La sarna es una de las enfermedades parasitarias que más preocupan a los humanos, y más molestan a los perros. Estos diminutos ácaros pueden pasar rápidamente de unos a otros, pudiendo acabar afectando a toda la familia. Para evitarlo, es muy importante que le pongamos al can insecticidas, ya sean collares o pipetas, que repelan y eliminen dichos ácaros, ya que de lo contrario el riesgo de que pueda tener sarna es muy alto. Por ello conviene mantener desparasitaciones externas regulares, revisar la piel con frecuencia y acudir al veterinario ante cualquier sospecha.
Por este motivo, debemos de prestar mucha atención al perro. Así podremos actuar rápido y el problema se solucionará en muy poco tiempo. Descubre cómo saber si mi perro tiene sarna y qué hacer para tratarla y prevenirla de forma segura.

Tipos principales de sarna y síntomas clave
Hay 2 tipos de sarna: la demodáctica y la sarcóptica. Veamos en qué se caracteriza cada una y cuáles son los síntomas. Además, existen otros cuadros por ácaros que también pueden afectar a los perros y conviene conocer.
Sarna demodáctica
Este tipo de sarna está causada por un ácaro que no se ve a simple vista llamado Demodex canis. Anida en todos los perros, pero solo debemos prestar atención si el animal tiene el sistema inmunitario débil o si su madre la tuvo durante la gestación, ya que se transmite a las crías en los primeros días de vida.
- Demodicosis localizada: aparece sobre todo en cachorros y se caracteriza por una a 4 pequeñas zonas (de no más de 3 cm de diámetro) sin pelo en boca, patas o lomo.
- Demodicosis generalizada: se observan 5 o más calvas, lesiones, costras y, a veces, mal olor cutáneo.
- Pododermatitis demodécica: afecta principalmente a las patas, con inflamación, dolor y riesgo de infecciones secundarias.
No es contagiosa, pero por el bien del animal es importante que lo vea un veterinario. El diagnóstico se confirma con raspados cutáneos profundos y, en casos complejos, con biopsias de piel.
Sarna sarcóptica
Esta sarna sí es contagiosa y se puede transferir fácilmente tanto al humano como a otros animales. Es causada por ácaros Sarcoptes scabiei que se reproducen muy rápidamente, provocando heridas y costras graves por el cuerpo, apareciendo primero en las orejas y en los codos. También suele afectar axilas, abdomen, corvejones y zonas con poco pelo.
El perro infectado siente picor desde el primer momento y se rasca mucho, provocándose heridas. Puede perder el apetito y mostrar apatía por el malestar. Para que se recupere, necesitará baños con champú medicado y un protocolo antiparasitario sistémico pautado por el veterinario. En humanos, la infestación es transitoria y suele resolverse cuando se trata al perro y se higieniza el entorno.

Otros ácaros que pueden confundirse
- Sarna otodéctica (Otodectes cynotis): afecta sobre todo al oído externo. Produce prurito intenso, sacudidas de cabeza y cerumen oscuro. Requiere gotas óticas y control del entorno.
- Cheyletiellosis (Cheyletiella spp.): causa caspa visible en el dorso y prurito de leve a moderado. Es contagiosa entre animales y precisa tratamiento acaricida.
Cómo se contagia y dónde es más frecuente
La sarna sarcóptica se transmite por contacto directo con animales infestados y, ocasionalmente, a través de objetos contaminados (camas, mantas, cepillos). Puede contraerse en residencias caninas, parques, refugios, peluquerías o mediante contacto con zorros en zonas periurbanas.
Cómo detectar la sarna en casa
Los ácaros prefieren zonas con poca densidad de pelo. Observa orejas, codos, axilas y abdomen. Señales de alerta: rascado incontrolable, mordisqueo de la piel, enrojecimiento, costras y descamación, mal olor y pérdida de pelo progresiva. Si detectas estos signos, consulta al veterinario.

Diagnóstico veterinario
- Raspados cutáneos y examen microscópico.
- Otoscopia y análisis de cerumen si se sospechan ácaros del oído.
- Biopsias e histopatología en casos complejos o recidivantes.
- Lámpara de Wood y pruebas para hongos para descartar tiña cuando hay dudas clínicas.
Tratamiento: medicamentos y cuidados en casa
- Antiparasitarios sistémicos (vía oral o inyectable) y pipetas indicadas por el veterinario.
- Tratamientos tópicos: champús, lociones y cremas acaricidas.
- Control del picor y dolor: antiinflamatorios o antihistamínicos si procede.
- Antibióticos cuando existen infecciones secundarias.
Cuidados esenciales: collar isabelino si se rasca en exceso, baños regulares con champú medicado cuando lo indique el profesional, y limpieza a fondo del entorno: lava camas con agua caliente, desinfecta arneses y juguetes, aspira alfombras y, si se recomienda, aisla temporalmente al perro durante los primeros días del tratamiento.
Tiempo de curación y seguimiento
El tiempo de recuperación varía según el tipo de sarna y la gravedad. Con diagnóstico y tratamiento adecuados, muchos casos se resuelven en 4-6 semanas. Es imprescindible no suspender el tratamiento antes de tiempo para evitar recaídas o resistencias. El veterinario valorará controles y ajustes.
Prevención y refuerzo del sistema inmune
- Higiene del perro y del hogar, con lavado regular de textiles.
- Programa antiparasitario continuo (collares y pipetas).
- Evitar contacto con animales infectados y no compartir enseres.
- Nutrición de calidad y, si procede, suplementos para la piel (ácidos grasos omega) bajo recomendación veterinaria.
- Revisiones periódicas y observación de zonas de riesgo.
Diferencias con la tiña
La sarna es causada por ácaros y suele generar prurito intenso. La tiña es una infección fúngica; puede producir áreas redondeadas sin pelo, descamación y, a veces, fluorescencia con lámpara de Wood. El manejo y el tratamiento son diferentes, por lo que el diagnóstico profesional es clave.
Ante la sospecha de sarna, actuar rápido marca la diferencia: con prevención regular, diagnóstico temprano y tratamiento completo indicado por tu veterinario, el pronóstico suele ser muy favorable y la convivencia se mantiene segura para todos en casa.

