La gestión del bienestar animal en Tenerife entra en una fase de cambio profundo con el impulso de Tierra Azul, un nuevo centro de protección animal concebido como pieza clave en la respuesta al abandono de perros y gatos en la isla. El proyecto nace con vocación insular y pretende reforzar y ordenar un sistema que hasta ahora dependía en gran medida del esfuerzo de ayuntamientos, protectoras y voluntariado.
Este futuro complejo, que el Cabildo tramita como proyecto de interés insular, estará situado en la finca Presas del Campo, entre los municipios de La Laguna (Valle Guerra) y Tacoronte. Desde esta ubicación estratégica se aspira a ofrecer una atención más equilibrada en el territorio y a articular una red de recursos públicos capaz de responder de forma coordinada al reto del abandono animal.
Un proyecto insular para coordinar la respuesta al abandono
Tierra Azul se enmarca en una estrategia política y territorial que busca trabajar codo con codo con los ayuntamientos en el ejercicio de sus competencias en bienestar animal, incorporando también la participación ciudadana como elemento central. La idea es que la protección de los animales de compañía deje de ser una suma de esfuerzos dispersos para convertirse en un servicio público planificado y coherente en toda la isla.
El centro tendrá carácter supramunicipal e insular, de forma que su uso no quedará limitado a los municipios donde se ubica. Al contrario, se plantea como un equipamiento de referencia para la guarda y custodia de perros y gatos procedentes de distintos puntos de Tenerife, en coordinación con las entidades locales que derivan los casos.
El consejero insular de Bienestar Animal, Valentín González, ha defendido que el objetivo es dar una respuesta unificada al abandono de animales, aliviando la carga que soportan muchos consistorios, especialmente aquellos con menos recursos técnicos o económicos. La coordinación entre administraciones se considera un pilar esencial para que la red funcione de forma estable y con criterios homogéneos.
Dentro de este esquema también se pretende reforzar el papel de las entidades de protección animal y el voluntariado, que han sido hasta ahora un soporte fundamental en la atención a perros y gatos abandonados. La intención es integrarlos en la red insular de centros, reconociendo su experiencia y canalizando su colaboración desde una estructura más organizada.
La iniciativa no nace aislada, sino en diálogo con Tierra Blanca, el centro de protección animal ya operativo en Fasnia, que presta servicio a más de veinte municipios del sur y otras zonas de la isla. Tierra Azul vendrá a complementar ese dispositivo, ampliando la capacidad y mejorando el reparto territorial de recursos entre norte, centro y sur de Tenerife.

Ubicación estratégica y capacidad para más de 1.000 animales
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su ubicación en Presas del Campo, un enclave situado entre La Laguna (concretamente en el entorno de Valle Guerra) y Tacoronte. Esta localización intermedia se ha seleccionado para facilitar los desplazamientos y garantizar una distribución más equilibrada de los servicios a lo largo de la isla.
El futuro centro se levantará sobre una superficie aproximada de 15.000 metros cuadrados, lo que permitirá albergar una dotación considerable de instalaciones. Según los datos avanzados por el Cabildo, Tierra Azul tendrá capacidad para más de 680 perros y 400 gatos, superando así el millar de animales atendidos de forma simultánea.
En el caso de los perros, se prevén diferentes tipos de alojamientos en función de las necesidades, desde estancias de residencia hasta espacios más amplios para animales que requieran mayor movilidad o una gestión específica. La planificación busca compatibilizar la capacidad con unas condiciones que respeten el bienestar físico y emocional de los animales acogidos.
Para los gatos se contemplan zonas bien diferenciadas, tanto en residencia como en instalaciones individuales. El proyecto incluye alrededor de 200 plazas en jaulones en régimen de residencia y otras 200 en jaulas individuales, pensadas especialmente para campañas CER (Captura, Esterilización y Retorno) o para casos que precisen aislamiento por motivos sanitarios u otras circunstancias.
Con estas cifras, el Cabildo aspira a dotar a Tenerife de un dispositivo dimensionado para atender el flujo actual de animales abandonados, pero también preparado para impulsar políticas preventivas que, a medio plazo, contribuyan a reducir ese volumen. La capacidad no se concibe solo como almacenamiento, sino como respaldo para una gestión más planificada del problema.
De albergue clásico a centro de gestión integral
Desde el punto de vista técnico, Tierra Azul se presenta como un equipamiento que supera el modelo tradicional de albergue. No se limitará a ofrecer espacio de acogida, sino que funcionará como un centro de gestión integral del bienestar animal, con servicios especializados y un enfoque más amplio de la intervención.
Entre las prestaciones previstas se incluye la atención veterinaria y el tratamiento clínico de los animales ingresados, tanto en casos de urgencia como en seguimientos más prolongados. Esto permitirá abordar lesiones, enfermedades o procesos de recuperación de forma centralizada, con protocolos comunes para toda la red insular.
Otro eje importante será la gestión y el control de colonias felinas mediante campañas CER, un método que combina captura, esterilización y retorno al entorno controlado como herramienta para estabilizar y reducir de manera ética las poblaciones de gatos ferales. Las instalaciones individuales previstas para felinos se vinculan estrechamente con este tipo de actuaciones.
El nuevo centro también impulsará programas de adopción orientados a facilitar que perros y gatos encuentren un hogar definitivo. La idea es que Tierra Azul no se convierta en un lugar de estancia indefinida, sino en un espacio de tránsito con apoyo profesional mientras se trabaja para reubicar a los animales en familias responsables.
Además, se contempla el desarrollo de actividades socioeducativas, charlas, talleres y campañas de sensibilización dirigidas a distintos públicos, desde centros educativos hasta colectivos vecinales. Estos contenidos buscarán fomentar la tenencia responsable, el respeto a los animales y el conocimiento de la normativa vigente en materia de protección animal.
Concienciación ciudadana y liderazgo institucional
Uno de los rasgos que el Cabildo subraya es que Tierra Azul aspira a ser también un punto de referencia en concienciación ciudadana. La transparencia en la gestión y la difusión de información sobre el funcionamiento del centro y las cifras de abandono se consideran claves para implicar a la población en el cambio de modelo.
El proyecto se inserta en la creación de una Red Insular de Centros de Protección Animal, en la que Tierra Azul y Tierra Blanca actuarán como nodos principales. Según ha explicado el área de Bienestar Animal, esta red pretende ofrecer una respuesta articulada al abandono y a la protección de los derechos de los animales en Tenerife, superando intervenciones aisladas.
La directora insular de Proyectos Estratégicos, Alicia Leirachá, ha señalado que la declaración de interés insular de Tierra Azul reconoce el carácter fundamental del proyecto para la isla. Esta figura administrativa facilita la tramitación del complejo y refuerza su consideración como infraestructura prioritaria en la planificación insular.
Con la puesta en marcha de este centro, el Cabildo aspira a asumir un liderazgo operativo en protección animal, coordinando recursos y esfuerzos que hasta ahora recaían, en buena parte, en asociaciones y personas voluntarias. Lejos de sustituir ese trabajo, la intención es integrarlo en un marco público más sólido, con roles y responsabilidades definidos.
La corporación insular defiende que, gracias a esta infraestructura y a su trabajo conjunto con los ayuntamientos, Tenerife podrá situarse a la vanguardia de la gestión pública del bienestar animal en el archipiélago canario, con un sistema más estructurado, mayor capacidad de respuesta y una mirada a largo plazo sobre la relación entre la ciudadanía y sus animales de compañía.
Con la tramitación de Tierra Azul como proyecto de interés insular, la isla da un paso significativo hacia un modelo de protección animal más coordinado, con instalaciones de gran capacidad, servicios especializados y una apuesta clara por la concienciación y la tenencia responsable. Si se cumplen los objetivos marcados, la combinación de este nuevo centro con la experiencia acumulada de Tierra Blanca, las protectoras y el voluntariado permitirá articular una red más sólida frente al abandono y mejorar de forma notable la atención a perros y gatos en Tenerife.
