Antaño se creía que los perros comían sólo huesos y poco más. Y, de hecho, hasta hace bien poco se les alimentaba sólo con las sobras. Afortunadamente, las cosas han cambiado y hoy día les podemos dar una alimentación de buena calidad, ayudándoles así a tener una salud de hierro durante muchos, muchos años.
Se dice que »somos lo que comemos» y en el caso de nuestros amigos también es así. Sin embargo, como hay tantas marcas a veces no siempre resulta fácil escoger el mejor pienso. Si ese es tu caso, no te preocupes. En Mundo Perros te ayudaremos a elegir un buen pienso digestivo para perros.
¿Cómo es la digestión de los perros?

Para saber cuál es el mejor pienso para tu perro, es necesario entender cómo es su digestión. Estos animales son carnívoros: tanto su dentadura como su sistema digestivo están especialmente diseñados para masticar y triturar huesos y carne. Pueden comer vegetales e ingerir cereales, pero éstos no deben ser la base de su alimentación.
Cuando un perro come, mastica con sus 42 dientes la comida, mezclándola con la saliva. De la boca, se dirigirá al esófago hasta llegar al estómago, donde se terminará de triturar. Para ello, el páncreas comenzará a producir enzimas digestivas, y las glándulas de la pared estomacal producirán los ácidos necesarios. Estos ácidos son tres veces más potentes que los que tenemos nosotros, puesto que deben de poder descomponer todo aquello que un perro se come, ya sea carne, huesos o hierba.
Tras ocho horas de trabajo, la comida pasará al intestino delgado, donde se descompondrá todavía más por hasta 48h.
Finalmente, aquello que no se ha podido o no se ha necesitado absorber, se procesa en el intestino grueso durante un par de horas, pasa al colon y de ahí se desecha.

Piensos digestivos para perros: ¿cómo elegirlos?

Teniendo en cuenta cómo es su digestión, es muy importante elegir un pienso de calidad. Para ello, nos tenemos que fijar en la etiqueta de los ingredientes, descartando aquellos que tengan cereales, maíz o derivados como primer ingrediente. Dale a tu can un pienso que contenga un alto porcentaje de carne y su salud te lo agradecerá.
- Ingredientes principales de calidad: prioriza carne fresca o deshidratada identificada (pollo, pavo, cordero, salmón, conejo) y evita subproductos y rellenos.
- Alta digestibilidad: proteínas de alto valor biológico, preferiblemente hidrolizadas en casos sensibles; carbohidratos suaves como arroz, patata o batata.
- Fibra funcional: mezcla de fibras solubles e insolubles (pulpa de remolacha, psyllium, inulina FOS) para mejorar el tránsito y la consistencia de las heces.
- Soporte de la microbiota: inclusión de prebióticos MOS/FOS y probióticos; algunas dietas añaden postbióticos para estabilizar el intestino.
- Grasas moderadas: perfil bajo en grasa cuando hay sensibilidad o pancreatitis, con omega 3 (EPA/DHA) para modular la inflamación.
- Minerales estratégicos: en dietas veterinarias puede haber más sodio y potasio para favorecer el equilibrio hídrico y la motilidad intestinal.
- Sin irritantes: evita azúcares añadidos, colorantes y conservantes sintéticos; mejor antioxidantes naturales.
- Adaptado al perro: fórmulas para razas pequeñas/grandes con tamaño de croqueta y densidad energética adecuados.
- Normativa: comprueba que cumpla las guías FEDIAF para alimento completo.
Síntomas y causas de sensibilidad digestiva
- Síntomas frecuentes: diarrea, vómitos, gases, mal aliento, dolor abdominal, heces blandas con moco, pérdida de peso o apetito, pelo opaco.
- Causas habituales: cambios bruscos de dieta, intolerancias o alergias, ingesta de objetos o comida inadecuada, parásitos, gastroenteritis vírica, enfermedad inflamatoria intestinal, gastritis, colitis o pancreatitis.
¿Cuándo elegir un pienso gastrointestinal y durante cuánto tiempo?
Este tipo de alimento se usa cuando hay digestiones pesadas, diarreas recurrentes, intolerancias o tras procesos gastrointestinales. En algunos perros se utiliza temporalmente hasta estabilizar el cuadro; en otros casos, según el diagnóstico, puede ser una opción a largo plazo. Los perros sanos pueden consumirlo si lo toleran y el veterinario lo avala.
Ingredientes recomendados y los que conviene evitar
- Recomendados: carnes blancas y pescado (pollo, pavo, conejo, salmón), carbohidratos suaves (arroz, patata, batata), fibras prebióticas, aceites de pescado, dietas monoproteicas o hidrolizadas si hay sospecha de alergia; en húmedo, latas hipo monoproteicas pueden ser útiles.
- A evitar: grasas saturadas y fritos, lácteos (por lactosa), carnes muy grasas o rojas si no sientan bien, cereales como trigo/maíz en perros sensibles, aditivos y azúcares innecesarios.
Cómo hacer la transición sin problemas
- Días 1-2: 75% alimento antiguo + 25% nuevo.
- Días 3-4: 50% y 50%.
- Días 5-6: 25% antiguo + 75% nuevo.
- Día 7: 100% del pienso digestivo.
Observa heces, apetito y energía. Si hay empeoramiento, detén el cambio y consulta a tu veterinario.
Preguntas frecuentes
- ¿Un pienso digestivo es de por vida? Depende de la causa. Puede ser temporal o mantenido bajo indicación veterinaria.
- ¿Qué talla de croqueta elijo? Escoge tamaño acorde a la raza para mejorar masticación y digestibilidad.
- ¿Se puede alternar seco y húmedo? Sí, el húmedo aumenta la palatabilidad e hidratación; mantén el equilibrio nutricional.
- ¿Y si no se adapta? Prueba una fórmula monoproteica o hidrolizada y realiza la transición lentamente.
Cuidar la digestión de tu perro empieza por leer bien la etiqueta y escoger fórmulas con proteínas digestibles, fibras funcionales y soporte de microbiota. Con un cambio gradual, seguimiento de síntomas y el asesoramiento veterinario adecuado, podrás encontrar el alimento que mejor siente a tu compañero y mantener su bienestar a largo plazo.