recursos destinados al servicio en los últimos tiempos, lo que, en su opinión, ha permitido responder con mayor eficacia a una situación tan grave. La actual adjudicataria del servicio, la Fundación Protectora de Animales, también ha sido señalada como pieza clave por su nivel de compromiso.

Una de las cuestiones en las que trabaja ahora el consistorio es la posible declaración de los perros en situación de desamparo o abandono. Esta figura jurídica permitiría que los animales pasaran a titularidad municipal, agilizando enormemente la tramitación de sus futuras adopciones sin tener que esperar a que concluya un proceso judicial que, previsiblemente, será largo.

La idea, explican desde Medio Ambiente, es que los perros puedan encontrar pronto un nuevo hogar y una familia, evitando que su estancia en refugios se prolongue indefinidamente mientras se dirimen responsabilidades penales o administrativas contra los responsables del criadero. No obstante, aún es pronto para fijar plazos concretos y los servicios jurídicos estudian la mejor vía para garantizar la seguridad legal del proceso.

Hasta que esa declaración se concrete y la autoridad judicial lo autorice, los animales seguirán bajo custodia y no podrán ser adoptados formalmente. Mientras tanto, se seguirán valorando otras fórmulas de acogida temporal, siempre coordinadas a través de las protectoras implicadas y bajo supervisión veterinaria.

Posibles delitos de maltrato animal y una investigación abierta

La Guardia Civil mantiene abierta la investigación sobre el funcionamiento del criadero, sus responsables y las condiciones en las que operaba. De momento no se ha informado de detenciones, pero no se descarta la apertura de una causa penal por presunto maltrato animal, además de las sanciones administrativas que puedan corresponder por las irregularidades detectadas.

Las diligencias buscan determinar si el establecimiento vulneraba de forma sistemática la normativa de bienestar animal, si existían carencias graves en licencias o controles, y en qué medida los responsables conocían y permitían las condiciones en las que vivían los perros. También se analiza la actividad comercial del criadero, que ofrecía cachorros por sumas elevadas, llegando en algunos casos a superar los dos mil euros por animal.

La magnitud del caso, tanto por el número de animales implicados como por su estado de salud, hace que las autoridades hablen ya de uno de los mayores sucesos de este tipo en España. No se descartan nuevas actuaciones vinculadas al criadero ni posibles ramificaciones en otros puntos, a la vista de su intensa presencia en redes sociales y de una clientela extendida fuera de Asturias.

Mientras el SEPRONA continúa recopilando pruebas y declaraciones, el Ayuntamiento ha reiterado su confianza en el trabajo de la Guardia Civil y de las autoridades judiciales para aclarar lo ocurrido y exigir las responsabilidades que correspondan. La investigación se encuentra aún en una fase inicial y está previsto que se prolongue en el tiempo, dada su complejidad.

Un antes y un después en la sensibilización sobre bienestar animal

El caso del criadero de Serín ha sacudido la opinión pública y ha puesto de nuevo el foco en las condiciones reales de algunos negocios de cría de animales de compañía. Lo que a menudo se presenta como un entorno idílico para cachorros puede esconder, tras la puerta de las naves, una realidad de explotación, falta de higiene y graves carencias veterinarias.

Para muchas entidades de protección animal, esta intervención refuerza la necesidad de controles más estrictos, inspecciones periódicas y una regulación efectiva del sector de la cría, especialmente de razas pequeñas de alto valor económico. También reabre el debate sobre la compra de animales frente a la adopción en refugios y protectoras.

En el plano local, la operación ha servido también para poner a prueba y visibilizar la capacidad de respuesta del sistema de protección animal en Asturias. La coordinación entre administraciones, albergues municipales y protectoras de diferentes territorios ha sido determinante para evitar un colapso aún mayor y garantizar una atención mínima a los perros en los primeros días.

Aunque todavía queda mucho camino por recorrer —tanto en la recuperación veterinaria de los animales como en la investigación judicial—, la situación de estos más de 300 perros ya ha cambiado de forma radical. Han pasado de dormir entre sus heces y la suciedad a estar bajo el cuidado de profesionales y voluntariado que buscan darles una segunda oportunidad.

Lo ocurrido en el criadero gijonés marca un punto de inflexión: la magnitud del rescate, la respuesta social y el esfuerzo conjunto de instituciones y protectoras han convertido este caso en un referente sobre cómo actuar ante situaciones extremas de maltrato animal, pero también en un recordatorio incómodo de que la vigilancia y la responsabilidad sobre el bienestar de los animales siguen siendo tareas pendientes en muchos rincones del país.

rescate de perros en insalubridad
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