En el Hospital Materno Infantil del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, un grupo de adolescentes acude cada semana a unas sesiones de tratamiento que se salen de lo habitual: junto al equipo clínico, participan perros de terapia especialmente entrenados para trabajar aspectos emocionales y sociales que a menudo resultan difíciles de abordar solo con la palabra.
Este nuevo programa de intervención asistida con animales se ha incorporado al Hospital de Día de Salud Mental Infanto-Juvenil con la intención de reforzar la motivación terapéutica, reducir la ansiedad y ofrecer un entorno más cercano y acogedor a jóvenes con problemas de salud mental. No sustituye a los tratamientos médicos o psicológicos habituales, sino que se integra como un complemento diseñado al detalle por profesionales sanitarios y expertos en terapia ocupacional.
Un programa pionero para adolescentes con problemas emocionales
La iniciativa está impulsada por la Fundación María José Jove (FMJJ) y la Fundación Pública Galega de Investigación Biomédica (INIBIC), en colaboración con el Hospital Materno Infantil Teresa Herrera del CHUAC. Se dirige específicamente a adolescentes atendidos en el Hospital de Día de Salud Mental Infanto-Juvenil que presentan dificultades emocionales como ansiedad, depresión o problemas de regulación de las emociones.
El objetivo principal es mejorar el bienestar emocional, la implicación en el tratamiento y las habilidades sociales de estos jóvenes mediante la interacción estructurada con perros de terapia. El planteamiento parte de una idea sencilla pero potente: la relación con un animal puede facilitar que el adolescente se abra, se relaje y se implique más en su propio proceso terapéutico.
El programa está dirigido por la doctora Laura Vigo, coordinadora del Hospital de Día de Salud Mental Infanto-Juvenil e investigadora del INIBIC, y por la profesora doctora Adriana Ávila Álvarez, responsable de la Unidad de Investigación de Terapia Ocupacional en Intervenciones no Farmacológicas de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UDC. Ambas lideran el diseño de las sesiones y la evaluación de sus efectos clínicos.
Según explican las responsables, se trata de una intervención que se desarrolla bajo estrictos protocolos sanitarios y de bienestar animal, siguiendo las recomendaciones internacionales en materia de terapia asistida con animales. Esto incluye desde controles veterinarios y de higiene hasta pautas claras de manejo para proteger tanto a los pacientes como a los perros.
Cómo son las sesiones de terapia asistida con perros
Las sesiones se realizan de forma semanal, con una duración aproximada de una hora, y siempre en la propia unidad de salud mental del hospital. Los grupos son reducidos, habitualmente de entre cuatro y diez adolescentes, lo que permite un seguimiento cercano por parte del equipo profesional y un trato personalizado en función de las necesidades de cada participante.
Durante las sesiones, los jóvenes participan en actividades guiadas adaptadas a sus intereses: cuidado básico del perro (cepillado, agua, comida), juegos estructurados, ejercicios sencillos de entrenamiento, órdenes básicas y dinámicas de interacción supervisada. A través de estas tareas aparentemente sencillas se trabajan aspectos complejos como la autoestima, la responsabilidad o la confianza en los demás.
El hecho de que el perro no juzgue, ni critique, ni exija explicaciones, crea un entorno percibido como más seguro y menos amenazante que otros espacios terapéuticos. Esto facilita que algunos adolescentes que suelen mantenerse a la defensiva se permitan mostrar emociones, expresar preocupaciones o simplemente relajarse durante un rato.
Las sesiones están coordinadas y dirigidas por profesionales especializados en terapia ocupacional e intervención asistida con animales, que trabajan en estrecho contacto con el equipo clínico de salud mental. Cada actividad se diseña con una intención terapéutica concreta: mejorar la comunicación, reducir la ansiedad, fomentar la cooperación en grupo o reforzar la sensación de capacidad personal.
De este modo, la presencia del animal no se limita a un simple efecto de compañía, sino que se integra en un marco clínico estructurado y evaluable. La conducta del perro, su respuesta ante las órdenes y la manera en que interactúa con cada adolescente se utilizan como herramientas para generar experiencias positivas, reforzar logros y abordar dificultades emocionales o conductuales.
Resultados iniciales y experiencia clínica en el CHUAC
Aunque la literatura científica sobre este tipo de intervenciones en población adolescente aún es limitada y con muestras pequeñas, la experiencia clínica acumulada en los primeros meses de funcionamiento del programa en A Coruña está siendo valorada como muy prometedora por el equipo responsable.
La doctora Laura Vigo señala que los participantes describen una reducción de los niveles de ansiedad durante las sesiones y una mejor disposición general hacia el tratamiento. Muchos de ellos acuden con más ganas a las citas en el hospital de día cuando saben que habrá interacción con los perros, lo que contribuye a mejorar la adherencia terapéutica.
Se ha observado también una mayor participación en las actividades y un clima más distendido entre los jóvenes, que tienden a relacionarse con menos tensión tanto con el equipo profesional como con sus compañeros. El vínculo con el animal actúa como puente: favorece la expresión emocional y ayuda a crear un ambiente más acogedor, donde los adolescentes se sienten más libres para compartir sus vivencias.
Para la Fundación María José Jove, este proyecto encaja con su apuesta por humanizar la asistencia sanitaria, incorporando herramientas innovadoras que sitúan en el centro las necesidades emocionales y sociales de los pacientes más allá de los síntomas médicos. Desde la entidad se subraya que esta línea de trabajo solo es posible gracias a la implicación del CHUAC y al compromiso conjunto con una atención más cercana e integral.
En paralelo al seguimiento clínico habitual, el equipo investigador está recopilando información sistemática sobre la evolución de los participantes para analizar con mayor rigor el impacto de la terapia asistida con perros. El objetivo es contribuir a generar evidencia que permita afinar los programas y apoyar su implantación en otros recursos sanitarios.
Una trayectoria consolidada en terapias con perros en A Coruña
El nuevo programa en salud mental infanto-juvenil no surge de la nada. La Fundación María José Jove lleva años colaborando con el Hospital de A Coruña en el desarrollo de iniciativas pioneras de terapia asistida con animales en entornos hospitalarios. Ya en 2016 se puso en marcha un programa en la Unidad de Rehabilitación Infantil y Atención Temprana del Hospital Materno Infantil Teresa Herrera.
Aquel proyecto convirtió al centro coruñés en el primer hospital de Galicia y uno de los primeros de España en permitir el acceso de perros con fines estrictamente terapéuticos. En esa experiencia inicial, los animales actuaban como facilitadores en la rehabilitación de menores con diversas limitaciones físicas o cognitivas, mejorando su motivación y participación en las sesiones.
El impacto positivo observado en el bienestar de los pacientes y en la dinámica de trabajo del equipo sanitario llevó a que este primer programa se mantenga vigente y haya servido de base para nuevas iniciativas. Entre ellas, destacan proyectos orientados a distintas franjas de edad y problemáticas, siempre con la terapia asistida con perros como eje común.
Desde 2022 se desarrolla en el mismo hospital un estudio piloto con menores de entre aproximadamente dos y seis años, centrado en analizar los efectos de diferentes enfoques de intervención con animales. Este trabajo busca conocer mejor qué tipos de dinámicas, duración de las sesiones o configuraciones de grupo resultan más eficaces en edades tan tempranas.
A esta línea se suma, desde 2024, el programa “Uniendo Pisadas”, un proyecto lúdico-terapéutico dirigido a niños hospitalizados de entre dos y quince años. En este caso, las actividades con perros se orientan a aliviar el impacto emocional del ingreso, fomentar el juego, mantener la motivación y apoyar las relaciones sociales dentro del entorno hospitalario.
Otros programas con perros en el área sanitaria coruñesa
La apuesta por la intervención asistida con perros en la sanidad pública coruñesa va más allá del Materno Infantil. En el Hospital Marítimo de Oza actualmente funcionan dos programas que incorporan animales en distintos servicios y perfiles de pacientes, consolidando a la comarca como un referente en este ámbito en Galicia.
Por un lado, en el servicio de Psiquiatría se desarrolla un programa orientado a personas con enfermedad mental en el que los perros se utilizan como herramienta terapéutica para fomentar la autonomía, mejorar las habilidades sociales y aumentar la calidad de vida. Las actividades combinan ejercicios de interacción con el animal con objetivos rehabilitadores y psicosociales concretos.
Por otro lado, el proyecto “Coa túa mascota” permite a pacientes de la Unidad de Cuidados Paliativos del mismo hospital pasar tiempo con sus propios animales de compañía dentro del entorno asistencial. Este programa tiene un enfoque centrado en la humanización y el cuidado en las fases finales de la vida, reforzando vínculos afectivos que para muchas personas son especialmente significativos.
En ambos casos, igual que en el Hospital de Día de Salud Mental Infanto-Juvenil, se trabaja con protocolos detallados para garantizar la seguridad y el bienestar de pacientes, familias, profesionales y animales. La coordinación entre los equipos clínicos y los especialistas en intervención asistida con perros resulta clave para adaptar cada visita o sesión a la situación concreta de la persona ingresada.
Todo este conjunto de experiencias refuerza la idea de que la colaboración entre el sistema sanitario público y entidades como la Fundación María José Jove o el INIBIC puede abrir nuevas vías de intervención más humanas y personalizadas, siempre bajo criterios de rigor y evaluación continua.
El desarrollo del programa de terapias con perros para pacientes jóvenes de salud mental en el Hospital de A Coruña refleja una forma distinta de entender la atención sanitaria, en la que la evidencia clínica se combina con la sensibilidad hacia las necesidades emocionales de los adolescentes. Con un recorrido que parte de proyectos pioneros en rehabilitación infantil y llega hasta estudios piloto, iniciativas lúdico-terapéuticas y programas en psiquiatría y cuidados paliativos, el área sanitaria coruñesa se ha situado como un laboratorio de buenas prácticas en intervención asistida con animales, mostrando que la presencia de un perro, bien integrada en el trabajo clínico, puede marcar la diferencia en la experiencia de quienes atraviesan momentos delicados en su salud mental.