El cachorro necesita de una serie de atenciones especiales una vez que llega a casa. Hay que pensar que hasta hace poco estaba con su madre y hermanos, y le puede costar un poco adaptarse a su nuevo hogar. Para evitar males mayores, hay que cuidarlo con paciencia y lo mejor posible y no ignorar sus llantos, ya que son su principal forma de comunicarse.
Si no sabes cómo ayudarle, a continuación te vamos a explicar cómo calmar el llanto de un cachorro, cómo identificar si llora por una necesidad básica, por miedo, por soledad o por un problema de salud, y qué puedes hacer en cada caso para que se sienta seguro y protegido.
Asegúrate de que come y bebe
Es fundamental. Si el cachorro no come o no bebe, puede pasarlo muy mal y llorar de forma insistente. Para evitarlo, es muy aconsejable dejarle su comida y agua a libre disposición, sobre todo durante las primeras semanas, para que pueda acudir al comedero cuando lo necesite.
La comida debe ser de la mejor calidad posible, es decir, que no tenga cereales ni subproductos innecesarios y que esté adaptada a su etapa de crecimiento. Un cachorro en pleno desarrollo tiene un metabolismo muy rápido y necesita ingerir pequeñas raciones varias veces al día, por lo que saltarse tomas o racionar en exceso puede provocar que llore por hambre.
Además de la alimentación, revisa que el agua esté siempre limpia y fresca. Un cachorro puede llorar simplemente porque tiene sed o el bebedero está vacío. Si sospechas que el llanto está relacionado con el hambre o la sed, observa si se calma después de comer o beber.
Si notas que tu pequeño no muestra interés por la comida, come muy poco o rechaza el agua de forma persistente, y el llanto va acompañado de apatía, vómitos o diarrea, es importante acudir al veterinario, ya que puede tratarse de un problema de salud y no solo de una queja puntual.
Dale calor y un lugar seguro para dormir

Aunque sea verano, es importante que el cachorro tenga una manta, ya que lo más probable es que eche de menos el calor de su madre y de sus hermanos. Proporcionarle una cama mullida, una manta suave y, si lo necesita, una fuente de calor suave (como una bolsa de agua tibia bien envuelta y alejada del contacto directo) le ayuda a relajarse y disminuye el llanto nocturno.
Además del calor, necesita un espacio propio y tranquilo. Puede ser una camita, un transportín o un pequeño parque para cachorros, situado en una zona de la casa donde haya movimiento moderado pero sin ruidos bruscos. Ese rincón debe ser siempre un lugar positivo, nunca un sitio de castigo, para que el cachorro lo asocie con seguridad y descanso.
También es muy aconsejable que lo cojas en brazos varias veces al día, ya que así no sólo estará más feliz sino que además empezará a confiar en ti. El contacto físico suave, las caricias y hablarle con voz tranquila son herramientas muy poderosas para reducir su estrés. Recuerda que muchos cachorros lloran simplemente porque se sienten solos o asustados en un entorno nuevo.
Si el cachorro llora sobre todo por la noche, puedes colocar inicialmente su cama o su transportín cerca de tu cama o en tu habitación. Olerte y escucharte le ayudará a sentirse acompañado y, poco a poco, podrás ir alejando su cama hasta el lugar definitivo si así lo deseas.
Ponle un reloj y usa sonidos de compañía
Pero no uno cualquiera, sino de esos que marcan el paso de los segundos. Así se puede «engañar» al cachorro, pues él asociará ese tic-tac con los latidos de su madre. De esta manera, al pensar que la tiene cerca, se calmará. Coloca el reloj envuelto en una tela, sin que pueda morderlo ni romperlo, cerca de su cama.
Además del reloj, también puedes usar ruido blanco o música suave para acompañarle durante la noche. Un ventilador, una radio a volumen muy bajo o una lista de reproducción con sonidos relajantes ayudan a tapar ruidos repentinos de la calle o de la casa que podrían asustarle y provocar más llanto.
Algunos tutores recurren a peluches especiales para cachorros que incluyen sonido de latido y una pequeña fuente de calor. Estos productos imitan de forma muy realista la presencia de la madre y la camada y son especialmente útiles en las primeras noches tras la adopción.
Recuerda que todos estos recursos son complementarios: si el cachorro tiene hambre, frío o dolor, solo un reloj o una música suave no bastarán. Por eso siempre es importante descartar primero sus necesidades físicas antes de considerar que el llanto es únicamente emocional.
Juega con él y cuida su bienestar emocional

El cachorro es un peludito que necesita divertirse, y qué mejor manera de hacerlo que jugando con él a diario. En las tiendas de productos para animales encontrarás muchos tipos de juguetes, incluyendo algunos específicos para cachorros, con los cuales os lo pasaréis estupendamente bien y, además, contribuirás a que descargue energía y se relaje.
Muchos cachorros lloran porque están aburridos o necesitan interacción social. No olvides que el perro es un animal muy sociable y que, hasta hace poco, estaba rodeado de su madre y hermanos. Dedica tiempo a jugar con él de forma calmada, a entrenar pequeñas órdenes con refuerzo positivo y a permitirle explorar el entorno de forma segura.
La estimulación mental es tan importante como la física. Puedes ofrecerle juguetes interactivos o rompecabezas de comida adaptados a su edad, que le obliguen a pensar y utilizar el olfato. Esto le ayuda a estar más equilibrado, a gastar energía de manera saludable y a reducir el llanto causado por frustración o exceso de energía acumulada.
Igual de relevante es enseñarle, poco a poco, a tolerar breves momentos de soledad. Empieza dejándolo unos segundos en su zona segura mientras sales de la habitación y regresas antes de que se angustie. Ve aumentando progresivamente el tiempo, siempre de manera gradual, para evitar que se genere ansiedad por separación en el futuro.
Llévalo al veterinario y vigila signos de enfermedad

Si nada de esto funciona, es posible que la salud de tu pequeño amigo no se encuentre en su mejor momento. Para averiguar qué es lo que le pasa y cómo solucionarlo, es conveniente llevarlo al veterinario lo antes posible, especialmente si el llanto es repentino, intenso o muy diferente a lo habitual.
Presta atención a señales como falta de apetito, apatía, vómitos, diarrea, cojera, dificultad para moverse, respiración agitada sin esfuerzo o si se queja al tocarle alguna parte del cuerpo. Estos signos, junto con el llanto, pueden indicar dolor o enfermedad y requieren una valoración profesional.
También debes consultar con el veterinario si el cachorro llora mucho al orinar o defecar, si tiene el abdomen hinchado o si se muestra excesivamente inquieto e incapaz de descansar. Un diagnóstico temprano puede evitar complicaciones y hará que tu cachorro vuelva antes a su estado de bienestar.
En algunos casos, además del veterinario, puede ser útil contar con la ayuda de un educador canino o etólogo si el llanto se asocia claramente a miedo intenso, ansiedad por separación u otros problemas de comportamiento. Un profesional te orientará sobre pautas específicas y, si fuera necesario, sobre el uso de feromonas apaciguadoras u otros apoyos complementarios.
La felicidad de tu pequeño amigo está en tus manos. Escuchar sus quejas, atender sus necesidades básicas y emocionales y pedir ayuda profesional cuando sea necesario es la mejor forma de conseguir que tu cachorro deje de llorar y crezca como un perro adulto equilibrado y confiado.
