
Además de los abandonos estacionales, existen otras causas como camadas no deseadas, compras impulsivas, problemas económicos, cambios de domicilio o falta de información sobre lo que implica realmente convivir con un perro. Todo ello genera una sobrepoblación de perros en la calle y en refugios que solo puede afrontarse con la implicación de toda la sociedad.
Para hacerles la vida más fácil a estos peludos, te vamos a decir cómo ayudar a perros abandonados de forma práctica, segura y responsable, tanto si te encuentras uno en la calle como si quieres colaborar a largo plazo para reducir el abandono.
Adopta a un perro abandonado

Es imposible cuidarlos a todos, pero ¿por qué no adoptar a uno? Piensa que no sólo le devolverás la alegría de vivir, sino también dejarás sitio para que otro perro pueda ocupar su lugar en la Protectora. Así contribuyes doblemente: ayudas al animal que se va a tu casa y a otro perro que podrá ser rescatado gracias al hueco que se libera.
Es cierto, es un poco triste decir esto, pero es mucho mejor que acabe en una Protectora (y no perrera) a que siga viviendo en la calle. Un perro en la calle se enfrenta a hambre, enfermedades, atropellos y maltrato, mientras que en una Protectora, aunque no tenga una familia definitiva aún, al menos recibe alimentación, cuidados veterinarios y algo de cariño.
La diferencia entre una Protectora y una perrera es que en la segunda los canes que entran tienen una media de 15 días para encontrar familia. Si al terminar ese plazo no lo han conseguido, son sacrificados. En las Protectoras se quedan con los animales hasta que encuentran un hogar, y muchas de ellas cuentan con programas de adopción responsable, casas de acogida y apadrinamiento para garantizar el bienestar de los peludos mientras esperan.
Antes de adoptar, es importante reflexionar sobre tu situación: tiempo disponible, estabilidad económica, espacio en casa, otros animales y estilo de vida. Una adopción meditada evita nuevos abandonos por decisiones impulsivas. Si no puedes comprometerte a largo plazo, valora otras formas de ayuda igual de valiosas.
Hazte socio…

Si en este momento no puedes adoptar por el motivo que sea, siempre puedes hacerte socio y colaborar económicamente, aportando la cantidad que desees cada mes. De esta manera, ayudarás a los encargados a cuidar de los peludos, a pagar piensos de calidad, tratamientos veterinarios, vacunas, esterilizaciones y mejoras en las instalaciones.
Muchas asociaciones permiten diferentes fórmulas: cuota mensual, donativos puntuales, apadrinar a un perro concreto o participar en campañas específicas (por ejemplo, esterilizaciones masivas o rescates urgentes). En numerosos casos estas entidades están declaradas de utilidad pública, por lo que las donaciones pueden desgravarse en la declaración de la renta, algo que conviene consultar con cada protectora.
…o Voluntario
¿Necesitas estar en contacto con ellos regularmente? Hazte voluntario. Eso sí, piensa que no sólo tendrás que darles de comer y pasearlos, sino que también es probable que te pidan limpiarles las jaulas y a los mismos perros, ayudar en tareas de organización, traslados al veterinario o difusión de campañas en redes.
Si quieres hacerlo, adelante. El voluntariado requiere compromiso y responsabilidad, como si fuera un trabajo: los animales dependen de que alguien vaya cada día a atenderlos. En algunas Protectoras también necesitarán personas con habilidades específicas, como gestión de redes sociales, diseño gráfico, apoyo jurídico o labores de educación y sensibilización en colegios y eventos.
Otra forma muy potente de voluntariado es ofrecerte como casa de acogida. En este caso, el perro vive temporalmente contigo hasta que encuentra adopción definitiva. Suelen ser animales que no llevan bien el refugio, cachorros, perros mayores o enfermos que necesitan un entorno tranquilo. La asociación suele hacerse cargo de los gastos veterinarios y, en muchas ocasiones, del alimento; tú aportas tu hogar, tu tiempo y tu cariño.
Aporta objetos

¿Tienes objetos u otro tipo de enseres que tu perro ya no necesita? Llévaselos a las Protectoras, ¡necesitan muchas cosas! Camas, mantas, comederos, collares, correas, transportines, medicinas veterinarias en buen estado y, sobre todo, comida para perros. También son de gran ayuda las toallas viejas, productos de limpieza, bebederos grandes y juguetes resistentes.
Antes de llevar nada, es recomendable contactar con la Protectora para preguntar qué necesitan en ese momento. Así aseguras que tu donación sea realmente útil y se adapte al tipo de animales que tienen y al espacio disponible.
Cómo actuar si te encuentras un perro abandonado

Además de apoyar a refugios y campañas, es clave saber qué hacer si te cruzas con un perro abandonado o perdido. Actuar con calma y de forma correcta puede salvarle la vida y facilitar que vuelva con su familia o encuentre una nueva.
Acércate al perro con calma
Si el perro tiene un aspecto sano y no muestra una actitud agresiva puedes intentar acercarte. Un perro abandonado o perdido está desorientado, puede asustarse con facilidad y huir si intentas acercarte de una forma brusca o directa. Por esta razón es importante que te acerques poco a poco y evitando los movimientos repentinos.
Utiliza tonos de voz suaves y evita hablar con un tono amenazante. Si dispones de comida, puedes utilizarla para que el perro se relaje; en lugar de atraerlo hacia ti, es mejor tirar comida a cierta distancia. Verás que el perro se irá acercando a ti a medida que coja confianza. Cuando hace calor, puede ser útil también ofrecerle agua para ayudarle a relajarse en tu presencia.
Cuando lo tengas cerca y la actitud del perro sea tranquila puedes intentar acariciarle y sujetarle. Si tiene collar, no parece agresivo y se deja manipular con facilidad, puedes utilizar una correa o una cuerda o sujetarlo con la mano directamente por el collar. Si no tiene collar, puedes improvisar una correa utilizando una cuerda resistente.
Si el perro está herido, enfermo o muestra signos de agresividad, es mejor no intentar capturarlo por tu cuenta y llamar a la Policía Local o al servicio de recogida de animales de tu Ayuntamiento. Son las autoridades competentes para gestionar la recogida de perros perdidos o abandonados y, además, suelen disponer de lectores de microchip y material adecuado para hacerlo con seguridad.
Comprueba si tiene identificación
Cuando ya lo tengas controlado, fíjate si lleva chapa identificativa en el collar. En ella suele aparecer el nombre del perro y un teléfono de contacto. Si el teléfono está actualizado y tienes suerte, el propietario contestará y podrás comunicarle que has encontrado a su compañero.
Hay chapas modernas donde no encontrarás un número de teléfono sino un código QR. Si tienes un teléfono móvil con cámara y escaneas el código, podrás acceder a la información que el propietario dejó para localizarle. Si no logras contactar, la chapa está ilegible o el perro no se deja manipular, tendrás que actuar como si no llevara chapa.
También es importante recordar que no todos los animales que andan solos están abandonados, sobre todo en zonas rurales o urbanizaciones. Preguntar a los vecinos o a comercios cercanos puede ser la forma más rápida de encontrar a su familia.
Revisa si tiene microchip
Si no encuentras chapa, el siguiente paso es llevar al perro a la clínica veterinaria más cercana para comprobar gratuitamente si tiene microchip. El microchip es un pequeño dispositivo bajo la piel que contiene los datos del propietario.
Si el perro lo lleva, el veterinario podrá consultar la base de datos y llamar al responsable. A veces incluso reconocerá al animal por ser paciente habitual de la clínica. Si no tiene microchip, tanto el veterinario como las autoridades locales pueden avisar al servicio de recogida de animales abandonados o perdidos, que lo trasladará a una perrera municipal o a una Protectora, según el convenio que exista en la zona.
La ausencia de identificación no significa necesariamente que el perro esté abandonado, puede ser un perro perdido sin chip ni chapa, pero sí reduce mucho las posibilidades de volver a casa. En ese caso, puedes:
- Contactar con protectoras locales para avisar de que lo has encontrado y comprobar si alguien ha denunciado su desaparición.
- Hacerte cargo temporalmente del perro mientras difundes su caso en redes sociales, clínicas veterinarias y comercios de la zona.
- Valorar su adopción si nadie lo reclama tras los plazos legales establecidos.
Siempre que observes un caso claro de abandono o maltrato (animales atados sin cuidados, encadenados permanentemente, en malas condiciones de salud o viviendo entre basura) es fundamental denunciar ante las autoridades competentes o avisar a una entidad de protección animal para que puedan orientarte sobre los pasos a seguir.
Ayuda a los perros abandonados a ser felices. Cada pequeño gesto, desde compartir un mensaje hasta adoptar, reduce el número de animales en la calle y aumenta las posibilidades de que vivan la vida digna y segura que merecen.