
Una buena higiene es esencial para la salud y el bienestar de nuestro perro, algo que incluye cuidados especiales en zonas como la dentadura o los oĆdos. Estos Ćŗltimos pueden verse afectados por diferentes parĆ”sitos e infecciones si no establecemos una rutina de limpieza frecuente, algo que puede desembocar en problemas mucho mayores. Te damos algunos consejos para evitarlos.
Para empezar, tenemos que saber cómo reconocer los problemas que pueden darse en los oĆdos de nuestro perro. Algunas seƱales que asĆ nos lo indican son la cera abundante, un olor desagradable, enrojecimiento, inflamación, irritación, picor, sacudidas de cabeza o desorientacion. Es fundamental acudir al veterinario ante cualquiera de estos sĆntomas; Ć©l sabrĆ” determinar el origen de la afección e indicarnos cuĆ”l es el tratamiento apropiado.
En este sentido, hay que prestar especial atención a las razas de orejas caĆdas, ya que en ellas circula menos sangre por el conducto auditivo, lo que ralentiza la cura de la infección. Perros como el Cocker o el Basset Hound tienen mĆ”s posibilidades que otros de albergar parĆ”sitos en sus oĆdos. Sin embargo, estĆ”n mĆ”s protegidos ante amenazas externas.
Por todos estos motivos es necesario que cuidemos a diario los oĆdos de nuestro perro. La limpieza regular es probablemente la mejor medida que podemos tomar para proteger esta zona. Existen muchas teorĆas y remedios caseros sobre cómo llevarla a cabo, aunque lo mĆ”s conveniente es que preguntemos a nuestro veterinario quĆ© productos y mĆ©todo podemos utilizar. Lo que hay que descartar por completo son los bastoncillos para las orejas, ya que pueden daƱar gravemente su conducto auditivo.
Otra cuestión es la del pelo dentro del oĆdo, que puede dar lugar a la acumulación cerumen, facilitando con ello la aparición de Ć”caros y la inflamación. Podemos cortar el pelo de esta zona con mucho cuidado, sin arrancarlo. Aunque es preferible que lo consultemos previamente con el veterinario, para que nos indique si seguir este paso es necesario.
Por Ćŗltimo, las revisiones son imprescindibles, tanto por parte del especialista como por la nuestra. BastarĆ” con que examinemos sus oĆdos habitualmente, asegurĆ”ndonos de que no hay residuos dentro ni que desprenden mal olor..
ĀæPor quĆ© y cuĆ”ndo limpiar los oĆdos?
El canal auditivo del perro es profundo y con forma de L, lo que dificulta la ventilación y favorece la acumulación de cerumen. Las orejas largas o muy peludas (Cocker, Basset Hound, Caniche) retienen mÔs humedad y suciedad, incrementando el riesgo de otitis. Realiza una revisión visual semanal y aumenta la frecuencia si tu perro nada, vive en ambientes húmedos o ha tenido episodios previos. Si observas dolor, mal olor intenso, secreciones oscuras/verdosas, inclinación de la cabeza o pérdida de equilibrio, no limpies y acude al veterinario: puede tratarse de infección, Ôcaros o incluso problemas asociados a alergias.

Limpieza segura: pasos y productos clave
- Prepara el entorno: busca un lugar tranquilo y atempera el limpiador a temperatura ambiente para evitar molestias.
- Usa gasas estĆ©riles: una por cada oreja para no contaminar. Aplica un limpiador especĆfico no ototóxico con su aplicador; evita alcohol o peróxido.
- Masajea 20-30 s: sujeta la base de la oreja para ayudar a disolver el cerumen; deja que tu perro se sacuda despuƩs.
- Seca a fondo: retira restos visibles con gasa sin profundizar. El bastoncillo solo podrĆa usarse en el pabellón visible, nunca en el canal.
- Consulta al veterinario: te recomendarĆ” productos con antisĆ©pticos/acidificantes y la frecuencia adecuada. El suero fisiológico es suave; otras opciones caseras (vinagre diluido 50/50 o aceite de coco) solo bajo pauta profesional y nunca si hay heridas o dolor. En caso de infección se pautan gotas veterinarias (no humanas) tras comprobar el estado del tĆmpano.

Una rutina de cuidado coherente, el secado tras cada baño y reforzar con un premio ayudarÔn a que el perro acepte mejor la manipulación de las orejas y a reducir recurrencias.