¿Ha llegado un nuevo miembro peludo a tu hogar? Si es así, ¡enhorabuena! La llegada de un can es siempre una alegría si estaba planeado, por lo que seguro que a partir de ahora os hará reír, y también llorar (esperemos que sea siempre de alegría, pero recuerda que a veces también se puede poner enfermo y necesitará cuidados específicos).
Pero claro, los perros no vienen con manual de instrucciones, y cuando llegan a nuestras vidas siendo cachorros es muy habitual tener muchas dudas sobre qué comida ofrecerle, qué cantidad y cada cuánto. Así que si te gustaría saber cómo alimentar a un perro cachorro, has llegado al sitio correcto. Aquí encontrarás una guía muy completa basada en las distintas etapas de crecimiento, las necesidades nutricionales específicas y los errores más habituales que conviene evitar.
Como no va a comer lo mismo con 2 semanas de edad que con 6 meses, vamos a ir paso a paso para que te sea más fácil saber cómo y con qué frecuencia debes de alimentarlo en cada etapa de crecimiento, teniendo siempre en cuenta su tamaño, su nivel de actividad y su estado de salud.
De 0 a 1 mes

Durante esta etapa es muy, muy frágil. Si no tiene a la madre, tú tendrás que asegurarte de que recibe calor constante durante todo el día (con mantas y botellas térmicas envueltas para evitar quemaduras) y de que está en un lugar resguardado de corrientes de aire. Además tendrás que alimentarlo cada 3 horas con leche especial para cachorros utilizando una jeringa sin aguja o un biberón que encontrarás en las tiendas de animales o clínicas veterinarias. Esta leche tiene que estar templada, a unos 37 ºC, similar a la temperatura corporal materna.
No debes darle leche de vaca, de cabra u otras leches destinadas a humanos, pues podrían ocasionarle molestias en el estómago, así como diarreas, deshidratación y un aporte inadecuado de nutrientes. Las leches maternizadas para cachorros están formuladas con el equilibrio adecuado de proteínas, grasas, vitaminas y minerales para esta fase tan delicada.
Si el cachorro está con su madre, lo recomendable es que tome exclusivamente leche materna, ya que le aporta energía, nutrientes y anticuerpos que refuerzan su sistema inmunitario. Solo se debe suplementar con leche maternizada si la camada es muy numerosa, la madre no produce suficiente leche o el veterinario lo indica.
De 1 mes a 3 meses
A partir de esta edad puede empezar a comer alimento sólido de alta calidad. Este proceso se llama destete y debe hacerse de forma progresiva para que el sistema digestivo del cachorro se adapte sin problemas.
Lo ideal es que coma pienso húmedo para cachorros o pienso seco específico para cachorros mezclado con agua tibia o con un poco de leche maternizada, de manera que se forme una papilla fácil de masticar y tragar. En esta etapa, su dieta debe contener proteínas de alta calidad de origen animal (como pollo o pescado), grasas saludables que le aporten energía, y un adecuado nivel de vitaminas y minerales (especialmente calcio y fósforo para sus huesos).
Con 2-3 meses los dientes ya le habrán crecido lo suficiente para poder masticar sin problemas el pienso, por lo que puedes ir reduciendo poco a poco la cantidad de agua hasta que el alimento quede prácticamente seco. Es fundamental que el alimento esté formulado para cachorros, ya que sus necesidades de energía y nutrientes son mucho mayores que las de un perro adulto.
En esta fase, también es importante respetar la comida que estaba tomando en su hogar o criadero anterior y realizar el cambio a un nuevo pienso de manera gradual: mezcla durante varios días una pequeña parte del alimento nuevo con el antiguo, aumentando la proporción del nuevo que le das cada día. Esto ayuda a prevenir diarreas y problemas digestivos.
De 3 meses al año

Durante estos meses puede comer pienso seco para cachorros de forma estable. Pero, insisto, debe de ser de buena calidad. El perro es un animal carnívoro, por lo que el alimento de base debe de ser la carne o el pescado, y no subproductos ni cereales en grandes cantidades. Solo así podrá crecer y desarrollarse sin problemas de huesos, articulaciones o sistema inmunitario.
Los cachorros necesitan más proteína que los adultos para formar músculos, tejidos y nuevas células; también requieren una cantidad mayor de grasas buenas como fuente principal de energía y para el desarrollo del cerebro y la visión, gracias a ácidos grasos como el omega 3. Además, las vitaminas y minerales presentes en el pienso (como las vitaminas A, D y E, y minerales como calcio, fósforo, zinc o hierro) son esenciales para un crecimiento equilibrado.
Es muy importante que elijas un alimento adaptado al tamaño de la raza. Los perros de razas pequeñas tienen un metabolismo más rápido y suelen necesitar un pienso con más densidad energética y croquetas de menor tamaño, mientras que los de razas grandes y gigantes deben tomar dietas con energía moderada y niveles controlados de calcio y grasa para evitar un crecimiento demasiado rápido que pueda dañar su esqueleto.
Para razas grandes, los piensos específicos para cachorros de gran tamaño suelen incluir una cantidad ajustada de calorías, una proporción adecuada de proteína de calidad y un contenido de grasa moderado, de forma que el crecimiento se produzca de manera más lenta y segura para sus articulaciones. Mantener al cachorro en una condición corporal óptima y vigilar su peso con regularidad es clave para reducir el riesgo de displasia de cadera y otros problemas articulares futuros.
¿Cada cuánto debe comer?

Dependiendo de la edad que tenga tu cachorro, tendrás que darle de comer más o menos veces, ya que su estómago es pequeño y no puede ingerir grandes cantidades de una sola vez:
- De 2 a 3 meses: 4 veces al día, repartiendo su ración diaria en tomas pequeñas para que mantenga la energía y evite bajadas de glucosa.
- De 4 a 6 meses: 3 veces al día, manteniendo horarios regulares para favorecer una buena digestión y unos hábitos de eliminación previsibles.
- A partir de los 6 meses: 2 veces al día, por la mañana y por la tarde o noche, hábito que suele mantenerse también en la etapa adulta.
Además de la frecuencia, es fundamental que tenga agua limpia y fresca siempre disponible, especialmente si come pienso seco, ya que este contiene muy poca humedad. Revisar a diario su bebedero y renovarle el agua ayuda a evitar deshidratación y promueve una buena función renal.
Para determinar la cantidad exacta que debe comer tu cachorro, utiliza las tablas de ración diaria que aparecen en el envase del pienso como referencia y ajústalas según su condición corporal, su nivel de actividad y las recomendaciones del veterinario. Un cachorro sano debe crecer de forma constante, tener buen apetito, un pelaje brillante y un nivel de energía adecuado sin llegar a la obesidad.
También conviene evitar el hábito de darle sobras de comida humana, por muy tentador que resulte, ya que muchos alimentos de nuestra dieta pueden resultarle perjudiciales (como el chocolate, la cebolla, el ajo, el alcohol o los huesos cocidos) y además alteran el equilibrio de una dieta completa y preparada para cachorros.

Que disfrutes de tu nuevo amigo peludo. Dedicar tiempo a elegir una alimentación adecuada, respetar los horarios, observar sus heces, su peso y su energía y consultar con tu veterinario ante cualquier duda es una de las mejores inversiones que puedes hacer para que tenga una vida larga, sana y feliz a tu lado.
