El San Bernardo es uno de los gigantes del mundo canino. Pero también muy cariñoso. Se podría decir que es un ‘cacho de pan’, ya que se lleva estupendamente bien con los seres humanos. Es muy, muy social y el hecho de que tenga esa mirada tan peculiar hace que se nos enternezca el corazón.
Si estás pensando en aumentar la familia y vas buscando información sobre razas, te invito a que conozcas a este magnífico perro. Sepamos cómo es el San Bernardo.
Características físicas del San Bernardo

Vamos a hablar primero de cómo es físicamente. Este perro puede pesar entre 60 y 90kg, con una altura a la cruz de unos 70cm en el caso de los machos, y de menos de 65cm en las hembras. El pelaje puede ser corto o largo, blanco y castaño o blanco y rojo. La cabeza es redondeada, con orejas colgantes.
Para afinar datos, los machos adultos suelen moverse entre 64-82kg y las hembras entre 54-64kg; la altura habitual ronda 70-90cm en machos y 65-80cm en hembras. Presenta belfos marcados (propensos al babeo) y ojos relativamente pequeños con máscara oscura que aporta una expresión bonachona.
- Variedades de manto: pelo corto (denso y pegado) y pelo largo (de longitud media y ligeramente ondulado).
- Colores habituales: base blanca con manchas rojizas/marrón y toques oscuros; se valora la máscara simétrica.
Tiene una esperanza de vida que suele situarse entre 8 y 10 años, aunque se puede dar el caso de que viva hasta los 11-12 o incluso algo más. Todo dependerá de la genética del propio animal y de cómo se le cuide.
Comportamiento del San Bernardo

El San Bernardo es un perro muy grande y, sobretodo, muy tranquilo que sorprenderá a todos los miembros del hogar. Es fiel y leal a aquellos que lo cuiden, aunque necesitará de mucho espacio para poder correr y jugar. Por este motivo, también es preciso sacarle a dar largos paseos, ya que de lo contrario podría empezar a comportarse de manera inadecuada. Pero por lo demás, a este magnífico animal le encantará pasar ratos descansando viendo la televisión contigo .
Además, es una raza muy familiar que no lleva bien la soledad; prefiere estar cerca de su gente, convive genial con niños con supervisión y destaca como perro guardián sereno ante extraños. Suele dormir muchas horas (un adulto puede rondar hasta 18 horas diarias), alternando periodos de actividad tranquila con largos descansos.

Cuidados del San Bernardo

- Ejercicio: no es hiperactivo; bastan 3 paseos tranquilos al día y juego moderado. Evita esfuerzos con calor y respeta descansos.
- Espacio: por su tamaño, resulta más cómodo en casas con jardín; en pisos pequeños puede sentirse limitado.
- Aseo: cepillados varias veces por semana (diarios en muda); baño mensual si está sucio; recorte de uñas, limpieza de oídos, ojos y belfos para prevenir infecciones.
- Clima: tolera bien el frío si está aclimatado; sensible al calor, ofrécele sombra, agua fresca y evita las horas centrales.
Alimentación y salud

- Nutrición: divide la ración en 2-3 tomas para reducir riesgo digestivo; en cachorro usa dietas para razas gigantes con crecimiento controlado.
- Torsión gástrica: pauta reposo antes y después de comer y evita atracones; consulta con tu veterinario el uso de comedero y ritmo de ingesta adecuados.
- Articulaciones: propenso a displasia de cadera y codo; controla peso, ejercicio moderado y revisiones periódicas.
- Otros riesgos: cardiopatías, problemas oculares (entropión/ectropión), dermatitis en pliegues y golpe de calor. Chequeos veterinarios regulares son clave.
Origen e historia del San Bernardo

El San Bernardo proviene de los Alpes suizos, vinculado al Hospicio del Gran San Bernardo, donde los monjes lo emplearon como perro de rescate y guía entre nieves y niebla. Su fortaleza, resistencia y gran olfato cimentaron su fama como héroe alpino capaz de trabajar en temperaturas bajo cero.
Costes y adopción responsable
El coste del veterinario, de su cuidado y alimentación puede ser muy alto, pero si decides tener un San Bernardo como animal de compañía, vas a encontrar en él a un excelente amigo de cuatro patas. El precio de compra puede oscilar según criador, genética y región (a menudo entre 700 y 2.000 €), aunque la adopción en protectoras es siempre una opción recomendable. Valora también seguros, alimentación de calidad, accesorios y formación.

Con temple dulce, gran tolerancia con niños y un físico poderoso, el San Bernardo necesita espacio, rutina y compañía. Bien socializado, con paseos constantes, cuidados de higiene y una nutrición adaptada, este «gigante bueno» se convierte en un compañero leal, protector y sereno para toda la vida.
