En todas las casas tenemos la costumbre de darle alimentos nuestros a los perros, aunque su comida sea principalmente de pienso. Lo cierto es que muchos de nuestros alimentos pueden ser beneficiosos para la mascota, sobre todo si los incorporamos en su dieta desde pequeños y se los damos con moderación.
Hay frutas que no resultan buenas para los perros, como las que tienen pepitas o un exceso de azúcar, como las uvas, ya que pueden ser perjudiciales, pero en general las frutas también son beneficiosas para ellos. Pueden beneficiarse de muchas de sus propiedades, de su gran cantidad de agua, de sus nutrientes y vitaminas.
Una de las principales ventajas que tienen las frutas son su gran cantidad de antioxidantes, fibras y vitaminas. El perro también se beneficiará de todos estos nutrientes y la fibra le ayudará a regular el tránsito intestinal, algo importante si vemos que no lo realiza con frecuencia.
No obstante, tenemos que tener en cuenta algunas cosas. Los perros no tomarán frutas ácidas como la naranja o el kiwi, ya que no les resultan sabrosas y las evitan. En general les pueden gustar las frutas, pero no a todos los perros les parecen interesantes, por lo que se trata de probar. Podemos comenzar con frutas que tengan un sabor suave, como plátanos, siempre con moderación porque son altos en azúcares, o manzanas, evitando darle las pepitas.
Si estas frutas les gustan, podemos seguir con otras para aportar más vitaminas y beneficios. Desde arándanos a ciruelas, melocotones o peras. Siempre hay que darles trozos que no lleven pepitas u otros elementos, para que no les sienten mal. Además, las frutas como las manzanas también les ayudarán a mejorar la salud de sus dientes y a limpiar el sarro que puedan tener. Estas frutas siempre hay que dárselas con moderación para no provocarlos problemas intestinales.