La sucesión de temporales y borrascas que ha azotado la provincia de Córdoba en los últimos días ha obligado a activar distintas medidas de emergencia en la capital, especialmente en las zonas próximas al cauce del Guadalquivir. Tras una de las noches más tensas, en la que el río llegó a superar los seis metros de lámina de agua, las administraciones insisten en que lo peor ya ha quedado atrás, aunque la vuelta a la normalidad será gradual y llevará todavía varias semanas.
En este contexto de alerta por la crecida del río, la empresa municipal Saneamientos de Córdoba (Sadeco) ha llevado a cabo un dispositivo preventivo muy poco habitual: el desalojo completo del Servicio de Bienestar Animal (SBA), ubicado en la carretera de Casilla, para evitar posibles daños por una eventual inundación en las instalaciones y garantizar en todo momento la seguridad de los animales alojados allí.
Evacuación preventiva del Servicio de Bienestar Animal de Córdoba

El operativo se activó cuando los técnicos municipales detectaron un escenario real de riesgo de desbordamiento en el entorno del SBA, situado en una zona especialmente sensible ante la subida del nivel del río Guadalquivir. Aunque finalmente no fue necesaria la evacuación de más viviendas de las ya desalojadas en la ciudad, Sadeco decidió no esperar a que la situación empeorase y puso en marcha un desalojo preventivo y ordenado del centro.
Según ha explicado el Ayuntamiento, la decisión se tomó en coordinación con los servicios de emergencias y con el objetivo de anticiparse a cualquier posible inundación en las dependencias. El alcalde de Córdoba y el delegado del Gobierno de la Junta en la provincia coincidieron en que la prioridad era salvaguardar tanto a las personas como a los animales, aplicando los protocolos previstos para episodios de fenómenos meteorológicos adversos.
La actuación se centró en el recinto del Servicio de Bienestar Animal, que funciona como centro de acogida municipal y que, en los últimos días, no solo albergaba animales sin hogar, sino también mascotas de familias que habían tenido que abandonar sus casas por las crecidas. Para minimizar el estrés de los animales, el desalojo se planificó de manera escalonada y con medios adaptados a sus necesidades.
Sadeco subraya que el carácter preventivo de la intervención no resta importancia a la operación, ya que una posible entrada de agua en las instalaciones habría comprometido tanto la seguridad física de los animales como la capacidad del centro para seguir funcionando con normalidad en pleno episodio de lluvias intensas.
El Ayuntamiento ha insistido en que la medida se enmarca en la estrategia global de respuesta a la borrasca y a las crecidas del Guadalquivir, dentro de un contexto en el que cientos de vecinos también han tenido que dejar sus viviendas y se trabaja para ir recuperando poco a poco la normalidad en toda la ciudad.
Más de 300 perros y gatos trasladados al complejo Juan Revilla

El núcleo principal de la operación ha sido el traslado de más de 300 animales que se encontraban en el SBA. En total, se han reubicado 119 gatos y 196 perros, una cifra que da idea de la magnitud logística del dispositivo y de la necesidad de contar con un plan específico para este tipo de emergencias.
Todos estos animales han sido derivados al complejo medioambiental Juan Revilla, una instalación municipal que se ha habilitado como ubicación temporal mientras duren las circunstancias de riesgo en la carretera de Casilla. Allí permanecerán hasta que el nivel del río descienda y el centro de origen recupere unas condiciones de seguridad que permitan su reapertura con garantías.
El traslado se ha realizado, según fuentes municipales, de forma escalonada y organizada para reducir el estrés de los animales. Se han utilizado vehículos adecuados y se han priorizado aquellos ejemplares más vulnerables, como los de mayor edad, los que presentan patologías previas o aquellos que muestran un mayor nivel de miedo ante cambios bruscos en su entorno.
Aunque la situación es excepcional, Sadeco recuerda que el Servicio de Bienestar Animal contaba ya con un plan de evacuación específico, diseñado precisamente para escenarios de emergencia como este. Ese protocolo ha permitido coordinar al personal del centro, a los servicios municipales y a los voluntarios, agilizando tiempos y evitando improvisaciones.
La previsión es que el regreso de los perros y gatos al SBA se produzca una vez que se haya verificado que no existe riesgo de nuevas inundaciones y que las instalaciones, tanto interiores como exteriores, cumplen de nuevo con todos los requisitos sanitarios y de seguridad para continuar con la actividad diaria.
Animales de familias desalojadas y red de apoyo ciudadano
Entre los animales evacuados no solo figuran los que ya estaban acogidos por el propio servicio municipal, sino también una veintena de mascotas de personas que tuvieron que dejar sus casas en diferentes barrios próximos al Guadalquivir. Estas familias, afectadas por el aumento del caudal del río, recurrieron al SBA para que sus perros y gatos pudieran estar temporalmente en un lugar seguro.
En un primer momento, el centro llegó a acoger 44 perros y tres gatos procedentes de viviendas desalojadas. Con el paso de los días, y a medida que algunas zonas han ido estabilizándose, alrededor de la mitad de esos animales ya han sido recogidos de nuevo por sus dueños, mientras que el resto continúa bajo custodia municipal a la espera de que sus familias puedan volver con normalidad a sus hogares.
La respuesta de la ciudadanía también ha tenido un papel relevante. Voluntarios habituales del Servicio de Bienestar Animal se han ofrecido para asumir en acogida temporal a varios perros y gatos, ayudando así a aliviar la carga de alojamiento del dispositivo principal y facilitando que algunos animales pasen estos días en entornos más tranquilos.
Asimismo, la Clínica Animal 24, que colabora de forma habitual con el centro, ha asumido el cuidado de dos perros enfermos que necesitaban una vigilancia veterinaria más intensiva. Con esta medida, se garantiza la continuidad de sus tratamientos y se evita que el traslado y la nueva ubicación puedan afectar a su recuperación.
Desde Sadeco destacan la importancia de esta red de apoyos, tanto institucionales como ciudadanos, que permite ampliar la capacidad de respuesta en episodios de emergencia y asegurar que ningún animal se queda sin la atención mínima necesaria, incluso en un contexto tan complicado como el que ha vivido Córdoba en las últimas jornadas.
Protocolos de bienestar animal y coordinación institucional
La operación de desalojo del Servicio de Bienestar Animal pone el foco en la necesidad de que las ciudades cuenten con planes específicos para la protección de los animales en escenarios de inundaciones, temporales o cualquier otro fenómeno extremo. En este caso, la existencia de un protocolo ya diseñado ha permitido que la intervención se realizara con rapidez y con criterios claros.
Durante todo el proceso, Sadeco ha insistido en que la prioridad ha sido preservar la seguridad y el bienestar de los perros y gatos, evitando que la crecida del Guadalquivir pudiera poner en peligro sus vidas o deteriorar las instalaciones donde se encontraban. La planificación previa, el conocimiento de la capacidad de cada recurso municipal y la implicación del personal han sido claves para que el dispositivo se desarrollara sin incidentes reseñables.
Las administraciones implicadas subrayan que este tipo de operativos refuerzan la idea de que la gestión de emergencias debe incluir de forma explícita a los animales, tanto de compañía como de refugios municipales o entidades de protección. La experiencia de Córdoba puede servir de referencia para otros municipios, especialmente en un contexto de episodios meteorológicos cada vez más intensos en distintas zonas de España y Europa.
En paralelo al desalojo del SBA, continúan los trabajos para recuperar la normalidad en los barrios más afectados por las lluvias y la crecida del río. Aunque las autoridades apuntan a que la fase más crítica del episodio de borrascas ya ha pasado, recuerdan que las repercusiones de las inundaciones se alargarán todavía un tiempo, tanto para las familias desplazadas como para los servicios municipales que han tenido que adaptarse sobre la marcha.
La actuación desarrollada por Sadeco en el Servicio de Bienestar Animal muestra cómo, ante un riesgo inminente, la anticipación y la coordinación permiten proteger a cientos de animales sin esperar a que el agua entre en las instalaciones. El traslado al complejo Juan Revilla, el apoyo del voluntariado, la colaboración de la clínica veterinaria y la existencia de un plan de evacuación específico han sido piezas fundamentales para responder con eficacia en una situación límite y garantizar que estos perros y gatos sigan recibiendo la atención que necesitan hasta que Córdoba recupere plenamente la calma.