Los perros son unos animales que usan su boca para explorarlo todo. Especialmente cuando son cachorros, pueden tener mucha tendencia a mordernos las manos, los pies, los muebles, los zapatos… todo lo que encuentran. Este comportamiento puede resultar gracioso al principio, pero cuando el can crece, su dentadura se vuelve más fuerte, y es entonces cuando podría hacer daño tanto a nosotros como a los otros peludos que se encuentre durante los paseos. Además, durante la dentición, los cachorros sienten molestias en las encías y masticar les alivia, por lo que es normal que aumente el mordisqueo.
Para evitar problemas, es muy importante saber cómo enseñar a un perro a no morder. Y de eso hablaremos en este artículo. Sigue estos consejos para conseguir que tu can sepa cómo comportarse. Recuerda que el objetivo no es que no muerda nunca, sino redirigir la conducta hacia objetos adecuados como mordedores y juguetes.
Las partes del cuerpo no son un juguete
Tanto si es un cachorro como si es adulto, una de las primeras cosas que tenemos que hacerle entender es que el cuerpo de una persona no es un juguete. Cada vez que intente mordernos, aunque sea jugando, le diremos un NO firme, sin gritar, y nos apartaremos de él. Si intenta hacernos la pelota, no le escucharemos. Debe aprender que no queremos que nos muerda, y para ello debe asociar el querer mordernos con algo negativo (importante: no se le debe pegar ni gritar, pues así sólo conseguiríamos que nos tuviese miedo): cada vez que muerdo, me ignoran. Dale un premio (caricias, golosinas para perros, juguete) si han pasado 10 segundos y se ha portado bien. Puedes añadir una señal breve como AY para marcar que ha hecho daño y detener el juego unos segundos.
Otra opción es redirigirlo. ¿Cómo se hace? En realidad, es muy fácil: cada vez que intente morderte, enséñale una golosina para perros y haz que vaya a un sitio: por ejemplo, si está en el sofá, con la ayuda del premio lo bajaremos, le daremos una orden básica (como sentado) y le daremos el premio. Inmediatamente ofrece un juguete para masticar y refuerza cuando lo muerda a él y no a tu piel.
Hay que ser constante. El perro necesita repetir varias veces una misma acción para que pueda entenderla y, sobre todo, memorizarla. Pero el trabajo al final vale la pena. Siempre. Para acelerar el aprendizaje, todos en casa deben responder igual, sin contradicciones, y conviene mantener sesiones de juego cortas para evitar que se sobreexcite.
- Ignora y pausa: si muerde fuerte, termina el juego y aléjate unos 15-60 segundos.
- Refuerzo positivo: premia el juego suave y el uso de juguetes apropiados.
- Estimulación adecuada: ejercicio físico y retos mentales reducen el mordisqueo por aburrimiento.
- Nada de castigos: evita gritos o castigos físicos; aumentan ansiedad y empeoran la conducta.

¿Qué hago si va a morder a otro perro o persona en el parque?
A nadie le gusta ver que su perro intenta morder a otro can o persona. Es una situación muy desagradable tanto para el cuidador del animal como para la víctima. ¿Qué hacer? Por experiencia, te puedo decir que lo mejor que se puede hacer es mantener la calma.
Si ves a tu perro que empieza a sentirse tenso o incómodo (pelo erizado, empieza a mostrar los dientes, pone la cola recta), llévatelo de ahí. Ponle la correa y, sin decir palabra, idos a un rincón alejado, donde el perro pueda calmarse. Haz que haga un poco de olisqueo soltando por el suelo trozos de salchicha o chucherías para perros. Esto le ayudará a relajarse mediante el olfato.
Antes de regresar al parque, te recomiendo que sigas practicando en casa y te lo lleves de paseo por calles donde no suelan ir muchas personas a pasear con sus canes. Trabaja a distancia donde el perro se mantenga tranquilo y refuerza con comida o juego por ignorar estímulos. Solo cuando veas que por fin ha entendido que no puede morder, entonces podrías volver a intentarlo.
- Observa señales: mirada fija, rigidez, bostezo, lamido de nariz y cola alta son avisos.
- Gestión: aumenta la distancia, cambia de dirección y ofrece conductas incompatibles (sentado, mirar).
- Apoyo profesional: ante reactividad o miedo, un adiestrador en positivo te guiará con un plan.

Si necesitas más ayuda, no dudes en consultar con un adiestrador canino que trabaje en positivo.
¿Por qué es importante enseñar a tu perro a no morder?
Además de la convivencia, entrenar la inhibición de la mordida mejora su manejo social y seguridad en casa.
- Ventajas: mejor control en interacciones, prevención de mordeduras accidentales y entorno más seguro para todos.
- Riesgos de no hacerlo: lesiones, posible responsabilidad legal, aislamiento del perro e incluso medidas severas en casos graves.
Materiales y entorno recomendados
Entrena en un lugar tranquilo y sin distracciones. Un clicker puede ayudarte a marcar el instante exacto en que el perro hace lo correcto (por ejemplo, soltar la mano y morder su juguete). La señal clara del clic facilita el aprendizaje con refuerzo positivo.
Por muy adorables que sean, los cachorros pueden morder. En torno a las 6 semanas ya tienen unos 28 dientecitos listos para hincar. Aunque, al principio, esos pequeños alfileres tan solo molesten y apenas hagan daño, es necesario saber cómo enseñar a un perro a no morder.
La mayoría de los perros junior, gracias al contacto con su camada, ya tiene un cierto control. Hay quien dice que la inhibición de la mordida es algo innato en los canes y que no requiere adiestramiento. Esto es un error que puede acarrear importantes consecuencias.
Controlar la mordida es esencial para una buena convivencia entre perro y humano. Cuando se consigue, se evitan daños si, en alguna ocasión, el animal llega a morder.
Paso 1: inhibición de la mordida – cómo enseñarle a un cachorro a no morder
Hasta el perro más amigable puede morder cuando se asusta porque, por ejemplo, alguien le pisa la cola por accidente. Sin embargo, gracias al juego, las crías van aprendiendo a controlar la fuerza de sus mordiscos. Cuando dos hermanos juegan y uno muerde al otro, este reacciona al instante devolviéndole el pellizco o dejando de jugar. Ninguna opción gusta al que ha mordido, que llega a la conclusión de que no tener cuidado trae consecuencias. Así, comprenden enseguida que los dientes hay que usarlos con delicadeza. Recuerda que no buscamos suprimir el uso de la boca, sino enseñar autocontrol.
El desarrollo natural y la socialización que el cachorro va adquiriendo en la camada son la base para una inhibición sana y segura de la mordida. Lamentablemente, este adiestramiento muchas veces acaba cuando el pequeño llega a su nuevo hogar. Esto se debe a que sus dueños no continúan con el adiestramiento del cachorro.
Paso 2: practicar jugando en casa
- Desde el inicio, el perro debe interiorizar que los humanos tienen una piel delicada. Si tu cachorro te muerde, interrumpe el juego con una señal verbal breve (AY) en el instante en que te clave los dientes.
- Deja de prestarle atención durante 15 segundos; si insiste, sal del cuarto un minuto. Repite como máximo tres veces en 15 minutos y finaliza la sesión para evitar saturación.
- Evita reñirle o el contacto físico brusco. En su lugar, ofrece una alternativa: un mordedor o juguete seguro, y refuerza cuando lo use.
- Mantén sesiones de juego cortas (hasta 10 minutos) para que aprenda sin sobreexcitarse.
Los retos de adiestrar la inhibición de la mordida
Tener niños en casa aumenta el desafío: a los perros junior les encanta estar con niños y mordisquear su piel o su ropa. Por eso, deja que tu cachorro juegue con ellos, pero bajo tu supervisión. Si el niño ya está en edad escolar, enséñale a interrumpir el juego si recibe un mordisco.
Aunque nadie lo diría, otro de los retos son los canes más pacíficos, pues para entrenar la inhibición primero deben intentar morder durante el juego. En este caso, puedes promover la práctica con snacks o juguetes para que los intente atrapar con la boca y puedas reforzar la suavidad.
Hace falta mucha paciencia: los avances llegan poco a poco. En razas de caza, el aprendizaje puede ser más lento; procura que la inhibición esté bien trabajada antes de que salgan los dientes definitivos y, si te ves superado, busca ayuda profesional.
¿Por qué los cachorros lo mordisquean todo?
Exploran el mundo con la boca, alivian molestias de la dentición y aprenden jugando. Proporciónale variedad de mordedores con distintas texturas para satisfacer esa necesidad sin dañar nada.
Lección 1: nada de morder con fuerza
Marca el límite con AY, pausa inmediata y reinicia el juego solo cuando esté calmado. Premia cualquier interacción suave.
Lección 2: nada de dientes sobre la piel
Si aparecen dientes en tu piel, termina la interacción. El cachorro aprende que la diversión se acaba si usa la boca contigo.
Lección 3: ¡sí a los juguetes!
Ten siempre a mano juguetes resistentes y seguros. Redirige manos y pies hacia ellos y refuerza su uso con caricias o golosinas.
Lección 4: dale tiempo
Sesiones cortas, constancia y descanso. Un cachorro cansado y estimulado mentalmente muerde menos.
Lección 5: ¡cuidado con los tobillos!
Si persigue tobillos, detente, cruza brazos y quédate quieto. Ofrece un juguete en movimiento como alternativa y refuerza la elección.
¡Mantén la calma y tu objetivo!
Evita gritar o castigar. La coherencia y el refuerzo positivo construyen hábitos duraderos.

La educación de tu cachorro es un tema muy importante cuando decides adoptar. Tu perro necesita rutinas y límites claros para que su bienestar emocional esté equilibrado y la convivencia sea agradable para todos.
Si te preguntas , recuerda que no se trata de prohibirle morder. Debe aprender qué sí puede morder y qué no. La educación en positivo es un método efectivo y fácil: tu calma y consistencia aceleran el aprendizaje.

