El embarazo de nuestra perra debería ser siempre un motivo de alegría, pero lo cierto es que si no la cuidamos correctamente podrían surgir problemas y sorpresas desagradables que pongan en riesgo su salud y la de los cachorros. Entender qué ocurre en su cuerpo, qué necesita en cada etapa y cómo podemos acompañarla es esencial para que la gestación, el parto y el postparto transcurran con la mayor tranquilidad posible.
Para evitar complicaciones, vamos a explicar cómo cuidar a una perra embarazada paso a paso, desde la alimentación y el ejercicio hasta la preparación del nido, las visitas al veterinario, la prevención de problemas y los cuidados tras el parto.
Alimentación

Una perra embarazada debe recibir todos los nutrientes necesarios no sólo para que ella se mantenga en perfecto estado de salud, sino también para que los cachorros tengan un buen desarrollo. Por ello, es muy importante darle comida de calidad, con un alto porcentaje de carne (70-80%) y nada de cereales, evitando sobre todo piensos muy baratos, con demasiados subproductos o azúcares añadidos.
Durante la primera parte de la gestación, muchos veterinarios recomiendan no hacer cambios bruscos en la dieta si la perra ya come un alimento completo y equilibrado. A partir del último tercio del embarazo, cuando los cachorros crecen más rápido y aumentan las demandas energéticas, sí conviene incrementar las raciones y, en muchos casos, pasar a un pienso específico para perras gestantes o cachorros, que aporta más energía, proteínas de alta calidad, ácidos grasos esenciales, ácido fólico, minerales y vitaminas.
En cuanto a la cantidad, lo ideal es agregarle media ración más de la que normalmente le echaríamos y repartirla en varias tomas diarias para no sobrecargar el estómago. Por ejemplo, si antes de estar embarazada le dábamos 200 gramos de pienso seco, ahora le daremos 300, preferiblemente divididos en tres o más comidas a lo largo del día. Esto ayuda a evitar molestias digestivas y aporta un flujo de energía más constante.
Además de la comida, la hidratación es clave: la perra gestante necesita tener siempre agua fresca y limpia a su disposición, especialmente si se alimenta con pienso seco. Es recomendable colocar varios cuencos de agua en las zonas donde pase más tiempo, sobre todo en las últimas semanas, cuando puede sentirse más cansada para desplazarse.
Ejercicio

Es cierto que durante el embarazo se deben evitar los ejercicios intensos, pero tu perra va a seguir necesitando salir a pasear todos los días y jugar contigo. El ejercicio moderado la ayudará a mantenerse en forma para el embarazo, a controlar mejor su peso y, además, a estar más equilibrada y feliz.
Lo más recomendable es ofrecerle paseos más cortos y frecuentes, de tres a cinco salidas suaves al día, en lugar de recorridos muy largos o exigentes. Debemos evitar las carreras, los saltos bruscos, los juegos demasiado intensos o las actividades en las que otros perros puedan chocar contra su abdomen y golpear a los cachorros.
El ejercicio también ayuda a que llegue al parto con un buen tono muscular, lo que facilita las contracciones y la expulsión de los cachorros. Observa siempre su respiración y su nivel de cansancio, y adapta la intensidad para que se sienta cómoda en todo momento.
Veterinario

Durante esta importante etapa, debes llevarla al veterinario para que le hagan una revisión completa. Mantener una buena salud es fundamental para que todo vaya bien, especialmente durante el embarazo. El profesional comprobará su estado general, su peso, la presencia de posibles parásitos y te orientará sobre la mejor alimentación y los suplementos necesarios.
Es muy recomendable que el veterinario revise si sus vacunas están al día antes de la gestación, ya que la madre transmite parte de su inmunidad a los cachorros a través de la leche. Si no ha sido posible vacunarla previamente, será el profesional quien valore si alguna vacuna concreta puede administrarse de forma segura durante la gestación.
La desparasitación también es un punto clave: algunas lombrices intestinales pueden transmitirse a los cachorros, de modo que el veterinario te indicará qué productos antiparasitarios son seguros para una perra embarazada, tanto a nivel interno como externo (pulgas y garrapatas), y en qué momento deben aplicarse.
Además, es conveniente que hables con el profesional para decidir si vas a permitir que se ponga de parto en casa o si vas a llevarla a la clínica o al hospital veterinario. En algunas razas, sobre todo aquellas con cabeza muy grande o cuerpo muy compacto, el veterinario puede aconsejar programar una cesárea para reducir riesgos. También podrá explicarte qué signos de alarma debes vigilar durante el embarazo y el parto (sangrados anómalos, jadeo excesivo, convulsiones, dificultad para expulsar cachorros, etc.).
Prepara un buen «nido» y evita el estrés
En las últimas semanas de gestación, tu perra comenzará a buscar un lugar tranquilo donde sentirse segura para parir. Puedes ayudarla a construir un «nido» cómodo y cálido utilizando una caja amplia de cartón o plástico resistente, con mantas, toallas viejas o empapadores limpios que puedas cambiar con facilidad.
Coloca este nido en una zona silenciosa y poco transitada de la casa, lejos de corrientes de aire, niños pequeños u otros animales que puedan molestarla. La temperatura ambiente debe ser agradable para evitar que los cachorros, que aún no regulan bien su calor corporal, se enfríen en las primeras horas.
Es importante también reducir al máximo el estrés durante la gestación: evita cambios bruscos de rutina, mudanzas, ruidos muy fuertes, castigos o discusiones cerca de ella. Una perra embarazada necesita un entorno estable, predecible y seguro para que sus hormonas y su comportamiento se mantengan equilibrados.
Dale mucho cariño

Esto es algo que se debe de hacer siempre, pero cuando la perra está embarazada necesita sentirse más querida y protegida si cabe. Por ello, cada día hay que hacerle saber lo mucho que la quieres, dándole mimos, caricias y hablándole en un tono de voz alegre y suave. Muchas perras se muestran más cariñosas y buscan nuestra compañía durante esta etapa.
Asimismo, no hay que regañarla ni comportarse de forma violenta con ella. Con esto no quiero decir que haya que permitírselo todo, sino más bien que hay que tener mucha paciencia y ser muy respetuosos, pero no sólo ahora, sino durante todos los días de su vida. Si en algún momento necesita descansar o prefiere estar más sola, respeta también ese espacio, ya que cada perra vive el embarazo de forma distinta.
En los días cercanos al parto puede mostrarse algo inquieta o nerviosa, rascar las mantas del nido o cambiar de lugar varias veces. Acompáñala con calma, permanece cerca pero sin agobiarla y, si notas signos extraños o demasiado intensos, contacta con tu veterinario para que te oriente.

Con estos consejos sobre alimentación adecuada, ejercicio moderado, seguimiento veterinario, preparación del nido y apoyo emocional, tu perra tendrá muchas más posibilidades de disfrutar de un embarazo tranquilo y de traer al mundo a sus cachorros en las mejores condiciones posibles. Estar informado, observarla cada día y contar con la ayuda del veterinario ante cualquier duda es la mejor forma de cuidar de ella en una de las etapas más especiales de su vida.