Síntomas de parto en perras y señales de alarma que debes conocer

  • La gestación canina suele rondar los 63 días y superar los 65 días sin parto es un signo de alarma que requiere revisión veterinaria.
  • Durante el parto, más de 60 minutos de contracciones fuertes sin que nazca un cachorro o más de cuatro horas entre cachorros son motivos de urgencia.
  • Tras el parto, fiebre, apatía, inflamación de las mamas, convulsiones o rechazo a los cachorros pueden indicar mastitis, falta de calcio o infección uterina.
  • Observar a la perra y consultar rápido ante cualquier duda es clave para prevenir complicaciones graves en la madre y en los cachorros.

Síntomas de parto en perras

Aunque la mayoría de los partos en perras transcurren sin complicaciones, hay situaciones en las que algo no va bien y hace falta asistencia profesional. Conocer qué es normal y qué no, cuánto puede durar cada fase y qué signos indican urgencia te permitirá actuar con calma y proteger la salud de tu perra y de sus cachorros.

Duración de la gestación y fechas que deben alertarte

Gestación en perras y duración del embarazo

Hay un punto clave que debes tener muy presente: cuando una perra supera los 65 días de gestación sin haber iniciado el parto, es una señal de alarma. En ese caso, se recomienda consultar al veterinario con urgencia, ya que podría haber un problema en el desarrollo de los cachorros o en el propio útero.

No siempre es sencillo saber el día exacto de la concepción, sobre todo si ha habido varias montas o si no se ha controlado el celo con precisión. Por eso es muy útil apoyarse en ecografías y otras pruebas que el veterinario puede realizar durante la gestación para estimar de forma más fiable la fecha probable del parto.

Si sospechas que la perra lleva muchos días embarazada, aunque no estés seguro del número exacto, es mejor pecar de prudente. Un simple chequeo veterinario puede evitar complicaciones graves tanto para la madre como para los cachorros.

Fases del parto en perras y señales previas

Fases del parto en una perra

El parto de una perra no se reduce solo al momento en que nacen los cachorros. Existen varias fases, cada una con sus características. Conocerlas te ayudará a distinguir los síntomas normales de los signos de alarma.

Antes de que empiece el parto activo, muchas perras muestran cambios de comportamiento. Pueden buscar un lugar tranquilo, rascar mantas o camas, entrar y salir de su “nido” o mostrarse inquietas. Esta conducta de “hacer el nido” es completamente normal y forma parte de la preparación instintiva para el nacimiento.

También suele producirse un descenso de la temperatura corporal unas horas antes del parto. En muchas perras, la temperatura rectal baja de forma notable, a menudo por debajo de los 37,5 ºC. Controlarla puede ser útil, pero siempre con cuidado y sin obsesionarse: lo más importante es observar el conjunto de cambios físicos y de comportamiento.

En la primera fase del parto aparecen las contracciones uterinas suaves, que no siempre se ven desde fuera, pero sí se notan en la conducta de la perra. Puede jadear, mostrarse más nerviosa, esconderse, temblar ligeramente o reclamar atención y compañía. Esta fase puede durar varias horas de forma completamente normal.

Síntomas de parto normal en perras

Parto normal en perras

Durante el parto normal, la perra pasa de las contracciones más suaves a contracciones abdominales visibles y potentes. En ese momento suele tumbarse de lado o adoptar una postura que le permita empujar con comodidad. Es frecuente que jadee de manera intensa y que se muestre algo inquieta entre un cachorro y otro.

Lo habitual es que, tras el inicio de las contracciones fuertes, nazca el primer cachorro en menos de una hora. A partir de ahí, los cachorros pueden ir saliendo con intervalos variables. En muchos partos, los pequeños nacen cada 20-60 minutos, aunque puede transcurrir algo más de tiempo sin que eso implique un problema siempre y cuando la perra no tenga contracciones constantes y dolorosas sin resultado.

En un parto normal, la perra suele lamer vigorosamente a cada cachorro nada más nacer. Rompe la bolsa amniótica, limpia al pequeño, estimula su respiración y corta el cordón umbilical con los dientes. Es un proceso instintivo, aunque en ocasiones puede necesitar algo de ayuda si está agotada o si algún cachorro presenta dificultades.

También es normal que la perra expulse las placentas después de cada cachorro o de varios cachorros. No es raro que se las coma, y aunque a muchos tutores les sorprende, este comportamiento instintivo puede ser considerado normal, siempre que no cause vómitos o malestar intenso. Lo importante es controlar que salga una placenta por cada cachorro, para evitar que queden retenidas en el útero.

Signos de alarma durante el parto

Existen situaciones claras en las que el parto se sale de la normalidad y exige una consulta veterinaria urgente. Uno de los puntos críticos es el tiempo que transcurre desde que empiezan las contracciones fuertes hasta que nace el cachorro. Si la perra lleva más de 60 minutos con contracciones intensas y visibles sin que salga ningún cachorro, es un motivo de preocupación que puede indicar distocia (dificultad en el parto).

Otra señal de alarma importante aparece cuando ya ha comenzado el proceso de nacimiento de los cachorros. Si entre el parto de un cachorro y el siguiente pasan más de cuatro horas y sabes que todavía quedan cachorros dentro (porque los has visto en ecografía o se palpan en el abdomen), lo más prudente es acudir al veterinario lo antes posible.

También debe ponernos en alerta que la perra, a pesar de estar en pleno parto, no muestre señales de esfuerzo ni de dolor. Una perra muy apática, que no reacciona, que no empuja, que se queda tumbada sin interés por los cachorros recién nacidos puede estar sufriendo una complicación grave como agotamiento extremo, problemas metabólicos o alteraciones uterinas.

Igualmente, es preocupante que la perra tarde más de 24 horas en comenzar a parir una vez que se ha iniciado el proceso previo de parto (contracciones iniciales, cambios de comportamiento muy notorios, secreciones características). Si llevas observando signos evidentes de que el parto va a empezar y pasan más de 24 horas sin que nazca ningún cachorro, lo recomendable es contactar con el veterinario sin esperar más.

Cuándo ir al veterinario sin demora

Además de los tiempos anormales de contracción y de intervalo entre cachorros, hay otras circunstancias en las que debes considerar que la situación es una urgencia. La primera, como ya hemos comentado, es cuando la gestación supera los 65 días sin parto. En ese escenario, una revisión veterinaria puede marcar la diferencia.

También es esencial pedir ayuda si aparecen secreciones vulvares con mal olor, muy abundantes o de color verdoso oscuro antes de que nazca el primer cachorro, ya que pueden indicar que se ha roto la placenta o que hay sufrimiento fetal. Un sangrado muy intenso o persistente, tanto antes como después del parto, es igualmente motivo de alarma.

Otra situación crítica es la aparición de fiebre alta, temblores, jadeo extremo o colapso de la perra en plena labor de parto. Estos signos pueden estar relacionados con infecciones, pérdidas de sangre significativas o problemas metabólicos, por ejemplo, falta de calcio, y requieren intervención profesional inmediata.

Cuando tengas dudas sobre si lo que estás viendo es normal o no, es mejor llamar a tu clínica veterinaria o a un servicio de urgencias. Explicar con claridad los síntomas (duración de la gestación, tiempo de contracciones, número de cachorros nacidos, aspecto de las secreciones) permitirá que el profesional te indique si debes acudir de inmediato o puedes seguir observando en casa.

Señales de complicaciones tras el parto

Los problemas no terminan siempre cuando nace el último cachorro. Días o incluso semanas después del parto pueden aparecer signos de enfermedad que es muy importante reconocer. Uno de los más evidentes es la fiebre. Si notas a tu perra caliente, decaída, con respiración acelerada o con escalofríos, deberías tomarle la temperatura (con termómetro adecuado) y consultar al veterinario si está elevada.

La falta de apetito (inapetencia) y el decaimiento general también son señales de que algo no va bien. Una perra que acaba de parir suele estar cansada, pero aun así debería mostrar interés por la comida, beber agua y reaccionar cuando te acercas. Si la ves muy apagada, indiferente o sin fuerzas, conviene revisarla cuanto antes. interés por la comida

Otro síntoma importante es la inflamación o dolor en las mamas. Las glándulas mamarias de la perra se llenan de leche y es normal que se vean más grandes, pero no deberían estar excesivamente calientes, rojas ni muy duras. Si, además, la perra se queja al tocarlas o evita que los cachorros mamen, podría estar sufriendo mastitis, una inflamación mamaria que a menudo tiene origen infeccioso.

También hay que vigilar la presencia de secreciones vulvares anormales, malolientes o demasiado abundantes pasados varios días del parto. Estas secreciones, acompañadas de malestar general, pueden indicar una infección uterina (metritis), una situación que requiere tratamiento veterinario urgente.

Complicaciones frecuentes: mastitis, falta de calcio e infección uterina

Entre las complicaciones más habituales relacionadas con el periodo de parto y postparto se encuentran tres problemas clave: la mastitis, la hipocalcemia (falta de calcio) y las infecciones uterinas. Cada uno presenta unos síntomas característicos que conviene conocer para actuar con rapidez y evitar que la situación se agrave.

La mastitis es una inflamación de las glándulas mamarias que suele deberse a una infección bacteriana. Además de las mamas muy hinchadas, duras y dolorosas, es posible que la leche cambie de aspecto, volviéndose más espesa, con tonos amarillentos, verdosos o incluso con presencia de sangre. La perra puede presentar fiebre, apatía y rechazo a que los cachorros se acerquen a mamar.

La hipocalcemia, también conocida como eclampsia puerperal, es una bajada brusca de calcio en sangre que puede aparecer durante el final de la gestación o, con más frecuencia, en las semanas posteriores al parto, especialmente en perras que amamantan camadas numerosas. Sus signos incluyen temblores, rigidez muscular, respiración agitada, nerviosismo intenso y, en casos graves, convulsiones. Es una urgencia médica que exige acudir de inmediato al veterinario.

Las infecciones uterinas tras el parto pueden aparecer cuando quedan restos de placenta o membranas dentro del útero o cuando las bacterias acceden con facilidad al interior. Los signos más típicos son secreciones oscuras o purulentas con mal olor, fiebre, apatía, falta de apetito y, a veces, dolor abdominal. Una metritis no tratada puede empeorar rápidamente, por lo que es esencial iniciar el tratamiento cuanto antes.

Comportamiento de la madre hacia los cachorros

El comportamiento maternal es otro indicador muy útil para detectar problemas. Lo habitual es que la perra, aunque esté cansada, se muestre pendiente de sus cachorros, los lama, los mantenga cerca y les permita mamar con frecuencia. Muchas se estiran en posición cómoda para que la camada pueda acceder fácilmente a las mamas.

Cuando una perra rechaza a los cachorros, los aparta, gruñe si se acercan o directamente los ignora, puede deberse a varios motivos. A veces, está agotada o dolorida tras un parto largo; otras veces, siente malestar por mastitis, hipocalcemia u otra enfermedad, o incluso puede estar cursando una alteración hormonal o una infección sistémica que afecte a su comportamiento.

Si observas que los cachorros lloran constantemente, se mueven buscando la madre o parecen fríos, es posible que no estén recibiendo la atención adecuada ni el aporte de leche suficiente. En esos casos, además de ayudar a mantenerlos calientes y valorar la alimentación con leche maternizada específica para cachorros, conviene que un veterinario valore el estado de la madre y de toda la camada.

El rechazo total o parcial de la camada, especialmente acompañado de otros síntomas como fiebre, apatía, inflamación de las mamas o cambios en las secreciones, es una señal clara de que algo no va bien y de que se necesita revisión profesional lo antes posible.

Cómo preparar el parto en casa y cuándo pedir ayuda profesional

Para que todo vaya lo mejor posible, conviene preparar con antelación un espacio tranquilo, limpio y acogedor donde la perra pueda parir y criar a sus cachorros. Una caja de parto o una zona delimitada con mantas y toallas limpias, lejos de corrientes de aire y ruidos, ayudará a que la perra se sienta segura y relajada durante el proceso.

Es recomendable tener a mano el teléfono de tu clínica veterinaria habitual y, si es posible, de un servicio de urgencias que funcione fuera del horario normal. De esta forma, si aparecen signos de alarma (tiempos excesivos, secreciones extrañas, falta de respuesta de la perra, etc.), podrás contactar rápidamente y recibir instrucciones claras sobre qué hacer.

Algunos centros veterinarios ofrecen la posibilidad de acompañar el parto en casa o de realizar una revisión completa tras el nacimiento de los cachorros. Este tipo de seguimiento profesional permite detectar a tiempo problemas como mastitis incipientes, hipocalcemia, infecciones uterinas o dificultades en alguno de los cachorros.

Si en algún momento sientes que la situación te supera, que la perra sufre o que los cachorros corren peligro, no esperes a que el problema se resuelva por sí solo. El tiempo es un factor decisivo en muchas de las complicaciones del parto y postparto, y una llamada o una visita a tiempo pueden salvar vidas.

Entender cómo es un parto normal en la perra, qué tiempos se consideran razonables y qué síntomas son verdaderas señales de alarma te permitirá vivir esta etapa de forma mucho más tranquila. Con información, observación y el apoyo de tu veterinario, es mucho más fácil detectar si la gestación se alarga más de 65 días, si las contracciones duran más de una hora sin resultados, si entre cachorro y cachorro pasan más de cuatro horas o si, días después del parto, aparecen fiebre, apatía, inflamación de las mamas, convulsiones o rechazo a la camada. Contar con estos conocimientos y actuar con rapidez cuando algo se sale de lo normal es la mejor forma de proteger la salud de tu perra y asegurar el bienestar de todos sus cachorros.

Preparar las perras para el parto
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